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jueves, 3 de mayo de 2012

Dinámica de grupos y seguridad vial

Esto es una pequeña reflexión sobre la psicología de los grupos en relación con la seguridad vial. Una reflexión sobre cómo la dinámica del grupo puede llevar al accidente. Atento amigo conductor, ya que la información de este artículo puede ayudarte a evitar un accidente.

En todo grupo humano existen “las normas”. Es algo intrínseco al grupo humano. Las normas pueden ser formales o informales, no es necesario que estén escritas. Una norma formal es una ley por ejemplo. Una que está escrita y regula formalmente el comportamiento de la gente. Una norma informal es una norma que aparece de forma espontánea sin que nadie la ponga por escrito. Un ejemplo es lo que hacíamos cuando éramos estudiantes. Los primeros días los asientos eran ocupados por los que asistían a la clase y durante el resto del año una cosa que suele ocurrir es que los sitios se respeten, y uno suele sentarse siempre en el mismo sitio. Si te sientas en el sitio de otro igual te mira mal. Así nos guiamos por normas, unas implícitas y otras formales. Pero, ¿qué pasa si unas contradicen a las otras? Es decir, ¿qué pasa si una norma informal en uso contradice una formal? A veces se produce un conflicto por esto mismo. Alguien sigue una norma informal y otro otra formal, y ambas dos pueden no ser compatibles.

En ocasiones, esto mismo puede suponer un riesgo incluso. Por ejemplo si hablamos de seguridad vial, si un usuario de la vía utiliza una norma y otro usuario otra distinta, puede acabar pasando que colisionen sus vehículos. De hecho esto se puede ver perfectamente en las rotondas. De manera informal se ha establecido una forma de circular por las mismas que no se corresponde con la normativa, de tal modo que acabamos teniendo un grupo de conductores que sigue una norma implícita y otro grupo que conoce la norma de circulación formal y la utiliza. Y es que no se puede invadir el carril exterior de una rotonda si uno circula por el interior y pretende abandonarla, cosa que mucha gente hace… No es sorprendente que nos encontremos con noticias como esta.

En la misma se dice que el 80 % de los accidentes en casco urbano que se producían en Granada en aquel momento se daban en las rotondas porque la gente no sabía usarlas. Cuando el factor humano es clave para prevenir un accidente hay que ver cuál es la mejor forma de intervención. En este caso, habrá mucha gente que no tiene clara la normativa, así que nada como un vídeo para explicarlo…al menos en España así se hacen las rotondas…

 

Superdotados y socialmente adaptados
Experimento: equilibrios imposibles

sábado, 4 de septiembre de 2010

No te dejes caer por el bar

“Las patatas estaban estupendas, así como las bebidas. La música hacía la estancia más agradable. Y allí estaba yo, con uno de mis colegas disfrutando de lo que prometía ser el inicio de una gran noche. Estábamos charlando animadamente cuando algo llamó nuestra atención. Alguien acababa de caer en la puerta del local…y de qué forma. Nos quedamos mirando, y pudimos apreciar a un hombre de complexión media que se levantaba del suelo como buenamente podía, lamentándose dolorido e intentando que su orgullo no resultara lastimado.

Sin pensar demasiado en lo que había pasado continuamos disfrutando de la salsa picante. Pero cual fue nuestra sorpresa cuando apenas unos minutos después otra persona tocó el suelo al igual que la primera en la puerta del local. Por lo visto había resbalado estrepitosamente.
-Recuérdame cuando salgamos que tenga cuidado con la entrada- le apremié a mi amigo.
Seguimos a lo nuestro, y a la hora de salir…adivinad…me caí dándome un buen golpe en el trasero. En el mismo sitio exactamente donde habían caído anteriormente las otras dos personas. Mi amigo se echó a reír y me pidió perdón entre carcajada y carcajada por no haberme avisado. “Se me olvidó”, me dijo, “lo siento”.

Me levanté con una parte del culo lo bastante dolorida como para acordarme de un buen número de gente, y no voy a decir para qué. Pero pasados unos segundos el dolor no fue tan intenso y en seguida le vi el lado humorístico a la historia.”

Supongo que no me deja en buen lugar este relato, pero sirve para ejemplificar perfectamente algo que quería comentar. La importancia del suelo de un local y de cómo esté distribuido el tipo de suelo. Me explico…

Lo que había sucedido en este caso era que estaba lloviendo en el exterior, y el agua de la lluvia había mojado una pequeña rampa que daba del local a la calle, y que a pesar de estar tapada, el viento había puesto perdida de agua. Y con el agua ya se sabe, resbalón…

Así que podemos pensar en un primer momento que este accidente es algo que no se puede evitar y algo normal. Si está mojado es de sentido común que la gente se caiga. De toda la vida.
Sin embargo eso no es así. Hay diferentes formas de hacer prevención de este tipo de accidentes, y desde luego lo que no es para nada de recibo es que se caiga en el mismo sitio una persona cada poco tiempo. Eso nos dice algo sobre las posibles causas del accidente.

Los accidentes se construyen. Y puede parecer que la culpa es de la lluvia y de nuestra torpeza al andar, que es lo más visible. Pero lo cierto es que también lo es de otras posibles causas que entran en juego, porque puede que yo me haya caído en ese preciso momento en ese lugar porque alguien empezó a construir dicho accidente mucho tiempo antes.

Y aquí entran las características del suelo. ¿Qué resbaladicidad presentaba el suelo? ¿Qué características tiene? ¿Es un buen suelo, o facilita el hecho de que yo me caiga en cuanto caen cuatro gotas? ¿El tipo que puso el suelo no empezó a construir mi accidente si usó un tipo de suelo que no es adecuado? Y si es así, ¿me hubiera caído si el suelo hubiera sido diferente?
Si vamos a la legislación española encontramos que el tipo de suelo se clasifica según la resistencia al deslizamiento. Así encontramos suelos tipo 0, 1, 2 y 3, siendo el tipo 0 el que menos resistencia ofrece al deslizamiento y 3 el que más. Esto lo podemos encontrar en el Código Técnico de la Edificación, en “Seguridad de utilización y accesibilidad” apartado 1 (SUA1), titulado “Seguridad frente al riesgo de caídas” cuando habla de resbaladicidad de los suelos (anda, que vaya nombre le han puesto…resbaladicidad).

También se incluye en dicha legislación, qué tipo de suelo ha de ponerse en función de su localización. Así se dice que en zonas interiores húmedas, como por ejemplo entradas a edificios, si existe una rampa de más del 6 % de pendiente, el suelo ha de ser de tipo 3. Es decir, el menos resbaladizo.

Si el suelo no es el adecuado, por ejemplo de tipo 1 igual que el del interior, puede ocurrir que se caiga más de uno, igual que en nuestra historia. Así que “puede ser” que el suelo no fuera el adecuado y que la inclinación de la rampa de entrada facilitase las caídas. Puede ser que una de las principales razones por las que todos nos caímos aquel día, es que alguien no hizo los deberes y puso el suelo que no era. Puede ser que las causas de una caída que más fácilmente se pueden evitar, se encuentren en las propiedades físicas del suelo, y en el cumplimiento de la ley.

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sábado, 30 de enero de 2010

¡Peligro en la discoteca!

¿Alguna vez has estado en una discoteca o en un concierto y has visto algún láser de color verde o rojo? Que chulo, pero, ¿nunca has pensado en si era seguro para nuestra vista? Si lo usan en un lugar público debe de serlo, ¿no? En esta entrada vamos a intentar responder a esta pregunta. Pero antes…

¿Qué es un láser?
Hemos sacado la definición de la NTP 261 del INSHT, ya que lo define de forma precisa y en pocas palabras. Según la nota técnica de prevención 261 un láser se define de la siguiente forma:

“Los láseres son dispositivos que producen y amplifican un haz de radiación electromagnética en el intervalo de longitudes de onda de 200 nanómetros a 1 milímetro, como resultado de una emisión estimulada controlada. El haz de radiación obtenido de esta forma tiene tres propiedades que lo diferencian de la radiación obtenida de fuentes convencionales. Es monocromático (de una longitud de onda concreta), es coherente (todas las ondas electromagnéticas coinciden en fase) y se emite en una dirección determinada (con muy pequeña divergencia angular, de forma que la dispersión del haz no es significativa respecto a su longitud)."

Las características de un láser según la NTP 261 son las siguientes: longitud de onda de emisión, duración de la emisión, potencia o energía del haz, diámetro del haz y divergencia.

Para que os hagáis mejor una idea, vamos a ir explicando las principales características del láser, pero antes vamos a tratar de comprender cómo funciona un láser.


Un láser (siglas en inglés de “amplificación de la luz mediante emisión estimulada de radiación”) consta de diferentes partes que poseen diferentes propiedades y funciones. Para empezar necesitamos lo que se conoce como medio activo (1). Se trata del compuesto químico que está en el interior del dispositivo y que excitaremos para que emita la luz láser. Para producir la excitación es necesaria una fuente de energía (2), que suele ser una pila, para producir el bombeo de energía. Una vez exitados los átomos, los electrones externos decaen y se empiezan a emitir los primeros fotones. Y aquí comienza verdadera emisión estimulada que da nombre al láser. Las paredes del medio activo son dos espejos reflectantes. Uno de ellos es reflectante al 100% (3) mientras que el otro (4) presenta una pequeña transparencia. Los fotones rebotan infinidad de veces entre los espejos y en cada paso por el medio activo, si chocan con un electrón excitado éste decae y emite otro fotón. Este proceso realizado constantemente produce un gran número de fotones con las propiedades de coherencia y sin desfase, que explicaremos más adelante. Y tras todo este proceso casi instantáneo se genera el haz del láser (5) que sale por una pequeña abertura en el espejo (4).

La longitud de onda no tiene pérdida. Se trata de la longitud de onda de la luz que emite el láser, es decir su color. Los hay, entre otros poco usados, en color rojo (630 nm), en verde (532 nm), en violeta (405 nm) e incluso en infrarrojo que no es visible para el ojo humano (808 nm). Generalmente cada láser funciona con un color determinado (es monocromático) que depende del compuesto químico que esté en su interior y que produce el haz.

Existen diferentes tipos de láser según la forma de emitir que tengan. Por convenio se elige el tiempo de emisión límite entre un láser de emisión continua y uno de emisión pulsada en 0,25 segundos. Si el pulso de luz que emite el láser es emitido en más de 0,25 segundos se considera un láser continuo, mientras que lo hace en menos tiempo se le considera pulsado. Para el usuario apenas hay diferencia, pero en la práctica sí que la hay. Por ejemplo, los láseres pulsados son útiles en la ablación de materiales cuando quieres vaporizar una pequeña porción de material. Con un pulso corto pero intenso podrías hacerlo, mientras que con un láser continuo la energía se disiparía por el resto del material no logrando la vaporización buscada.

La potencia o energía del haz nos indica el grado de poder que tiene el láser. Cuánto mayor sea la potencia, así como la energía, más peligroso será el láser, pues más poder tendrá para “quemar” los materiales en los que incida. Por ejemplo, el puntero láser que usan los ponentes en una conferencia generalmente no supera los 5 mW, lo que los hace bastante seguros, pero un láser para observación astronómica de 100 mW emite con más poder y es capaz de causar graves daños. Más abajo veremos un vídeo de un láser de 125 mW en acción. Para los láseres continuos se suele dar la potencia en vatios, pero para los láseres pulsados existe otra forma. Se trata de julios partido por tiempo. Por ejemplo, si decimos que un láser es de 150 mJ/10 ns significa que el láser emite 150 milijulios en pulsos de 10 nanosegundos.

La característica más destacada de los láseres es la poca dispersión que sufre. Cualquier bombilla emite una luz en todas las direcciones del espacio, mientras un láser emite un haz en una única dirección. Esto se debe a la coherencia de la luz que genera y a que se encuentra perfectamente colimado. La coherencia no es más que una propiedad de las ondas por la cuál éstas mantienen una diferencia de fase constante, lo que en nuestro caso viene a decir que todos los fotones emitidos tienen la misma fase. Esto, junto con la colimación, que consiste en hacer que todos los fotones tengan la misma dirección (apuntan hacia el infinito), hace que no interfieran entre sí y que el haz se mantenga durante más distancia sin dispersarse. Por ejemplo, el haz de un láser normalito de He-Ne apuntando a la Luna tan sólo se expande (diverge) 1,6 km en los 384.000 km que recorre.

Una propiedad que surge de que el haz del láser diverja poco y de su potencia es que puede llegar a quemar los materiales en los que incide. Esto se debe a que la zona que recibe el impacto se calienta como resultado de la continua recepción de fotones focalizados en una zona muy pequeña. Es similar a cuando cogemos una lupa y focalizamos los rayos del Sol en un punto pequeño. El material al que enfoquemos (una hormiga si somos malas personas :P ) puede llegar a quemarse con el tiempo suficiente de exposición. Los láseres de 100 mW ya son suficientemente potentes como para poder quemar cosas pequeñas como papel o hacer explotar globos (apuntando a alguna zona de color negro). Los láseres más potentes de varios W son utilizados ya para cortar madera y los de potencia aún mayor para cortar metal.

Os dejamos con un vídeo en el que se puede ver lo que un láser de 125 mW puede hacer.



¿Son peligrosos los láser que se usan en sitios públicos como en discotecas?
La nota técnica en prevención 261 dice así: “la capacidad de un láser para producir un riesgo vendrá determinada principalmente por los tres primeros factores: longitud de onda, duración o tiempo de exposición y potencia o energía del haz.”

Como comentábamos más arriba con láseres de 100 mW ya podemos quemar cosas. En diferentes experimentos se han puesto a prueba diferentes tipos de láser y su capacidad para causar daños constatables en la retina de animales. Recordemos que la parte del cuerpo humano que más riesgo tiene frente a los posibles daños de un láser es la retina. Por ejemplo, con un láser de 74 mW se puede causar daño con un tiempo de exposición de 2 milisegundos en un Mono Rhesus, mientras que eran requeridos 20 ms con un láser de 36 mW de potencia. Un láser de Krypton con una longitud de onda de 586,2 nanómetros y una potencia de 22,5 mW produce daño con un tiempo de exposición de 33 ms y con 25 mW si se expone durante 16 ms. Incluso con un láser de 10 mW se produce daño con un tiempo de exposición de un segundo.

Ahora vamos a los artículos láser conocidos. Para que nos hagamos una idea, un puntero láser para señalar cosas en una conferencia, puede tener en la mayoría de los casos entre menos de 1 mW y 5 mW (tal y como hemos comentado anteriormente). Incluso con una potencia de 5 mW se pueden llegar a causar daños con un tiempo de exposición prolongado. En adultos se supone que el mismo acto de apartar la mirada es protección suficiente, pero en niños se han dado casos clínicos con lesiones reversibles por una exposición prolongada (unos 10 segundos, produciéndose edema macular). Una exposición prolongada con este tipo de láseres podría producir seguramente daños permanentes también.

Pero, ¿Cuánta potencia tienen los láseres de las discotecas?
Los hay muy variados, pero para hacernos una idea, los hay por ejemplo de 10 mW, de 30mW, de 40 mW, de 80 mW, incluso de 350 mW. Os podéis imaginar lo que este tipo de láseres pueden hacerle a nuestra vista, ¿no?
Para simplificar un poco las cosas, los láseres según su grado de peligrosidad se agrupan en diferentes categorías, tal y como aparece reflejado en la nota técnica de prevención 654. Así nos quedan las siguientes categorías: tipo 1, 1M, 2, 2M, 3R, 3B y 4.

Hemos encontrado documentación que acompaña a algunos de estos aparatos como fichas e instrucciones. Después de leer las indicaciones que aparecen en algunos de los aparatos que se usan para generar animaciones láser en discotecas, hemos podido comprobar que la mayoría aparecen catalogados en las propias instrucciones del aparato como láser de tipo 3B (aunque los hay también de tipo 3R o 4 por ejemplo). Para conocer lo que eso significa podemos acudir a la nota técnica en prevención 654, donde aparece en el tipo 3B lo siguiente…”La visión directa del haz es siempre peligrosa, mientras que la reflexión difusa es normalmente segura”. De hecho en las mismas instrucciones de algunos aparatos se advierte en forma de texto que la radiación directa más leve es peligrosa para la vista y puede causar daños permanentes en la retina.

Debe de existir un estudio interesante por ahí precisamente sobre láseres de discotecas. Lo citan en diferentes sitios como en la BBC y en consumer. Podemos extraer algunas partes, aunque más interesante es entrar y leer estas páginas. Por ejemplo, en la página de la BBC (aquí en castellano) podemos leer…

“Lasers used in nightclubs could damage dancers' sight, researchers have warned.”

Y de la de Consumer

“Las populares luces láser que se utilizan en las discotecas o clubes nocturnos de medio mundo pueden afectar a la visión de las personas que frecuentan este tipo de locales, según un informe de la Junta de Protección Radiológica de Inglaterra (NRPB en sus siglas en inglés) citado por la BBC.”

Podemos ver más información sobre el tema aquí...

Pero, ¿¡cómo ponen esos láseres en lugares públicos!? Es más, ¿¡cómo permiten que se fabriquen!?
Un punto importante es que los láseres NO producen daños si se utilizan correctamente. Uno de los principales problemas puede venir por su uso indebido. Los fabricantes tienen obligación de acompañar el aparato de unas instrucciones de uso entre otras cosas. Aquí podemos leer sobre el tema.

Leyendo los manuales de algunos de estos aparatos, en ellos se dice claramente que el haz de láser no se debe instalar de tal forma que dé directamente a los ojos de las personas (además de otras especificaciones, como que debe existir la figura de un experto en control de láser…etc…).

Si se usara un láser poco potente o se dispusiera de tal forma el sistema instalado que la radiación láser que llegase al público no superara los límites establecidos, desde el punto de vista del riesgo sería correcto. Pero lo que está claro es que lo que no se debe hacer es usar un láser potente y dirigirlo directamente sobre las personas.

Si el empresario no usa de forma adecuada este tipo de tecnología, puede conseguir que la vista del usuario acabe dañada. En muchas ocasiones podría ocurrir que o el empresario usa mal el aparato o a veces incluso ni siquiera recibe la información adecuada sobre su funcionamiento.

En algunos casos si el láser es lo suficientemente potente, se puede llegar a producir un verdadero desastre. ¿Recordáis lo que ocurrió en Rusia en un concierto? Pues eso mismo. Empezó a llover y los “técnicos” pensaron que no tenía mucho sentido apuntar con los láseres al cielo como tenían previsto, ya que habían cubierto la pista de baile y así no se iban a ver “los rayos”. Así que los apuntaron directamente hacia la pista de baile. Los láseres debían de ser de alta potencia, supongo que de clase 4, por el efecto que se produjo en la vista de los asistentes de forma tan aguda. La noticia según pais.com

“Decenas de jóvenes que participaron el pasado 5 de julio en un festival de música dance al aire libre cerca de Moscú han perdido parte de la visión después de que el láser utilizado durante el espectáculo quemara sus retinas, han reconocido fuentes sanitarias rusas, que han confirmado 12 casos.”

“"En parte esto se ha debido a la lluvia, pero también a la ignorancia de los técnicos, a la fuerza del láser empleado, extremadamente potente para un espacio pequeño como el lugar en el que se celebró el concierto", ha manifestado Valentin Vasiliev, propietario de una empresa de alquiler de cañones de láser.
Entretanto, los promotores del festival de música electrónica guardan silencio, mientras las autoridades locales afirman que nunca llegaron a recibir una solicitud de autorización para celebrar el evento, según el diario digital Gazeta.Ru.”

“"Lo que veías eran manchas molestas, como cuando miras al sol", ha dicho a Kommersant Dmitry. "Después de tres días, fui al hospital. Los médicos me examinaron y me preguntaron si había estado en el festival. Asentí, y me ingresaron directamente; no pude volver a casa a coger mis cosas", ha relatado.”

El daño ocular
Decíamos que la parte del ojo que corre más peligro es la retina y que el daño producido depende directamente de la energía del haz láser. ¿Pero, qué más factores influyen en la aparición de la quemadura?. Por otra parte, aunque la retina es el tejido que más posibilidades tiene de dañarse, ¿no se pueden afectar otras estructuras oculares con el láser?

La clave está en otro parámetro que hemos mencionado al principio: la longitud de onda. Decíamos que por la propia naturaleza del láser, son monocromáticos o casi monocromáticos. Es decir, tienen una sola longitud de onda, un sólo color. En el espectro visible de la radiación electromagnética, las estructuras ópticas del ojo (córnea, humor acuoso, cristalino, vítreo) son transparentes. Es decir, la luz no interacciona con ellas. Con el láser pasa lo mismo: si el láser es visible (es decir, su longitud de onda será menor que los infrarrojos y más que los ultravioletas) atravesará la córnea, el cristalino y los humores del ojo sin afectarlos, aunque la energía del haz sea alta. Por ejemplo, un láser azul, verde, rojo o amarillo de 500 mW, que con esa energía es muy peligroso para el ojo, no quemará la córnea o el cristalino. De forma general, se acepta que a igualdad de energía, el láser que más daño produce en la retina es el que está próximo a los 550 nanómetros (color verde). Pero entendemos que cualquier láser visible (e infrarrojos de de longitud de onda corta) pueden afectar a la retina.

Por fuera del espectro visible, las cosas cambian. En el infrarrojo cercano a la luz visible, todavía se mantienen las propiedades ópticas de la luz visible: las estructuras ópticas siguen siendo transparentes, y la radiación infrarroja todavía llega a la retina. De hecho, hay pruebas médicas que utilizan radiación infrarroja para estudiar la retina: la angiografía con verde indocianida, y la tomografía de coherencia óptica (esta última utiliza de hecho un rayo láser infrarrojo). Para las radiaciones infrarrojas de mayor longitud de onda (en el espectro, más alejadas de la luz visible) los medios ópticos ya no son transparentes. Y con la luz ultravioleta pasa lo mismo, el ojo es opaco y la radiación no llega a la retina, queda en la córnea.

Estas características se aprovechan en oftalmología: si queremos utilizar un láser con un efecto en la córnea, como sucede con la cirugía de la miopía, se utiliza el espectro ultravioleta.
Por lo tanto, ya tenemos la principal razón por la que los láseres habituales (que están en el espectro visible) afectan a la retina. Además se produce un efecto interesante: los medios transparentes del ojo se encargan de enfocar y concentrar los rayos de luz en la retina, de esta forma se origina la imagen proyectada. Si apuntamos con un láser al ojo ocurre lo mismo: las lentes del ojo concentran la energía del láser en un área menor de la retina, por lo que se produce mayor daño (más energía en menor superficie, mayor efecto térmico y fotoquímico).
Bien, ya tenemos un haz láser del espectro visible que atraviesa los tejidos transparentes del ojo y llega a la retina. ¿Qué pasa entonces?. La mayor parte del tejido retiniano es transparente, y el láser la atraviesa hasta la parte más externa: el epitelio pigmentario y los fotorreceptores. Esta zona tiene pigmentos que impiden la transparencia. Los fotones entonces interactúan con el tejido. Se produce un daño principalmente térmico (aunque a energías muy altas se produce un daño fotoquímico), la temperatura aumenta súbitamente varios grados, demasiado rápido para que los mecanismos de dispersión térmica actúen. El calor se propaga a otras capas más internas de la retina, y a áreas de retina adyacentes.

Factores que van a condicionar el daño visual
La mayor parte de las quemaduras retinianas por el láser no causan una pérdida visual apreciable. Es decir, afecta en poco o nada la función visual. Esto los oftalmólogos lo saben muy bien, porque para una serie de enfermedades de la retina (principalmente en relación con la diabetes), a veces tienen que producir pequeñas quemaduras por casi toda la retina, y el paciente no nota pérdida visual alguna. Esto es así porque la visión fina, la que nos permite visualizar el detalle, se corresponde con una pequeña superficie de la retina, la más central, que se denomina fóvea. Los impactos láser (tanto accidentales como terapéuticos) lejos de la fóvea no van a producir problemas visuales: la retina periférica se corresponde con el campo visual periférico, que tiene poca resolución espacial, y una pérdida de sensibilidad producida por una quemadura no se traduce en efectos biológicamente relevantes. [Hablo siempre de láseres con energías de los parámetros que hemos indicado más arriba, como máximo de unos cientos de milivatios. Algunos láseres industriales de energías mayores sí pueden producir mayores daños en retina periférica, como hemorragias o perforaciones retinianas].

Si el impacto de luz incide en la fóvea, las cosas cambian: cualquier daño permanente se traduce en una pérdida visual irreversible. La retina aquí es más fina (menos dispersión del calor, más daño en el tejido), el epitelio pigmentario es más oscuro (más absorción de luz, más daño) y los fotorreceptores están mucho más cercanos entre sí (mayor número de fotorreceptores dañados por unidad de superficie, menos espacio entre ellos para disipar el calor).
Una luz se proyecta directamente en la fóvea cuando miramos directamente a esa luz. Por lo tanto, lo más peligroso cuando un aparato láser apunta al ojo, es mirarlo directamente. Es un reflejo: si algo llama nuestra atención en nuestro campo visual periférico, lo enfocamos de frente, y si es luz láser exponemos nuestra fóvea.
Pero no todo son desventajas. Lo mismo que tenemos el reflejo de mirar de frente una luz, también tenemos otro de apartarnos cuando ésta nos deslumbra.

Los láseres que se utilizan en las discotecas funcionan en el espectro visible. Cuando la fóvea resulta deslumbrada, tenemos un reflejo de protección que aparta el ojo, cierra el párpado e incluso puede girar la cabeza. Así que depende del sistema láser utilizado la exposición directa podría causar daños.

Por hablar con los números en la mano, una respuesta de deslumbramiento habitual limita la exposición de la fóvea entre 0,15 y 0,25 segundos. Para un puntero láser, que tiene pocos milivatios de potencia, es más que suficiente. Sería arriesgado por ejemplo dejar el puntero en manos de un niño pequeño, que jugando sí que podría exponer su fóvea durante varios segundos. Un puntero de 5 mW precisaría una exposición foveal en torno a 10-20 segundos.

Para los láseres de las discotecas en su mayoría de clase 3B, un reflejo de deslumbramiento normal podría llegar a causar daño (recordemos que experimentalmente con un tiempo de exposición de 16 milisegundos se produce daño con un láser de 25 mW de potencia y no es tan raro encontrar aparatos de más de 30 mW en las salas e fiesta) . Un respuesta más retardada (pensemos en la relativa desorientación visual por las condiciones de iluminación, si el sujeto ha tomado alcohol, etc) puede traducirse en una quemadura de la fóvea.

Existen otros factores menos importantes. El diámetro de la pupila influye, de forma que cuando la pupila está amplia(como por ejemplo en las discotecas o cualquier entorno poco iluminado) el daño será mayor. Los de raza más oscura tienen más posibilidades de resultar dañados, porque el epitelio pigmentado de la retina, al igual que la piel, estará más pigmentado y absorberá más radiación. Y los defectos de graduación (como la miopía o la hipermetropía) actúan como protectores siempre que uno no lleve gafas o lentillas: implica que el láser no se enfoca bien en la retina.

¿Y las lesiones, por qué no hay mucha más gente con lesiones oculares debidas a los láseres de discoteca?
Hay varios motivos por los que finalmente las lesiones podrían no llegar a producirse o podrían no llegar a notificarse. Uno de ellos es que en los experimentos en laboratorio y los accidentes industriales, las distancias son de 1 o 2 metros, mientras que en las discotecas la mayor parte de la gente podría encontrarse a mayor distancia. Otra razón podría ser que la mayoría de la gente no mire directamente al haz láser, tal y como comentamos arriba, o que el hecho de apartar la mirada en algunos casos pueda ser suficiente. O la lesión podría llegar a producirse pero por desconocimiento no relacionarla con la exposición a láser. Es interesante este documento con éstas y algunas otras anotaciones sobre este punto. De todas formas todo depende de la potencia del láser, de cómo esté instalado, el tiempo de exposición, ...lo comentado anteriormente vamos. Y está claro que con el láser adecuado y las condiciones oportunas las lesiones podrían llegar a producirse, como ya ocurrió en el concierto del desastre.

En resumen: mirar a un láser directamente de frente durante un tiempo prolongado, en un entorno poco iluminado, serán las condiciones más peligrosas. Y sabemos que los láseres utilizados en discotecas pueden utilizar energías que ya consideramos peligrosas si apuntan a la gente en vez de a las paredes o el techo. Por tanto, cuando menos evitad mirar directamente el haz láser, y si ocurre, apartad rápidamente la mirada.

Escrito por Wis, Ocularis y Héctor.


Fuentes

Wikipedia
NTP 261
NTP 654
BBC
BBC (en español)
El País
Consumer
Lukor
Consumo
Fuente imagen

Laser eye injuries.Barkana Y, Belkin M.
Surv Ophthalmol. 2000 May-Jun;44(6):459-78. Review.
PMID: 10906379 [PubMed - indexed for MEDLINE]

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¿Qué esconde la serie "Héroes"?

domingo, 8 de noviembre de 2009

Gel hidroalcohólico: úsalo de forma adecuada

Acaba de salir hace poco un documento orientativo en octubre de 2009, sobre la gripe A en los centros de trabajo. Os dejo el enlace aquí por si alguien tiene interés...

Una de las cosas que aparecen en el mismo una vez más, son las medidas preventivas. Una de las más eficaces es el lavado de manos con agua y jabón, tal como aparece en los puntos 9 y 42 de dicho documento. En el punto 42 se comenta lo siguiente...

"Está demostrado que la higiene personal, en especial el lavado frecuente de manos con agua y jabón (al menos unas 10 veces al día y con una duración de 40 segundos a 1 minuto) es medida preventiva muy buena frente al contagio del virus de la gripe. Como alternativa se pueden instalar dispensadores de solución hidroalcohólica (que no requiere agua, ni secado posterior) o toallitas impregnadas con alcohol."

Es decir que con lavarse las manos con agua y jabón es suficiente. No es necesario gel alguno. Pero entonces, ¿para qué se puede necesitar el gel?

Pues por ejemplo en un centro de trabajo donde los empleados por la naturaleza de su actividad no puedan acudir a lavarse las manos, pueden usar este tipo de gel en su sitio para limpiarse y evitar así el contagio. Esa es una de las utilidades principales del gel hidroalcohólico. Al no necesitar agua, se puede dejar en un lugar cercano, de tal forma que hace posible limpiarse las manos cuando no es posible hacerlo con jabón y agua. Tal y como pone en el punto 9 haciendo referencia a las medidas preventivas…

“Lávese las manos con agua y jabón…si no le es posible lavarse las manos, se pueden usar geles hidroalcohólicos o toallitas impregnadas en alcohol.”

No tiene mucho sentido por lo tanto:
-Dejar dispensadores de gel en los servicios, al lado del agua y del jabón.
-Pudiendo lavarse las manos con agua y jabón, gastar dinero en un gel.
-Usar el gel como si fuera jabón, para echarlo en las manos y luego echarse agua.

Humor científico: especial física y química
Humor científico: especial medicina

domingo, 14 de junio de 2009

¡Cuidado en la cocina!

Recuerdo que unos amigos y yo fuimos a pasar el fin de semana a casa de una pareja amiga nuestra. La verdad es que fue un buen fin de semana sobre todo por las tapas que disfrutamos en los bares todos juntos, y por volvernos a encontrar una vez más, ya que somos un grupo de amigos dispersos geográficamente.

El caso es que hubo una de las noches un momento peligroso. Sí, y es que en una de las veladas nocturnas se nos ocurrió preparar algo entre fogones, con tan mal acierto que salió de ahí más fuego del que esperábamos. Y es que una sartén comenzó a arder.

Viendo la situación decidimos apagarlo evidentemente, y uno de los del grupo que tenía en frente de mí decidió tomar la iniciativa y sopló con todas sus fuerzas. Evidentemente no sirvió de nada, y la llama se me vino encima dándome un susto de narices. A lo cual dije muy finamente “¡ostias, pero qué haces!” o algo así. En seguida alguien buscó una solución alternativa, que consistía en echar un buen chorro de agua. Dado mi interés en la prevención de riesgos en seguida me lancé a dar mi opinión antes de que fuera tarde y expliqué rápidamente que lo mejor era tapar el fuego para que se perdiese el oxígeno y así se apagara.

Me hicieron caso y lo tapamos con una tapa de acero, pero que tenía agujeros. A quién puso la tapa se le tostaron los pelillos del brazo y dado que entraba oxígeno no sirvió de nada. Pero en seguida encontramos otra tapa y apagamos el fuego, lo hizo otro amigo de los que allí estábamos. Finalmente el momento de alarma terminó bien, sin daños materiales ni personales.

Esta historia sirve para ilustrar lo que hay que hacer y lo que no cuando se nos prende una sartén o un cazo con aceite hirviendo en la cocina. Y es que NUNCA hay que echarle agua. Una posible solución es taparla con una tapa que no se queme y no deje pasar el oxígeno, para que el fuego se extinga. Puede servir bien una tapa de acero. Podemos ver cómo funciona dicha solución acudiendo al triángulo del fuego…



Fuente imagen…triángulo fuego

Este triángulo muestra lo necesario para que el fuego tenga lugar. Si actuamos sobre alguna de ellas podremos apagar el fuego. La tapa elimina el oxígeno, que rápidamente se consume en el interior.

Podemos ver aquí algunos vídeos que nos muestran lo que puede suponer no apagar el fuego de nuestra cocina de la forma adecuada… Además este primero nos muestra la forma correcta de apagar el fuego paso a paso. Proponen en el mismo una solución alternativa que consiste en utilizar un trapo húmedo.


Sí, y aunque parezca exagerado esa es la reacción que se provoca, que ocurre porque el aceite se encuentra a una temperatura mucho mayor que la del punto de ebullición del agua. Debido a esto, el agua se convierte en gas rápidamente y arrastra consigo hacia arriba la llama.

Como se dice en el vídeo, lo primero si se incendia la sartén es apagar la placa. Luego mojar un trapo y EXPRIMIRLO BIEN para que no gotee. Cubrir la sartén con el trapo y esperar AHÍ MISMO. NO HAY QUE MOVER LA SARTÉN. Sobre todo, NO USAR AGUA PARA APAGAR EL FUEGO.

Aquí tenemos otro vídeo de un experimento casero…



Pero ¡ojo!, porque a estos el experimento casero les podía haber salido caro, ya que otra manera por la que se puede incendiar una cocina, es precisamente por la campana extractora. Y es que tiene que ser limpiada con frecuencia para que no se acumule aceite en la misma. Si esto ocurre, podría incendiarse la campana si se da una situación en la que tenga fuego debajo. Así que cuidado con lo que se prende debajo de la campana extractora.

Y aquí un último vídeo del hormiguero:



Entrada escrita por Héctor y revisada por Wis.

Nota de interés: cuanto más difusión tenga esta entrada mejor, así que todos aquellos que tengáis un blog estáis invitados a reproducirla, citando eso sí la fuente. Unas sencillas instrucciones pueden venir muy bien para evitar accidentes, así que cuanto más gente conozca el contenido de esta entrada mejor. Nunca se sabe a quién le va a venir bien.

La jungla de cristal: lo que John McClane no nos contó
Construyendo un cañón de Gauss

domingo, 5 de octubre de 2008

La jungla de cristal: lo que John McClane no nos contó


Las personas a veces se caen. Un accidente se puede producir en numerosas ocasiones en forma de caída. A veces esa caída ocurre desde una cierta altura, a otro plano que se encuentra a una altura menor. Es lo que se llama caída a distinto nivel en prevención de riesgos, conocida en Medicina Forense como precipitación, ya que el plano de caída es notoriamente inferior al de sustentación.

Las caídas a distinto nivel son una fuente importante de siniestralidad en actividades que se realizan en altura, sin la protección adecuada. Los daños que se producen en una caída superior a dos metros pueden ser considerablemente graves, e incluso con algo menos de altura las lesiones pueden ser también importantes. La fuerza con la que podemos llegar a golpearnos contra el suelo al caer desde una altura de metro y medio es ya considerable.

Y es que una caída desde esta altura ya supone un impacto de cerca de 1.200 Julios, que aunque no es un golpe mortal sí que puede suponer el sufrir algún esguince o rotura de algún hueso. Como este número puede que no os diga mucho, se puede hacer una sencilla comparación con la velocidad de un balón de fútbol. Y es que si golpeamos un balón con la misma energía de la caída (1.200 Julios), éste saldría disparado a una velocidad de casi 270 km/h!!! En el caso de empujar a una persona de 80 kg con la misma energía, ésta saldría disparada a unos nada despreciables 20 km/h. Para realizar los cálculos no tenéis más que acudir a la ecuaciones de la energía cinética y la energía potencial.

En las películas de acción se ven cosas así de forma frecuente. Es decir, protagonistas que caen desde cierta altura. Pero, a ellos nunca les pasa nada, ¿no? Aunque nuestros locos héroes del cine tienen ayuda, y es que no sólo tienen una suerte increíble, sino que sorprendentemente parecen ser en muchas ocasiones inmunes a los efectos negativos derivados de las leyes de la Física.



Ilustración por cortesía del blog "Lienzo electrónico"

Un buen ejemplo es John McClane, el protagonista de “La jungla de cristal”. Pongámonos en situación. John McClane acaba de avisar a la policía de lo que pasa en el edificio, pero los malos le descubren y le disparan. Le persiguen hasta el hueco del aire acondicionado donde John se mete para poder escapar. Pero la huida no es tan sencilla y a John le toca saltar y caer unos tres metros en caída libre para poder acceder a otro conducto de aire, y tiene que parar la caída con los dedos de la mano.

Si pensamos la fuerza que este hombretón ha tenido que parar con sus dedos para evitar caer hasta el fondo, puede que empecemos a sospechar que nuestro protagonista no respeta las leyes de la física. No sólo hemos de tener en cuenta la fuerza que se ejerce sobre los dedos, sino la absorción del impacto y cómo éste se “propaga” a lo largo de manos, antebrazos, brazo y hombro, de modo que resulta raro que ningún hueso, ligamento o articulación se resienta.

Esta vez, la caída es desde un poco más alto, y la energía del impacto aumenta casi en la mitad, es decir, pasa a casi 1.550 Julios. Esto sigue sin ser necesariamente mortal, pero los daños siguen siendo importantes, y ¡mucho más si toda esta energía es únicamente absorbida por los dedos de las manos! Al caer con las palmas de las manos extendidas (es la reacción más natural), nuestro amigo se provoca una fractura de Colles, cuya imagen en “hueso” la podéis ver aquí y la explicación de esta fractura aquí. Explicándolo en cristiano para alguien que no sea sanitario, la mano se dobla en exceso y se rompe, yéndose hacia atrás y hacia fuera. Si examinamos la anatomía de la mano, podemos comprobar que en su mayoría está compuesta de huesecillos pequeños y tendones en un equilibrio perfecto para poder realizar tareas que requieran fuerza y precisión, pero no apta para aguantar un impacto brutal. Solo hay que pensar que el centro de masas de un cuerpo humano está cercano al estómago, por lo que el torque creado es demasiado grande como para ser soportado incluso por McClane. En el mundo real, ¿se hubiera acabado aquí la película?

La respuesta es que sí, porque frenar en seco desde 22,5 km/h en una décima de segundo y únicamente con los dedos de la mano, es completamente imposible. Si volvemos a hacer la comparación para ver lo que le ocurriría al balón de fútbol, esta vez obtenemos que la pelota saldría disparada a más de 375 km/h!!! Como podéis comprobar la energía del impacto es elevadísima, lo que supondría a McClane un par de importantes roturas y el no poder escapar de sus enemigos.

Pero eso no es todo. Al final de la película, cuando John McClane intenta echar a todo el mundo de la azotea que está a punto de explotar, en vez de bajar por la escalera decide hacerlo mediante una caída vertical, ya que no le queda tiempo. Para ello utiliza un BIE (una manguera de incendios). Eso quiere decir que se ata a la manguera de incendios y se tira por la azotea, vamos. La saca y se la ata a la cintura, y acto seguido se tira. Cae unos 10 metros.

Nuestro protagonista lo hubiera pasado peor en el mundo real. Una de las medidas que se pueden llevar a la práctica para prevenir caídas a distinto nivel es el uso de un arnés de seguridad. No se usan cinturones, ya que precisamente en una caída la columna podría sufrir graves daños. Además, la longitud de la cuerda con la que las personas están sujetas a un punto fijo no debe ser muy grande. Y por supuesto que no debe llegar a 10 metros, ya que el golpe que se puede llevar uno puede ser considerable. Puede que sirva mejor para ilustrarlo un pequeño texto que habla sobre un accidente real, precisamente de una persona que llevaba un cinturón de seguridad y que cayó 10 metros…

“…el paciente presentaba politraumatismo, con traumatismo craneal y facial producidos por el impacto de la pared del edificio…”

La cita está sacada de aquí. Un traumatismo según el RAE es una “lesión de los órganos o los tejidos por acciones mecánicas externas”. Además normalmente suele ir asociado el término, al riesgo de muerte por el daño causado.
Podemos intentar calcular con qué fuerza tiró la cuerda de la columna de John McClane, y también con qué fuerza se golpeó contra la pared.

Para esto último vamos a utilizar algo más de física. Para empezar podemos calcular cuál es la deceleración que debe sufrir McClane cuando el soporte de la manguera, tras ser arrancado de la pared por el peso de nuestro protagonista, queda inexplicablemente parado en el borde del rascacielos, salvando a McClane de convertirse en una gran tortilla en mitad de la acera.

Jugando un poco con las ecuaciones de dinámica y cinemática se puede calcular que si la distancia que recorre McClane en la frenada es de medio metro (quizá sea incluso menos), la fuerza que sufre en la parada es equivalente al soportar el peso de 1600 kg. Esto es debido a la repentina frenada desde los 50 km/h (en la película se ve que va muuucho más lento) al reposo en una distancia tan pequeña. Estos son valores aproximados para los cálculos con los valores elegidos, pero daros cuenta por ejemplo que si escogemos un valor para la distancia de frenado más pequeño (lo cual parece lo más acertado), la fuerza crecerá todavía más.

Sin embargo la frenada en sí no es la mayor preocupación de nuestro protagonista, sino que este honor debe recaer en una maltrecha columna vertebral. El hecho de atarse la manguera a la cintura hace que cuando se produce la frenada nuestra columna vertebral, y en especial las vértebras lumbares, sufran una gran compresión. El valor de la fuerza máxima que aguantan estas vértebras antes de romperse no lo he encontrado, pero sí que he encontrado el que aguantan los discos lumbares, que es de 1500 kg. Sin embargo, este valor es para un peso por compresión en la dirección vertical, mientras que en nuestro caso la compresión es en la horizontal lo que hace que las vértebras sean más débiles. Si recordáis, el valor que nos salía en los cálculos anteriores del peso que tenía que soportar McClane al frenar casi en seco era de 1600 kg, una cantidad superior a lo que aguantan los discos lumbares. Así pues, ya hemos asegurado que nuestro héroe va a sufrir graves lesiones en la espalda. Ahora bien, ¿qué lesiones pueden ser? Lo comprenderemos mejor si miramos este vídeo del Youtube, en el minuto 2



Vamos a por lo más básico: el impacto. Desde fuera hacia dentro, sabemos que va a sufrir diversas contusiones, con formación de hematomas e incluso llegando a la ruptura de fibras musculares. Al observar el golpe , dándose con la parte superior de la espalda, sabemos que es difícil que los ligamentos que ayudan a sostener las vértebras entre sí y ayudan a limitar los movimientos permanezcan íntegros. En la vida real, no sólo podrían romperse o como mínimo distenderse, sino que los discos intervertebrales podrían herniarse o romperse, así como las apófisis espinosas de las vértebras, añadiendo a todo esto unas bonitas fracturas incompletas o completas de los cuerpos vertebrales tanto por el choque como por la compresión al sufrir la frenada y chocarse contra el edificio. Y no sólo las vértebras se podrían ver afectadas, sino las costillas, con roturas y desinserciones musculares, y los huesos que forman parte de la denominada cintura escapular. Todo esto puede parecer muy exagerado, pero recordemos que las escenas de acción de las películas están bastante suavizadas y que no hablamos de que ocurra todo con total seguridad, sino que podría darse.

¿Y sólo se haría daño por el impacto? Pues no. Hay que tener en cuenta que se tira desde la azotea con una manguera amarrada a la cintura y que sufre una buena frenada, con la consiguiente compresión. A las lesiones anteriores habría que añadir luxaciones vertebrales en los casos más leves y fracturas por compresión, como hemos indicado anteriormente, tanto en las vértebras como en las costillas. Todo esto por no hablar de los órganos internos, que obviamente también sufren los efectos de un buen golpetazo y de la rotura de huesos si se llega a producir, pudiendo llegar a la perforación de los mismos.

En resumen: no nos parece en absoluto creíble que McClane se tire así desde la azotea y salga vivito y coleando, con apenas un par de rasguños.

Artículo escrito por Wis, Sophie, y Héctor.

¿Cómo nos movemos en ausencia de gravedad?
¿Dónde está el fotón?

viernes, 25 de julio de 2008

¿Pocas luces?

¿Estáis pensando en comprar un coche? ¿Soléis poneros al volante de forma habitual? Entonces tal vez os interesen algunos aspectos relacionados con el tráfico y con la percepción que podrían incluso evitar muertes al volante.

El hecho de conducir, es como muchos otros un comportamiento aprendido. Es una habilidad en la que entran en juego diferentes capacidades cognitivas. Hay diferentes puntos en los que nos podemos centrar, pero en esta ocasión vamos a examinar algunos aspectos de la percepción. ¿Podría ser importante el estudio de la percepción en relación con el tráfico?

Es importante, o por lo menos eso parece. Y es que conocer algunas cosas sobre cómo procesamos la información visual puede venir muy bien. Por ejemplo, a la hora señalizar las carreteras. ¿Alguna vez habéis llegado a un cruce y había “demasiadas” señales? ¿Alguna vez encontrasteis señales verticales y pintadas en el suelo? Y no una, ni dos verticales, sino unas cuantas… Esto es algo que ¡no se debería hacer!. ¿Por qué? Porque es demasiada información como para actuar de forma rápida conforme a lo que nos indique la señal. Cuanto menor número de señales nos encontremos mejor.
De hecho creo que es algo que se intenta conseguir, reducir el número de señales en los puntos donde hay una sobre señalización injustificada.

Bueno, pero eso le corresponde a las autoridades públicas, pero ¿hay algo de lo que nos podamos enterar aquí que podamos hacer nosotros? Alguna cosa igual sí.
Es conocido que los objetos luminosos se suelen ver antes y mejor, ¿no? Sobre todo en sitios poco iluminados. Esa es la razón de que algunas señales sean luminosas y gran parte de la señalización de la carretera tenga elementos reflectantes. Y esa es la razón también, de que ahora en España sea obligatorio llevar chalecos reflectantes al andar por la carretera.
Además es bien conocido que unos colores se ven mejor que otros, sobre todo en condiciones de poca iluminación. Por eso los chalecos reglamentarios son de color amarillo chillón. Una buena medida que podemos tomar, es el uso como dice la ley española, de estos chalecos al andar por la carretera de noche (no subestimar su utilidad).
¿Podemos hacer algo más? Los conductores sí. Gran parte de los accidentes de tráfico se producen por no ver a otros vehículos o no ser visto. Sabiendo que unos colores se ven mejor que otros, si vamos a comprar un coche podemos comprarlo de un color que sea bien visible. Por ejemplo blanco.
Aunque el color blanco es un color un poco sucio, creo que el seguro sale más barato. (No estoy seguro, pero creo que por tener menos probabilidad de tener un accidente, el color blanco facilita que el seguro sea más barato. Ante la duda siempre nos podemos informar antes de comprar el coche.)
Otra cosa que podemos hacer también y que es mucho más útil aún, es llevar las luces “de cruce” siempre encendidas aunque no sea de noche. En muchos países de la UE es obligatorio llevar las luces encendidas todo el día.
Las motos y algunos transportes públicos lo vienen haciendo desde hace tiempo. De hecho, la principal causa de que viajar en moto sea más peligroso que hacerlo en coche, es que es más fácil "no ser visto por otros conductores".


Por eso precisamente aquí en España, los conductores de motocicletas están obligados a llevar encendidas siempre las luces de cruce.
El problema de llevar las luces siempre encendidas, es que se puede consumir más rápido la batería. Para solucionar este problema, se pueden usar las luces de bajo consumo que hay disponibles en el mercado.
Lo que nunca deberíamos hacer, es esperar a encender las luces hasta el último momento, cuando anochece o cuando se reduce la visibilidad por lluvia u otras condiciones adversas. Por lo menos en estas condiciones, hay que encender las luces de cruce siempre. Hemos de ver y ser vistos.
Parece ser que llevar las luces encendidas 24 horas podría salvar 200 vidas en España al año. En otros países europeos les ha ido bien con la medida.
Un compañero mío inició una iniciativa ciudadana, para concienciar a la gente de lo conveniente que es usar las luces de cruce para ser visto. De hecho fue por él por quien me enteré de lo importante que es conducir usando las luces de cruce.
Quien quiera más información puede entrar en su página en internet. En la misma explican todo con más detalle. Y quien quiera leer estudios que se han hecho sobre el tema puede hacerlo aquí.
Antena 3 se ha puesto también manos a la obra, y ha estado fomentando esta medida desde mayo de 2008. Esperemos que todo esto sirva para salvar vidas.

Saludos y a conducir con cuidado ;)

Editado para introducir fotografía

¿Conoces a alguien con poderes paranormales?
En busca de la luz

sábado, 12 de julio de 2008

Electricidad estática en gasolineras


En muchas ocasiones hemos oído que no es recomendable hablar por el móvil o escuchar la radio cuando entramos en una estación de servicio de gasolina. De hecho debemos apagar la radio, y hemos de hacer lo propio con el teléfono móvil. Podría traer consecuencias negativas no hacerlo así. Aunque hay otros riesgos que son probables también y de los que nadie nos advierte y sobre los que no se habla tanto.
Fuente de la imagen aquí.

La electricidad estática no la vemos, pero podemos notar su influencia en muchos aspectos de nuestra vida. Si alguna vez nos hemos acercado al televisor después de haberlo apagado (habiendo estado funcionando) o hemos metido la mano por debajo del forro de plástico de algún libro, y los pelos del brazo se han inclinado en dirección a alguno de estos objetos, es por la electricidad estática. Para ver algo más sobre electricidad estática podemos hacerlo aquí.

¿Puede ser la electricidad estática peligrosa? La respuesta es sí, en algunas situaciones puede ser un peligro. Nos ayudará a verlo mejor este vídeo. Es de un programa de tele 5 de divulgación científica llamado “Clever”. Está muy bien, merece la pena echarle un vistazo.

Como habéis podido ver, el riesgo de la electricidad estática no es despreciable. Y algo tan sencillo como cargarse de electricidad, nos puede pegar un buen susto. Veamos un ejemplo real en este otro vídeo.
Como se suele decir, más vale prevenir...O cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar :)

¿Pero qué ropas son más propensas a cargarse de electricidad?

Prácticamente cualquier prenda de vestir puede adquirir electricidad estática en mayor o menor medida. La lana, la seda, el algodón o el nylon son los más conocidos, pero no todos funcionan de la misma manera. La diferencia entre estos materiales es su habilidad para ganar o perder electrones, o lo que es lo mismo su carácter positivo o negativo en la secuencia triboeléctrica. La triboelectricidad no es más que la adquisición de cargas por el contacto o frotamiento entre dos superficies. Los materiales más positivos dentro de la escala (no tiene nada que ver con que los materiales carga eléctrica neta ya que son todos neutros) tienden a perder electrones mientras que los más negativos tienden a ganarlos. Cuanto más separados están dos materiales en la secuencia triboeléctrica mayor es la fuerza electrostática que se crea entre ellos al frotarlos.

Los cuatro tipos de materiales antes nombrados se pueden ordenar de más positivos a más negativos de la siguiente manera: nylon, lana, seda y algodón. Esto no nos dice mucho si no sabemos con qué los frotamos ya que desconocemos si la carga electrostática que se va a crear es mucha o poca. Si nos fijamos en el vídeo enlazado anteriormente de la chica repostando gasolina tenemos un claro ejemplo de lo que no se debe hacer en una gasolinera y que podemos explicar para hacernos una idea de cómo funciona la electricidad estática y la triboelectricidad.

Fuente de la imagen aquí.

Tenemos tres elementos implicados en el asunto: la piel de la chica, el jersey y la manguera. El jersey que lleva puesto es seguramente de algodón (no soy un experto en ropa así quizá puede que sea lana, pero la situación es la misma) mientras que la manguera de la gasolina es de plástico, metal y quizá también de caucho. La chica cuando toca y frota su jersey con las manos hace que la piel adquiera cargas eléctricas de éste, y adquiere por tanto carga electrostática positiva. Cuando luego se dispone a agarrar la manguera se produce una chispa que produce la ignición de los gases de la gasolina. Pero, ¿esto a qué es debido?

La respuesta es sencilla. Como ya vimos antes, en una secuencia triboscópica cuanto más separados estén dos materiales, es decir más positivo sea uno y más negativo sea el otro, la carga electrostática es mayor. Por desgracia para nuestra amiga, la piel humana es muy positiva mientras que los plásticos son muy negativos. Tenéis una escala triboscópica muy completa en esta entrada de la Wikipedia donde podéis ver muchos materiales, pero yo os dejo una pequeña secuencia ordenada de más positivos a los más negativos para que os hagáis una idea:

"Piel humana, cuero, vidrio, pelo humano, nylon, lana, seda, papel, algodón, madera, ámbar, caucho, algunos metales, polyester, poliuretano, vinilo (PVC), teflón, ebonita."

Así pues vemos que la piel humana y los plásticos no se llevan nada bien en cuanto a cargas electrostáticas, lo que hace que la diferencia de potencial entre ambas sea pronunciada. Esta diferencia de potencial si es suficiente alta ioniza el aire entre ambas superficies, que en caso de estar en un ambiente con gases inflamables (por ejemplo metano o gases de la gasolina) puede provocar una chispa que dé lugar a un fuego.


¿Cuál es la concusión que podemos sacar de esto? Pues que en realidad ninguna prenda de vestir nos protege de la electricidad estática, pero mientras no frotemos nuestras manos contra el jersey, el pantalón, pañuelos de seda, etcétera, el riesgo es bajo. Si notamos que quizá podemos correr peligro porque tenemos electricidad estática en nuestro cuerpo lo que podemos hacer para deselectrizarnos es tocar algo metálico con toma a tierra, aunque eso sí, el molesto chispazo no nos lo quita nadie. xD
Fuente de la imagen aquí.

Otra manera de evitar problemas puede ser pedirle a uno de los trabajadores de la gasolinera que nos echen la gasolina ya que estarán más experimentados. Aunque si no te queda más remedio que repostar por ti mismo, has de utilizar los guantes de plástico que están junto al surtidor para protegerte. Haciendo esto no solo te cubres las manos para no mancharlas de gasolina (recordemos que la gasolina traspasa la piel y es tóxica), sino que es más difícil que la electricidad estática que puedas tener almacenada pase a la manguera. Pero…¡cuidado! Porque podrías tocar con la manga o pasarla muy cerca, y liarla de todas formas.

Así que nada, mucho cuidado con la electricidad estática, que aunque no la veamos está presente y puede causarnos problemas si no tenemos el suficiente cuidado.

Artículo escrito por Wis y Héctor, y revisado por Eugenio.

Editamos para añadir:
Parece ser que en la mayoría de los accidentes que se producen en gasolineras, se cargan las personas sobre todo porque se vuelven a subir al coche sin haber terminado de echar gasolina. Se cargan al frotarse con el asiento, salen y tocan la manguera sin descargarse con lo que se produce el accidente. Por este motivo es bastante recomendable no subirse al coche mientras se echa gasolina, y no está de más descargarse tocando algo que nos permita hacerlo, antes de tocar la manguera de nuevo.
Si se nos llega a prender, no es recomendable en estos casos sacar la manguera en el momento en que se prende, ya que puede dejar un reguero de gasolina. Lo que habría que hacer si nos pasa algo como en el vídeo, es dejar la manguera metida y avisar al empleado.


Algo más sobre magnetismo
¿Es la realidad siempre lo que vemos?

domingo, 25 de mayo de 2008

Buenas razones para usar el casco

Muchas veces nos han dicho que tenemos que usar casco, si vamos andando en moto o en bici. Aunque lo cierto es que a algunas personas les da cierta pereza eso de llevarlo puesto. Puede que ayude ver este asunto explicado de una forma un poco peculiar: como nos gusta hacer por aquí, con experiencias para hacer por uno mismo que nos ayudarán a comprender mejor este tema. Empecemos pues hablando de algo que aparentemente no tiene mucho que ver…

El dado en el que siempre sale el número 6

Yo tengo unos dados en casa que están trucados. Y es gracioso, porque si los lanzas, casi siempre sale el número 6. Pero ¿por qué?


Tienen el centro de gravedad desplazado hacia el número uno. El centro de gravedad de un cuerpo es el punto del mismo sobre el que actúan las fuerzas, incluida la de la gravedad. Así que el punto de gravedad de un cuerpo tenderá a estar a la menor altura.
El centro de gravedad del dado está muy próximo al número uno, por lo tanto el número uno tenderá a quedarse debajo. Como el número de la cara opuesta es el 6, casi siempre sale el 6 en estos dados “mágicos”. Si por ejemplo claváis un clavo algo grande en una pelota de espuma y la echáis a rodar, veréis cómo la pelota se para casi siempre con el clavo en la parte que toca con el suelo. El centro de gravedad tiende a estar a la menor altura posible. Podemos ver algo más sobre centros de gravedad aquí.


¿Qué tiene que ver esto con las caídas desde la bici o moto?
La cabeza es una parte del cuerpo que es pesada y voluminosa, por lo tanto es relativamente fácil que nos demos con ella en el asfalto. Es probable que golpee contra el suelo y que lo haga con cierta fuerza.

La tostada siempre cae por el lado de la mermelada
Hemos oído muchas veces eso de que las tostadas cuando caen siempre van a dar en el suelo por el lado que tienen mermelada. Así, la tostada se estropea y no nos la podemos comer (a menos que no nos importe que la mermelada tenga cosas raras).
¿Es cierto esto? ¿Es verdad como dice Murphy que siempre que algo malo puede pasar pasará, y esta es la razón? Hombre pues evidentemente no. Mientras lees esto podrían pasarte muchas “cosas malas”, y cuando acabes de leerlo lo más probable es que sigas de una pieza. Hipótesis te Murphy falsada :)
Pero aunque Murphy no tenga razón en sus ideas, sí es cierto que si se nos cae una tostada desde una mesa, siempre caerá con la cara que tiene mermelada mirando hacia el suelo. Esto siempre y cuando la tostada al tenerla encima de la mesa, la mermelada está en la cara que vemos (boca arriba). ¿Hay alguien que unte la tostada y la deje boca abajo? Imagino que no…
¿Qué ocurre si desde la altura de una mesa común empujamos la tostada hasta el borde y la dejamos caer? Hemos hecho la prueba y ocurre más o menos lo que se puede ver en las fotos.


Como se puede apreciar, la tostada está encima de la mesa con la cara “A” hacia arriba. Empujamos la tostada y al llegar al suelo, la cara que queda boca arriba es la “B”. Lo hemos hecho 10 veces y en las 10 ha ocurrido lo mismo. ¡Probadlo vosotros mismos!
Si en lugar de tirar la tostada desde la mesa, la tiramos desde un punto más alto, puede darle tiempo a la tostada a dar una vuelta más y acabar en el suelo con la cara “A” boca arriba. Pero si cae desde la mesa, acaba siempre con la cara “B”.
Si nos caemos desde una bici, por la forma y la altura con la que se suele caer la gente, ¿qué parte pensáis que es la que suele acabar en el suelo?

¿Cuál es el motivo de que nos golpeemos con la cabeza la mayor parte de las veces? La respuesta es sencilla. Cuando tenemos un accidente con nuestra bici o moto podemos caer de dos maneras. Una es saliendo disparado hacia delante por encima del manillar y la otra caer de lado. Para cada caso la explicación es diferente.

Cuando salimos disparados hacia delante es porque solemos ir a mucha velocidad. Esto hace que nuestra cantidad de movimiento sea mayor. Cuando se produce la frenada (choque contra otro vehículo) y según la primera ley de Newton o principio de inercia, nuestro cuerpo tiende a seguir la dirección del movimiento que llevaba antes de frenar. Las únicas partes que puede continuar su movimiento con mayor facilidad son la cabeza y el tronco, ya que las piernas chocan contra la moto o bici, lo cual hace que nos sintamos impulsados hacia adelante. Si a esto le sumamos que la propia bicicleta o moto hace lo mismo (se levanta la rueda de atrás) ya tenemos las condiciones para salir disparados hacia delante.

El hecho de que caigamos con la cabeza se debe a que el cuerpo es tan grande que no puede girar por completo en el tiempo en que estamos en el aire. También podemos caer con el pecho o la espalda, pero nos golpearemos la cabeza de todas maneras. Esto se explica con el otro caso: caer de lado.

El látigo


Fuente de la imagen aquí

Cuando caemos de lado lo que ocurre es que nuestra cabeza también suele golpear en el suelo. La razón de esto es que ésta actúa a modo de látigo. Cuando hacemos chascar un látigo el extremo lleva mucha más velocidad de la que le proporcionamos al mango. Esto se debe a la conservación de la energía. Cuando aplicamos una energía cinética (energía en forma de movimiento) al látigo, aparecen ondas que se mueven en el interior del mismo. A medida que avanzan por el látigo se encuentran con que éste es más estrecho y por tanto tiene menos masa. Si aplicamos el principio de conservación de la energía, que dice que la energía debe permanecer constante, tenemos que la velocidad tiene que aumentar al disminuir la masa. Recordad que la energía cinética está definida como la mitad del producto de la masa por la velocidad al cuadrado.

Os preguntaréis para qué os he contado este rollo y la respuesta como siempre es sencilla. Nuestra cabeza funciona de manera similar. Lógicamente no nos movemos a tanta velocidad, pero podemos hacer la comparación para entender el fenómeno. Cuando nos caemos de lado, de espaldas, o con el pecho (serían el mango del látigo) reciben una fuerza en el impacto. Nuestra cabeza (extremo del látigo) tiene menos masa que el resto del cuerpo lo que hace que al impactar la velocidad sea mayor.

Ya hemos visto por qué caemos casi siempre con la cabeza, pero ¿cuál es la fuerza del impacto? ¿Puede salvarnos el llevar un casco? Estas preguntas trataremos de responderlas a continuación.

¿Puede el casco absorber el impacto?
Un casco está diseñado para absorber la gran mayoría de la energía del impacto. Sin embargo, si la velocidad es demasiado grande, el casco no es capaz de asimilarla toda y las consecuencias son más graves. Este es el motivo de que cuanto más rápido vamos, más peligro tenemos, y es que el casco te puede salvar la vida, pero no hacer milagros.


Fuente de la fotografía aquí

Los cascos tienen en su parte interior una especie de espuma dura llamada poliestireno. Este material es muy resistente a los golpes, lo que le hace indicado para la protección de la cabeza. Cuando se sufre un accidente esta parte interna absorbe el impacto, mientras que la parte externa, hecha de policarbonato, es una parte más dura que dispersa la energía del golpe. La combinación de ambos da la protección. Todo esto sin olvidar que las correas de sujeción también son una parte muy importante para nuestra seguridad, ya que afianzan firmemente la cabeza al casco.

Sin embargo, y como ya dije antes, el casco no puede hacer milagros. Y es que la energía que puede absorber es finita. Para ver esto podemos ir a la expresión de la energía cinética de un cuerpo. Como ya vimos un poco más arriba, esta energía viene definida como la mitad del producto de la masa por la velocidad al cuadrado, de modo que cuanto más rápido vayamos la energía irá aumentando de manera cuadrática. Si por ejemplo un casco de bicicleta proporciona total seguridad para una caída a 20 km/h, para una caída a 50 km/h la cosa ya está más complicada. Con los cascos para motos ocurre lo mismo, aunque para mayores velocidades lógicamente.

La energía y la fuerza con la que la cabeza golpea el suelo son fácilmente calculables. Vamos a suponer que viajamos a una velocidad de 100 km/h con nuestra moto y tenemos una fuerte caída tras chocar contra un coche. La energía cinética que llevamos, si nuestra masa es de 80 kg, es de algo más de 30.800 Julios. Esto quizá no nos diga mucho, pero es aproximadamente la energía que necesitas para levantar quince veces seguidas una pesa de 100 kg a dos metros de altura. La fuerza la podemos hallar suponiendo que el impacto dura una décima de segundo y la velocidad queda reducida a la mitad. En este caso, la fuerza sería de más de 11.100 Newton. Para poder entender este número un poco mejor, os diré que equivale al peso de un coche medio (algo más de una tonelada). Aún así, aún hay que sumarle los sucesivos golpes hasta que pierdes toda la velocidad, los cuales también son bastante fuertes.

Si el casco amortigua un 50% de este golpe, los efectos dañinos son bastante menores por lo que las probabilidades de sobrevivir son mayores, aunque también es posible que no sea suficiente para salvarte la vida si vas demasiado deprisa.


Fuente de la imagen Wikipedia

Visto lo visto, el uso del caso parece más que conveniente, ¿no?
El uso del caso está demostrado que funciona para reducir tanto la probabilidad como la gravedad de los daños en un accidente. Los motoristas que no usan casco tienen entre 3 y 9 veces más lesiones mortales. Un dato interesante es que alrededor del 70 % de las lesiones que se producen en caídas desde motos y ciclomotores son por daños en la cabeza, la cara o el cuello.
Por lo tanto, ya sabéis, hay que ponerse un casco. De todas formas, hay que recordar también que hay personas que aun llevando el casco tienen accidentes mortales. Así que el hecho de llevar un casco puesto no nos puede hacer olvidar que hay que conducir con prudencia.

Algunas cosas más sobre el uso del casco
Algunas veces nuestro casco puede sufrir un golpe por una caída sin importancia, y como no se ha roto mucho lo volvemos a utilizar. Esto es un error. ¿Por qué?

El huevo que no se rompe


Si cogemos un huevo y lo apretamos con los dedos por las puntas tal y como aparece en la foto, el huevo no se rompe. Tenemos que hacer una fuerza brutal para romperlo así. ¿Cuál es la razón de que no se rompa? La estructura del huevo hace que la fuerza que hacemos se reparta por los laterales del mismo al igual que ocurre en un arco romano.
Si en lugar de apretar por ahí, lo hacemos por otro lugar, el huevo se rompe mucho más fácilmente. Es la estructura el secreto de la resistencia del huevo.
Pero si rompemos el huevo por un lateral un poco y luego hacemos la misma prueba que al principio, puede pasar algo muy diferente: que el huevo se rompa.
Si el casco de la bici o de la moto está un poco roto por un lado, puede que se haya dañado la estructura lo suficiente como para que no pueda protegernos bien en caso de caída. O puede también que se hayan producido fisuras en el material, a pesar de parecer un golpe sin importancia.
Por lo tanto, de cascos golpeados nada ;) Quien quiera leer sobre la experiencia del huevo que no se rompe, puede hacerlo aquí.

Para acabar
Para acabar, nunca dejéis un casco de bici en un coche un día de verano. Algunos cascos de bici con temperaturas un poco altas como la que puede generarse en un coche al sol en verano, puede perder su capacidad de protección.

Cuando dejamos un casco a la intemperie y bajo la acción del Sol, es fácil que lo estropeemos. Los cascos son de muchos colores diferentes y lógicamente no tendremos el mismo comportamiento según el color del mismo, pero si son de colores oscuros (absorben mejor la radiación solar), el cuidado debe ser aún mayor.

La luz del Sol incide en el casco y provoca lógicamente que éste se caliente. Todos los materiales, salvo raras excepciones como el agua (aunque no siempre), tienden a aumentar de volumen al aumentar su temperatura. Esto quiere decir que si lo dejamos de manera prolongada al Sol su tamaño va a aumentar. No os asustéis que el casco no os va a quedar grande la próxima vez que lo pongáis porque el aumento no es observable e incluso puede parecer que no hay cambios en el mismo, pero la estructura interna
puede quedar alterada. Esto es debido a que pueden aparecer microrroturas o incluso pequeñas roturas observables a ojo que hacen que el casco no realice bien su función de absorción del impacto en un hipotético futuro accidente.

Y es que el poder de protección del casco radica en su estructura, así que si la alteramos su efectividad puede quedar reducida al mínimo. Lo más aconsejable es guardar el casco en un lugar alejado de la luz solar para evitar posibles problemas, además de tener mucho cuidado a la hora de portarlo ya que incluso dejarlo en el manillar de la moto o bici puede ser dañino para la espuma protectora interna.

Lo dicho, usad casco y conducid de forma prudente ;)

Artículo escrito por Wis y Héctor, y revisado por Eugenio

Artículo editado para añadir unas fotos y algunos títulos de principio de párrafo, para hacer más agradable la lectura.

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lunes, 28 de abril de 2008

Riesgos en el día a día: Supercalentamiento

Hace unos días surgió en nuestro foro HomoScience un hilo realmente interesante sobre el supercalentamiento. Comenzó con un email que hablaba de los peligros de hervir agua en el microondas y decía que a una persona le había saltado súbitamente a la cara el agua recién calentada en el microondas y la había quemado y dejado medio ciega de un ojo (podéis leerlo todo aquí). Este caso tiene pinta de ser una simple invención y una exageración, pero realmente algo así SÍ que podría llegar a ocurrir. Se debe a un fenómeno llamado supercalentamiento.

El supercalentamiento es un fenómeno físico que se da cuando un líquido sobrepasa su punto de ebullición sin sufir el cambio de estado a gas. Es el caso que nos atañe sería que el agua no se convierte en vapor al llegar a los 100ºC sino que lo hace a una temperatura mayor. Esto se puede conseguir calentando el agua de manera rápida en el microondas, siempre y cuando se den una serie de circunstancias extras.

Para que ocurra el sobrecalentamiento es necesario que la sustancia líquida sea lo más homogénea posible, es decir que no tenga nada disuelto ni haya elementos externos tocándola; y que no haya alteraciones bruscas debidas a movimientos o ebulliciones internas. Para nuestro caso sería que el agua no tenga sal, azúcar u otra sustancia disuelta, que no haya una cucharilla o cubierto en el vaso que la contenga, y que dicho vaso esté suficientemente quieto y no salgan "burbujitas" al calentarse.

La razón principal de que ocurra esto es que el agua al calentarse en el microondas adquiere energía por radiación electromagnética desde todas las direcciones. Esto provoca que el agua se caliente, pero que no se mueva, tal y como ocurre en una olla en la que solo calienta por abajo. Al no haber estos movimientos por convección (agua caliente sube y agua fría baja), el sobrecalentamiento es mucho más sencillo de realizar, y a la más mínima rotura del equilibrio metaestable tocando el agua, ésta ebulliciona súbitamente y de una manera relativamente violentamente. Animación convección sacada de wikipedia.

Ahora bien, ¿es posible que ocurra en nuestras casas al calentar un simple vaso de agua en el microondas? La respuesta es que aunque es complicado sí que es posible. La complicación radica en las siguientes razones:
  • La primera es que los microondas (si no son demasiado antiguos) incorporan el plato rotatorio que hace girar constantemente lo que introduzcamos. Al hacer esto, acabamos con la condición de que el vaso debe estar suficientemente quieto haciendo más fácil que aparezcan las "burbujitas".

  • La segunda es que es difícil que el vaso o taza sea lo suficientemente liso como para que no se cuele aire en pequeños arañazos o grietas. Si ocurre esto, al calentar el recipiente el aire tenderá a salir hacia la superficie agitando el agua y creando las burbujas, facilitando así el cambio de estado.

  • La tercera no es propiamente una razón, pero también ayuda; y es que no se suele tener tanto tiempo calentando el agua como para que adquiriera suficiente energía para llegar a ser peligroso.


De todas maneras, la ebullición súbita del agua no es lo suficientemente potente como para que llegue a la cara pues solo "salta" unos 5-10 cm. Esto quiere decir que sí que es probable que rebose del vaso y pueda quemarte la mano o las manos con las que sujetes el vaso, así que hay que tener cuidado.

Para que entréis un poco más en materia podéis ver diversos vídeos sobre el sobrecalentamiento aquí, aquí o aquí, y visitar esta página donde lo explican a fondo. Solo añadir que tengáis cuidado si os animáis a intentar lograr un sobrecalentamiento en casa y que metáis siempre una cucharilla en el vaso de agua que calentéis en el microondas para evitaros posibles accidentes.

Saludos ;)

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miércoles, 12 de marzo de 2008

Bolas de plasma y tomas de tierra

¿Qué tienen en común una bola de plasma y una toma de tierra?
Las bolas de plasma nos pueden servir muy bien para ilustrar por qué una toma de tierra ha de tener poca resistencia. Aquí está nuestra bola, la que vamos a usar:


Seguro que casi todos hemos tocado alguna vez una bola de plasma como esta. ¿Qué ocurre cuando la tocamos? Lo que ocurre es que gran parte de los "rayos" van hacia la mano. Lo podemos ver perfectamente en esta otra foto.


Pero, ¿por qué ocurre algo así? La respuesta es que la electricidad tiende a ir por el camino que le ofrece menor resistencia. El aire es un mal conductor (mucha resistencia), en cambio el cuerpo humano tiene mucha menos resistencia que el aire (es mejor conductor). Así que al acercar nuestra mano a la bola, los hilos de electrones van a nuestra mano en su mayoría.
Cuando la vía de escape de la electricidad es muy buena, porque tocamos con gran parte de nuestra mano, toda la electricidad (o casi toda) de la bola va hacia el mismo sitio, como se puede apreciar en esta otra foto.


Las tomas de tierra han de ser vías de poca resistencia por este mismo motivo.
El potencial de la tierra es similar al de las personas, ya que las personas están pisando el suelo. Mediante una toma de tierra se consigue que la máquina con la que trabaja la persona y la persona misma, tengan el mismo potencial. Siendo esto así, no se darán derivaciones accidentales peligrosas para los que usen el aparato. Podemos encontrar más información sobre el tema aquí.
Esa es la razón de que existan las tomas de tierra, que no pase la suficiente corriente por nuestro organismo como para que suframos daños graves.
Lo que nos puede producir daños en el organismo cuando pasa una corriente eléctrica por nosotros, son la intensidad de la corriente y el calor. En un hogar común se producen corrientes de intensidad suficiente para que se puedan producir daños importantes. Así que ¡cuidado con las imprudencias!

Y a pesar de los elementos de protección frente a riesgos eléctricos, una recomendación de Wis :)
"cuidado con los enchufes, que aunque haya toma a tierra os pueden achicharrar igual. xDD"

Construyendo un cañón de Gauss
¿Son las cosas siempre como las vemos?