jueves 2 de julio de 2009

Experiencias perrunas

Artículo ya publicado en psicoteca
Hace tiempo podíamos leer por aquí unas líneas sobre el aprendizaje operante. El perro que aparece en la foto se llama “Golfo”, y para mí es sin duda “el mejor perro del mundo”. Ahora ya está más grandecito, pero os dejo un vídeo corto de cuando era casi recién nacido.



Es el perro de un amigo, y a veces por las noches damos una vuelta y de paso lo paseamos. Yo como buen psicólogo no podía perder la oportunidad de hacer alguna “hectorada”, y le suelo bajar siempre que Golfo viene por aquí 5 rodajas de chorizo. ¡Ummm, qué rico! El primer día le dije eso de “sit” y esperé a que se sentara (cosa que ya le había enseñado mi amigo) y luego le di el chorizo. Pronto dejó de hacer falta dar la orden, y ya se sentaba sin que yo dijera nada. Después de hacerlo durante varios días, ahora cada vez que me ve nada más llegar, se acerca y se sienta y me mira atentamente. Es bastante gracioso. Incluso aunque yo no me acuerde, Golfo llega y se sienta y se me queda mirando.
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Otra cosa que me hace bastante gracia de las que hace, es cuando hay un muro justo con la altura del perro y mi amigo y yo miramos por encima y señalamos hacia algún lugar. El perro se sube a ver qué hay. Se pone sobre las patas de atrás y asoma justo lo que es la cabeza, apoyando las patas de delante sobre la parte final del muro. Y con la cabeza asomada curiosea a ver qué hay allí. Y es que parece que los perros son capaces de entrar en interacción con nosotros de forma bastante eficiente.
Me estoy acordando de otra experiencia casera típica que todos aquellos que tienen perros conocerán. ¿No os pasa que vuestro perro sabe que alguien de la casa está llegando a casa antes de que lo haga? Nadie más se ha dado cuenta, pero sí el perro…interesante, ¿no? ¿Tiene el perro el don de adivinar el futuro? Sobre estas cosas hay un vídeo muy interesante aquí…



Es una pequeña parte de un documental de National Geographic. En el mismo comentan algunas cosas sobre los perros. Sigue aquí…



En la segunda parte podemos ver cómo experimentan con los perros en un laboratorio de aprendizaje, y además de mostrarse en el mismo la capacidad de nuestros amigos peludos para aprender, se comenta también la utilidad que esto puede tener para algunas personas…

¿Quieres conocer algunas curiosidades sobre el magnetismo?
¿Qué secretos esconde Kyle?

jueves 25 de junio de 2009

¿Qué es la anestesia general? Segunda y última parte

Seguimos aquí con la segunda parte del excelente artículo que escribió EC-JPR, donde se explica de forma clarita y concisa qué es eso de la anestesia general. Espero que lo disfrutéis igual que yo :) El artículo original, aquí. La primera parte, aquí.

En el capítulo anterior dejábamos a nuestro paciente dormido en la mesa del quirófano. Además de noquearlo (hipnosis), ya nos habíamos ocupado de que no le doliese nada (analgesia). Perfecto: ahora tenemos un saco de ochenta kilos que probablemente no respira y que, además, está más o menos durito (por el tono muscular que
todos tenemos y que impide que nos caigamos al suelo desde una silla).
Bloqueo neuromuscular

Pero claro, los cirujanos, muy tocapelotas ellos, quieren que el paciente no se mueva durante la operación. Y además, atención a la putada que son todos esos reflejos que tenemos en el cuerpo: imagínate que te van a arreglar el menisco y, de repente, le tientas con tu pie la entrepierna al traumatólogo. O que te abren la tripa y, sin que puedas hacer nada, se te ponen los abdominales como una tabla (aunque no frecuentes el gimnasio, da igual). Para evitar eso hay fármacos que provocan un bloqueo de todos los músculos “voluntarios” del organismo (o sea: no afectan al corazón, entre otros), llamados bloqueantes neuromusculares, y que pueden ser de dos tipos: despolarizantes y no despolarizantes.

Los primeros ejercen su acción despolarizando (”descargando”) la célula muscular de modo que ya no pueda contraerse. Sin embargo, como tiene que descargarse, cuando administramos el fármaco vemos cómo hay contracciones musculares (fasciculaciones) en las manos, cara… Además aumenta el consumo de oxígeno y el paciente puede despertarse con un dolor muscular de aquí te espero: vamos, que le hacemos correr una maratón sin levantarse de la mesa.

Los segundos simplemente bloquean el receptor muscular de las señales nerviosas: el músculo no puede contraerse porque no “oye” las órdenes que le llegan.

Hecho esto, el paciente será un absoluto monigote a nuestra merced. Es el momento de intubarlo para conectarlo al ventilador automático. Como ya está paralizado, ni va a toser ni nos va a apartar de un manotazo cuando le abramos la boca con un hierrajo del quince y le metamos un tubo de un dedo de gordo por la garganta. Eso sí: como no consigas poner el tubo en su sitio… estás bien jodido. Porque el efecto del bloqueante dura media hora, y hasta entonces el paciente no va a respirar. Pero bueno: si no se puede orotraqueal, se hará nasotraqueal y, si no, con fibroscopio. Así que calma, y al tema.
Homeostasis

La parte más importante y, a mi modo de ver, la más bonita de la Anestesia. Supone conocer perfectamente la fisiología del organismo: qué funciona, cómo y dónde. Tenemos una persona a la que le vamos a hacer mil perrerías, abriéndola en canal, lavando por aquí, cortando por allá, y tenemos que conseguir que luego se despierte como si nada hubiera pasado, manteniendo el equilibrio del medio interno del organismo. Para eso, el anestesista cuenta con una panoplia de fármacos y un vasto conocimiento que le permiten anticiparse a cualquier alteración y poner los medios para minimizarla, apoyándose en un monitor que le informa en tiempo real del estado del paciente: electrocardiograma, presión arterial, oxigenación, temperatura, hipnosis, gases inhalados y exhalados, presiones de la vía respiratoria, perfusión tisular, y todo parámetro o chorrada que sea cuantificable.

Así pues, si prevé que el paciente va a perder fluidos, meterá líquidos intravenosos (y cuidado, porque hay un chanante mundo de fluidoterapia más allá del suero fisiológico) e incluso habrá cruzado sangre para transfundir. Si la tensión se desploma, tiene efedrina para intentar remontarla. Y fenilefrina por si falla. Y adrenalina por si lo hacen los dos anteriores. Y, entre tanto, habrá cambiado la posición de la cama, cerrado los gases anestésicos y aumentado la entrada de líquidos. Vamos, que los anestesistas no tienen sólo un plan B, sino medio alfabeto: ya lo vimos arriba con la intubación.
El anestesista no se ocupa de que te duermas, sino de que despiertes

Esa frase resume perfectamente lo que quería transmitir con estas dos entradas (espero haberlo conseguido). Hay mucha ciencia detrás de la anestesia: no se reduce a un “me durmieron entero”, sino que hay profesionales que trabajan duro, entrando los primeros y saliendo los últimos del quirófano, para que todo vaya sobre ruedas. Ningún paciente los ve ni los conoce, así que nunca serán unos Señores Doctores ni recibirán jamones por Navidad, pero su conocimiento y su habilidad son las más necesarias del quirófano.

Darwin VS Diseño inteligente
Astrología falsada

jueves 18 de junio de 2009

Premios Príncipe de Asturias en Investigación Científica y Técnica

Han sido galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación científica y técnica, el inventor del teléfono móvil Martin Cooper y el del correo electrónico Raymond Samuel Tomlinson.


Dos personas que han cambiado nuestras vidas. Recuerdo cuando estaba en bachillerato y mi profesor de economía nos repetía una y otra vez que internet era un cambio histórico para la humanidad como lo fue en su momento la locomotora de vapor o el invento de la rueda. Intentando recordar sus palabras…”los cambios no ocurren de la noche a la mañana" ...decía...."¿qué pensáis, que inventaron la locomotora de vapor y al día siguiente todas las ciudades tenían una? Los cambios en la sociedad suceden poco a poco, así es como las nuevas tecnologías cambian el mundo. Los que nos estudien en el futuro dirán…estos señores antes hacían esto así, y ahora ya lo pasan a hacer de esta otra forma.”

Y es que con algunos años menos así de simples pueden verse algunas cosas, muchos no éramos conscientes de cómo se producen algunos cambios, y cómo estábamos en medio de una gran revolución social, como otras que había habido en el pasado y que estudiábamos en los libros de texto.

De esto hace unos 10 años, y recuerdo que yo tenía un 386, que para el momento ya estaba un poco anticuado. Marchaba aquello con MS-DOS, que para hacer cualquier cosa había que saberse un montón de comandos. Yo no empecé a mandar correos electrónicos hasta segundo de carrera, cuando la profesora de personalidad nos obligó. “Hay que irse adaptando a las nuevas tecnologías” nos dijo. Lo primero que pensé recuerdo que fue “que faena, con lo cómodo que es entregar los trabajos como siempre”. Jajaja, ¿lo podéis creer? Hoy día, ¿Quién narices no ha mandado un correo electrónico?
Desde buscar trabajo hasta mantenerse en contacto con los seres queridos. El correo electrónico nos hace la vida mucho más fácil.

¿Y qué decir del teléfono móvil? Antes si uno se quedaba tirado en la carretera tenía que vivir una auténtica odisea para encontrar un teléfono. Seguro que más de uno se recuerda a sí mismo llamando desde una cabina de teléfono a esa chica o chico que nos gustaba, porque en casa sólo había un teléfono, y no se podía hablar cuando uno quería.
Recuerdo que cuando apareció el teléfono móvil, al principio, quienes tenían uno eran considerados socialmente unos “snobs”, pijos sin remedio que eran ridiculizados por el resto de los mortales. Y en nada de tiempo, todo el mundo con uno en el bolsillo y lo más normal del mundo oiga. La verdad es que además de un avance tecnológico fue un cambio social relativamente rápido. Aunque por supuesto todos hemos tenido el típico amigo que se resistía y decía aquello de “jamás tendré un móvil”. Yo recuerdo que al contrario que con el correo, con los teléfonos fui bastante receptivo. No lo compré muy pronto, pero justo cuando empezaba a hacerse popular fui de los primeros en pillarlo. Cuando me hice con el mío sólo tenía a 2 personas a quien llamar. Recuerdo que fui el primero de la cuadrilla en tener uno, y cuando se lo enseñé a mis amigos les gustó bastante. “A ver…¿y cuanto dices que te ha costado? Ammm…está muy bien esto de los móviles.” Al mes ya tenía móvil otro de la cuadrilla…y luego los demás.
Se hacían algunas cosas de forma distinta, está claro que ha habido cambio. Ahora que les han concedido el premio no está mal recordar viejos tiempos, y comparar cómo hacíamos algunas cosas antes y ahora. Es interesante yo creo desde el punto de vista social, tecnológico y personal. Y es interesante notar cómo la ciencia cambia la vida de las personas, la de la mayoría para bien supongo, aunque seguro que hay quien encuentre pegas a todos estos avances.

Fuente de la imagen

¿Sabes cómo encontrar los planetas en el cielo?
¿Sabes cual es el precio de ser invisible?

martes 16 de junio de 2009

¡Participa en una encuesta online!


El laboratorio de aprendizaje de la Universidad de Deusto (Bilbao), está haciendo unas pruebas por internet. Me he enterado y tras comentarlo con ellos, nos ha parecido buena idea a todos comentarlo también aquí por si alguien quiere participar y ayudar así a la investigación en psicología. Así que os dejo el enlace por si queréis participar en la consulta. Son sólo dos preguntas. Un saludo y gracias a todos los voluntarios por adelantado.

Edito: He eliminado los comentarios de esta entrada para evitar que se compartan las respuestas de unos con otros por el bien de la encuesta, algo en lo que no había caído. Un saludo y gracias por la comprensión.

Fuente de la imagen

No saber ciencia es peligroso
Entender el cáncer

domingo 14 de junio de 2009

¡Cuidado en la cocina!

Recuerdo que unos amigos y yo fuimos a pasar el fin de semana a casa de una pareja amiga nuestra. La verdad es que fue un buen fin de semana sobre todo por las tapas que disfrutamos en los bares todos juntos, y por volvernos a encontrar una vez más, ya que somos un grupo de amigos dispersos geográficamente.

El caso es que hubo una de las noches un momento peligroso. Sí, y es que en una de las veladas nocturnas se nos ocurrió preparar algo entre fogones, con tan mal acierto que salió de ahí más fuego del que esperábamos. Y es que una sartén comenzó a arder.

Viendo la situación decidimos apagarlo evidentemente, y uno de los del grupo que tenía en frente de mí decidió tomar la iniciativa y sopló con todas sus fuerzas. Evidentemente no sirvió de nada, y la llama se me vino encima dándome un susto de narices. A lo cual dije muy finamente “¡ostias, pero qué haces!” o algo así. En seguida alguien buscó una solución alternativa, que consistía en echar un buen chorro de agua. Dado mi interés en la prevención de riesgos en seguida me lancé a dar mi opinión antes de que fuera tarde y expliqué rápidamente que lo mejor era tapar el fuego para que se perdiese el oxígeno y así se apagara.

Me hicieron caso y lo tapamos con una tapa de acero, pero que tenía agujeros. A quién puso la tapa se le tostaron los pelillos del brazo y dado que entraba oxígeno no sirvió de nada. Pero en seguida encontramos otra tapa y apagamos el fuego, lo hizo otro amigo de los que allí estábamos. Finalmente el momento de alarma terminó bien, sin daños materiales ni personales.

Esta historia sirve para ilustrar lo que hay que hacer y lo que no cuando se nos prende una sartén o un cazo con aceite hirviendo en la cocina. Y es que NUNCA hay que echarle agua. Una posible solución es taparla con una tapa que no se queme y no deje pasar el oxígeno, para que el fuego se extinga. Puede servir bien una tapa de acero. Podemos ver cómo funciona dicha solución acudiendo al triángulo del fuego…



Fuente imagen…triángulo fuego

Este triángulo muestra lo necesario para que el fuego tenga lugar. Si actuamos sobre alguna de ellas podremos apagar el fuego. La tapa elimina el oxígeno, que rápidamente se consume en el interior.

Podemos ver aquí algunos vídeos que nos muestran lo que puede suponer no apagar el fuego de nuestra cocina de la forma adecuada… Además este primero nos muestra la forma correcta de apagar el fuego paso a paso. Proponen en el mismo una solución alternativa que consiste en utilizar un trapo húmedo.


Sí, y aunque parezca exagerado esa es la reacción que se provoca, que ocurre porque el aceite se encuentra a una temperatura mucho mayor que la del punto de ebullición del agua. Debido a esto, el agua se convierte en gas rápidamente y arrastra consigo hacia arriba la llama.

Como se dice en el vídeo, lo primero si se incendia la sartén es apagar la placa. Luego mojar un trapo y EXPRIMIRLO BIEN para que no gotee. Cubrir la sartén con el trapo y esperar AHÍ MISMO. NO HAY QUE MOVER LA SARTÉN. Sobre todo, NO USAR AGUA PARA APAGAR EL FUEGO.

Aquí tenemos otro vídeo de un experimento casero…



Pero ¡ojo!, porque a estos el experimento casero les podía haber salido caro, ya que otra manera por la que se puede incendiar una cocina, es precisamente por la campana extractora. Y es que tiene que ser limpiada con frecuencia para que no se acumule aceite en la misma. Si esto ocurre, podría incendiarse la campana si se da una situación en la que tenga fuego debajo. Así que cuidado con lo que se prende debajo de la campana extractora.

Y aquí un último vídeo del hormiguero:



Entrada escrita por Héctor y revisada por Wis.

Nota de interés: cuanto más difusión tenga esta entrada mejor, así que todos aquellos que tengáis un blog estáis invitados a reproducirla, citando eso sí la fuente. Unas sencillas instrucciones pueden venir muy bien para evitar accidentes, así que cuanto más gente conozca el contenido de esta entrada mejor. Nunca se sabe a quién le va a venir bien.

La jungla de cristal: lo que John McClane no nos contó
Construyendo un cañón de Gauss

miércoles 10 de junio de 2009

¿Qué es la anestesia general? Primera parte

Algunos de los que os pasáis por aquí conocéis Per Ardua ad Astra, donde su autor escribe sobre temas diversos, entre ellos la Medicina. Os traigo dos artículos suyos bastante buenos e instructivos acerca de la anestesia, que yo subtitularía "Casi todo lo que querías saber sobre la anestesia y tal vez no has tenido ocasión de preguntar".Agradezco a EC-JPR que haya dado su permiso para la difusión del artículo :)

Seguro que a muchos de los que leéis esto os han operado alguna vez. Y, en todos los casos, pasasteis por las manos de un anestesista que, en contra de lo que parece, no se encarga de que uno se duerma, sino de que se despierte. Sin embargo,
¿en qué consiste la anestesia? ¿Para qué hace falta un anestesista: no bastaría con emborracharse o inhalar éter, como antes?

Grosso modo, y con distintas variaciones, la anestesia se compone de cuatro partes:

  • Analgesia: que no nos duela (ni a nosotros ni a nuestro cuerpo).
  • Hipnosis: mantenernos dormidos.
  • Bloqueo neuromuscular: bloquear todos los movimientos musculares (¡menuda putada sería menearse mientras te operan el corazón!).
  • Homeostasis: control de los signos vitales.

Y, antes de profundizar un poco más, aviso: ni siempre se emplean todos, ni se hace en el mismo orden. Básicamente, estas son las letras de un abecedario con las que se pueden escribir tantas palabras como situaciones clínicas requieran aliviar el dolor. La anestesia general, como cuando te operan de apendicitis, implica todas, pero en una sedación para una gastroscopia, sólo se da un hipnótico ligero para que el paciente eche una siestecita.

Analgesia

Pues eso: falta de dolor. Podemos emplear anestésicos centrales o locales, en función de su lugar de acción: sistema nervioso central o raíces/plexos nerviosos. Como anestésico central tenemos la morfina o alguno de sus derivados (fentanilo, remifentanilo…), en bolos intravenosos o en perfusión continua según su vida media.

Y respecto a los anestésicos locales, se pueden aplicar todo lo periférica o localmente que se quiera: desde el líquido cefalorraquídeo, anestesiando todos los niveles por debajo de la inyección (como si fuese paralítico, vamos), a un plexo o raíz nerviosos (en la espalda, la axila…), obteniendo la anestesia de todo el territorio inervado (pierna, brazo…), o una ramita terminal de un nervio periférico, consiguiendo que sólo se “duerman” tres dedos. De hecho, podemos incluso inyectarlos subcutáneamente, analgesiando una pequeña área que nos permita hacer una sutura o insertar un catéter. [Párrafo corregido gracias a la Dra. Jomeini]

Antes de terminar con esto, tengo que apuntar algo que poca gente sabe: el dolor no sólo tiene el efecto psicológico sobre un paciente consciente, sino que también tiene consecuencias vegetativas. Así, debemos dar analgesia aunque el enfermo esté profundamente dormido si no queremos que haga una crisis hipertensiva, una taquicardia brutal, o demás sorpresitas de anestesista.

Hipnosis

Pero, claro, con lo de antes sólo hemos conseguido que no duela. Sin embargo, hay gente a la que no le gusta oír cómo le sierran los huesos del pie y pide echarse una cabezada durante la operación. O, si necesitamos mucha analgesia, el enfermo va a dejar de respirar y tendremos que intubarle y ventilarle nosotros. Y, claro, para eso tiene que estar dormido

Por eso, después de haber administrado la analgesia, nos ocupamos de la hipnosis, en grados variables: desde una sedación ligera, como en la gastroscopia, a un chutazo de propofol para que el enfermo se quede roque.

La hipnosis tiene la ventaja de que el paciente deja de dar la murga y puedes quitar el tono comedido: ya no tienes que medir tus palabras. La desventaja es que, si el enfermo te va a dar algún susto, este es un buen momento para que se hipotense o haga un broncospasmo y a ti se te tense el ligamento de Trello. Por eso el anestesista tiene que elegir con mucho cuidado qué fármacos emplea en la inducción, especialmente en pacientes cardiópatas.

Y dejamos ahora al paciente dormido, y veremos el próximo día que hacemos con lo del bloqueo y la homeostasis, que no es cuestión de aburrir…


Campaña antitabaco "Stop consuming your body"
¿Por qué las bicicletas se mantienen en equilibrio mientras andamos con ellas?