Hace tiempo yo entendía algo mal y, por si le pasa a más gente, os dejo este vídeo visto en Microsiervos (que me lo ha recordado) donde queda muy claro el asunto. Os hago una introducción previa.
Lo que flota es el material superconductor, y lo es porque se le ha enfriado lo suficiente (cerca de 200 grados centígrados bajo cero), por encima de cierta temperatura es un material normal.
Un superconductor transporta la electricidad sin resistencia, así que no se produce calentamiento (efecto Joule) ni pérdidas. ¿Por qué no los usamos? Sí, que se usan, pero no masivamente, porque lo que gastamos para enfriarlos es más que lo que nos ahorramos... de momento.
Hay dos tipos de superconductores descritos, tipo I y tipo II.
Además de los efectos eléctricos también hay efectos magnéticos.
En los SC de tipo I el cambo magnético es expulsado del material cuando está en estado superconductor. En los de tipo II el campo magnético lo atraviesa sólo por "pequeño tubos" que se mueven, o bien se anclan a impurezas, defectos, lo que se llama flux pinning. Este segundo efecto deja al SC "anclado" en su posición.
Y, ¿por qué os pongo todo esto en lugar de remitiros directamente al post de Microsiervos?
Porque, como os decía, creo que más gente puede estar equivocada como yo lo estaba.
MAL: La gravedad empuja el SC tipo II hacia abajo y el efecto magnético hacia arriba. Como hay equilibrio de fuerzas, se queda flotando, levitando.
BIEN: El SC tipo II queda "atrapado" (locked) a cierta distancia del campo magnético y con más o menos libertad de movimientos, según la forma del imán (la geometría del campo magnético).
En los vídeos normales, ponen el SC sobre una vía y le dan un golpecito.
Aquí ponen la vía boca abajo (y no se cae!!), cambian el ángulo del trenecito SC, y muestran el distinto comportamiento con distintas disposiciones de imanes.
Para los buscadores de emociones cárnicas fuertes, os diré que los culos son de vaso.. por si os queréis retirar a tiempo.
Hace poco anduve por Londres disfrutando del cariño de mis queridos Gema, Mavi, Natalia y Alex (un abrazo para ellos), y haciendo algún experimentillo en el avión, como os conté.
La cerveza fue otra de las cosas que llamó mi "atención científica", porque ya sabéis que para mí la Ciencia es más una manera de mirar el mundo que un conjunto de conocimientos o procedimientos.
Fijaos cómo se forman las burbujas en el fondo del vaso (los vídeos no son nuestros)
Bastante inusual, ¿verdad? Aunque uno entiende poco, la tomo ocasionalmente y me cuesta un huevo hacerles entender que la quiero sin y con limón... ya sé que es menos que agua, joé, pero es que no bebo... Me harán volver al sempiterno poleo.
En fin. Inusual, decíamos.
Lo que solemos ver por aquí es algo así son burbujitas brotando de puntos aquí y allá formando finas líneas.
Aquí tenéis un detalle del culo del vaso de cerveza de Londres. Nos cuentan Alex y Natalia que los diseños varían con la marca y el tipo de cerveza. En cualquier caso es un grabado en relieve que facilita la formación de burbujas.
En nuestros vasos la formación se produce en defectos en el vaso, una miga... cualquier cosa que valga para que las condiciones del líquido varíen ligeramente y se forme la burbuja del gas.
Este es el efecto principal que produce la conocida reacción de Mentos y Coca-cola. En las "rugosidades" del caramelo es donde se producen esas burbujas que por su rápida formación generan la espuma.
En este episodio de Cazadores de mitos, hacen una interesante "separación de variables" para llegar a la conclusión de que los centros de nucleación y el edulcorante de la Coca Light son los principales factores. Por lo que acaban demostrando que la sal genera la misma reacción que el caramelito. Como bien saben los que acuden a mis shows... por cierto, ¿por qué los chavales siguen queriéndose beber los restos de Coca Cola con sal?
El otro día estaba en un albergue en la sierra, y mi novia me dijo: "¿Por qué no tapamos los sacos de dormir con las mantas, y así por la noche, cuando vayamos a dormir, estarán calientes?" Yo le expliqué que eso no serviría de nada. Pero, ¿por qué? ¿Dónde está el fallo?
Cuando te tapas con una manta, está claro que entras en calor, pero ¿de dónde viene ese calor? ¿Es la manta quien te lo transmite?
De pequeñitos aprendimos la máxima: "La energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma". Y está claro que el calor es energía. Por eso el calor no puede aparecer así porque sí, sino que debe venir de algún lado. Cuando algo se calienta es porque otra cosa se está enfriando y perdiendo calor.
Sin embargo, al taparnos con una manta, no le estamos robando calor a la manta, sino que lo que en realidad está ocurriendo es que la manta impide que nuestro cuerpo pierda calor.
El cuerpo humano pierde muchísimo calor constantemente, por eso tenemos frío! La manta, por sí sola no tiene manera de conseguir calor: el ambiente es frío, ella está fría y no tiene ningún enchufe de donde conseguir energía. Por eso, lo único que puede hacer es limitarse a impedir que perdamos calor, recogiendo el calor que expulsamos e impidiendo que se pierda en el ambiente.
Cuando os surja una duda de éstas, lo que tenéis que plantearos es: ¿De dónde viene la energía?
Para terminar, recordaros que podéis enviar vuestras preguntas a los.porque@gmail.com o dejarlas en los comentarios.
Al percibir la luz hay dos de sus propiedades que podemos distinguir, su color y su intensidad.
Esto no significa que sean sus únicas propiedades, o las únicas interesantes. Nunca olvidéis esto: lo que ves no es todo lo que existe.
Una característica muy interesante de la luz es "cómo vibra el campo electromagnético" (que, en el fondo, eso es la luz). Puede hacerlo en vertical, en horizontal y de otras maneras. A esto se le llama la polarización de la luz.
Aunque esto es muy interesante y tiene muchas ramificaciones, quizá os llame la atención saber que es lo que posibilita nuestro moderno cine en 3D, pero hoy nos ocuparemos de los reflejos.
Hecho 1.
Cuando la luz atraviesa un medio o cuando se refleja su polarización puede variar.
Hecho 2.
Los dispositivos llamados polarizadores (cristales transparentes aparentemente) distinguen entre luz con diferentes polarizaciones, dejándola pasar o bloqueándola (disculpen los expertos el reduccionismo)
Uniendo estas dos cosas, hacemos gafas de sol con polarizadores, de manera que atenúan los reflejos, cuya luz viene con una polarización particular, más que el resto de la escena
Tenía ganas de comprarme unas así y mi facilidad para romper/perder gafas de sol lo ha hecho posible.
La experiencia no ha sido demasiado satisfactoria, veo muchos más reflejos de los que esperaba y por otra parte me dan la sensación de ser muy claras.
Y, para colmo, después de un tiempo de pensar que veía muy mal el móvil y el navegador con las gafas puestas... caí en la cuenta que ambos emiten luz polarizada.
Efectivamente, los planos de polarización no coinciden y me elimina parte de la luminosidad, grrr...
También pasa en los monitores LCD
¿Sería mucho pedir a los fabricantes de navegadores que rotaran un pelín el plano de polarización?
¿Tendré que volver a acudir a mis "features" para poder cambiar de gafas?
Me llega este vídeo (gracias Valle) y parece mágico (no sé si yo podría hacerlo), pero la verdad es que se basa en un principio físico muy curioso, y en realidad es más fácil de lo que parece... no fácil, pero sí más fácil de lo que parece.
El vídeo
El equilibrio tiene que ver con lo que se llama el "centro de masas" (parecido al centro de gravedad, disculpad que no entre en las diferencias). Se trata de el "punto medio de las masas" por decirlo rápidamente. Se puede considerar que es como si toda la masa del objeto estuviera concentrada en ese punto.
Si el objeto es homogéneo (de igual composición en todas partes) el centro de masas coincide con el centro geométrico. Por eso podemos sostener una bandeja vacía con un dedo colocándolo bajo su centro.
Saber si un objeto está en equilibrio es fácil, basta con que el centro de masas esté sobre la base (en la vertical). Si no es así, el objeto caerá.
Por eso, cuando vemos a alguien que sostiene un objeto apoyado en su centro de masas con un apoyo muy pequeño pensamos que un leve desplazamiento lo hará caer. Prueba con un palo, poniendo el dedo bajo el centro y verás como es así. Desde este punto de vista el ejercicio del vídeo sería tan difícil, que en la práctica sería imposible.
Pero si te fijas, los palos están curvados. De manera que los extremos están debajo del apoyo. En realidad el centro de masas de ese objeto está fuera del palo, en la mitad, pero por debajo.
De esta forma el centro de masas al estar debajo del apoyo, nunca su vertical hacia abajo caerá fuera de la base... porque ya está debajo (!!) y el equilibrio es tremendamente estable, aunque no lo parezca.
Piénsalo de esta manera, para que el objeto caiga las bolas deben subir (!!) lo que va en contra de la gravedad.
Esta es otro montaje con la misma propiedad
Siguiendo esta idea se hacen "sujetabolsos". Aquí veis cómo son, no es para hacer publi y que compréis, no conozco a los vendedores.
Conocida variante con dos tenedores para hacerlo en los bares
Fijaos lo precario que puede ser el apoyo
Insisto, el centro de masas no coincide con el apoyo, está por debajo del apoyo. Eso es lo que hace el equilibrio tan estable.
No dejéis de hacerlo... y veréis qué divertido, y qué fácil.
El ilusionista hace creer que sólo el puede hacer lo que hace, el científico que cualquiera puede hacer lo que él hace... pero ambos hacen magia.
Un sencillo experimento que se me ocurrió el otro día de casualidad mientras viajaba en autobús. Es bien conocido que cuando un vehículo frena las cosas que están dentro tienden a seguir a la misma velocidad a la que iban, así que aparentemente son empujadas hacia delante ya que el coche desciende de velocidad. Cuando se acelera ocurre lo mismo, solamente que en esta ocasión las cosas del interior tienden a quedarse quietas o a la poca velocidad a la que iban dependiendo de la situación. Todos hemos experimentado cómo nos pegamos al asiento cuando el coche acelera y nos echamos hacia delante cuando frena. El otro día llevaba esta botella en el autobús así de llena...
Y no lo hice con la intención de hacer ningún experimento, pero lo cierto es que como el autobús iba vacío dejé la botella de este modo un momento...
Y con el volumen que llevaba de agua y la posición en que se quedó justamente, pudimos ver perfectamente cómo cuando el bus aceleraba la punta de la botella se llenaba de agua, cuando frenaba todo lo contrario. Así ha sido como se me ha ocurrido este sencillo experimento que cualquiera puede hacer para comprobar la resistencia del agua a cambiar su estado de movimiento al acelerar y frenar el autobús. Aquí la imagen de cuando acelerábamos...
Y aquí de cuando frenábamos...
La parte de la punta de la botella (donde está el tapón) está apuntando hacia la zona trasera del bus, así que en el momento en que acelera se llena de agua y cuando el vehículo frena todo lo contrario, se vacía del todo.
Nota: la entrada ha sido editada porque existía un error en la explicación que ya ha sido corregido.
¿Sinceramente? Pues porque tiene cimientos. Pero imaginemos por un momento que no estuviera anclada al suelo, sino que simplemente se posara. ¿De qué depende que se caiga algo o que no? ¿Por qué no vuelca?
Todo depende de la posición del centro de gravedad. ¿Y eso qué es? El centro de gravedad de cualquier objeto, es un punto imaginario sobre el que actuaría el peso del objeto (en grandes rasgos). Pues bien, siempre y cuando la vertical del centro de gravedad se encuentre dentro de la base de la torre, ésta no volcará.
La manera más sencilla de encontrar el centro de gravedad de un objeto es usar sus simetrías (siempre que las tenga, claro!) Para ello, trazando las diagonales de la torre, de forma aproximada vemos que el centro de gravedad cae más o menos donde indica el punto rojo.
Pues mientras la vertical (en azul) de ese punto rojo se encuentre dentro de la base de la torre (su "sombra" caiga dentro de la base), la torre no volcará. Podemos ver que conforme se vaya inclinando, la vertical del centro de gravedad se irá acercando al límite de la base. ¿Cual sería el caso límite? Pues el de las Torres KIO por ejemplo:
En este caso, vemos que el centro de gravedad cae justo sobre la viga vertical. Por lo que, de no estar cimentada, estaría a puntito de caerse.
La posición del centro de gravedad nos puede llevar a ver cosas tan paradójicas como el típico juguete del pájaro que se sujeta por el pico y no se cae. En este caso, las puntas de las alas compensan el peso del pájaro y sitúan su centro de gravedad justo en la punta (justo en el punto de apoyo!).
Pues eso es todo por mi parte. Sigo animándoos a escribir vuestras dudas y curiosidades a los.porques@gmail.com.
Nota: En este artículo no he distinguido centro de masas, de gravedad y geométrico; abogando por la sencillez de comprensión. A su vez, para el cálculo del centro de gravedad aproximado de la torre de Pisa, ésta se ha supuesto homogénea.
Supongo que os sonará el hecho de que hay gente que camina sobre brasas. Cada vez más se usan este tipo de experiencias además como reclamo en seminarios de motivación personal.
Aunque por lo que he podido ver en muchas ocasiones no se vende dicha experiencia como algo místico y sobrenatural, sino como algo simbólico, que representa el logro de las metas (o algo así). Sin embargo sí hay quien cree que con su “poder mental” puede conseguir caminar sobre brasas sin quemarse. Sí, y por lo visto esta gente argumenta cosas como que cambia la estructura de su cuerpo o que una capa de energía los protege.
Y es cierto que son capaces de pasar por encima de brasas sin quemarse, pero la distancia que caminan es muy corta. Por lo tanto, la ciencia da una explicación alternativa al hecho de que consigan pasar sobre brasas sin quemarse, y es que en tan poca distancia no están los pies en contacto con las brasas lo suficiente. La baja conductividad térmica del carbón, la capacidad del pie para almacenar calor por unidad de superficie mayor que la de la brasa, lo curtida que esté la piel o su humedad, o el hecho de que al caminar le quitemos oxígeno a la brasa eliminando así su incandescencia, hacen que si el tiempo de contacto es corto el pie no llegue a quemarse.
Sin embargo los que se denominan a sí mismos como “profesionales de esto”, por llamarlo de algún modo, dicen que no depende de la longitud de las brasas y que protegidos con su poder mental, pueden andar la distancia que haga falta.
El psicólogo Richard Wiseman puso a prueba dichas afirmaciones con un sencillo experimento que consistía en alargar las brasas e invitar a profesionales para que pusieran a prueba sus supuestas habilidades. Lo mejor es que el resultado lo podemos ver en vídeo, está en inglés, pero se entiende bastante bien aunque uno no sepa nada de inglés (así que no lo dejéis de ver por eso). Lo más interesante viene al final del vídeo, que es la prueba propiamente dicha.
Vamos con otro gran bulo que corre por la red, e incluso por Los Simpson!
En efecto, me refiero a ese bulo que pulula por el pseudo-saber científico de todo el mundo, que dice que, al tirar de la cadena o en un desagüe, el agua siempre gira en el mismo sentido en cada uno de los hemisferios de la Tierra. Alegan que es debido a la fuerza de Coriolis. "¿Y qué es esa fuerza?", les pregunto yo.
En esta entrada vamos a intentar desmentir este bulo, explicar qué es la fuerza de Coriolis, y cómo es imposible que sea la causante de tal hecho. Finalmente, veremos cómo ese hecho no es cierto en absoluto, y el agua gira en uno y otro sentido arbitrariamente.
Para empezar, expliquemos qué es la fuerza de Coriolis (ya introducida en la anterior entrada: ¿Por qué se tarda más en ir a EEUU que en volver?). En grandes rasgos, esta fuerza aparece en los cuerpos que se mueven "subidos" en otro que gira. Pongamos un ejemplo. Imaginaros que en un tio-vivo, me desplazo desde el centro de la atracción hasta el exterior. Bien, pues si realizo ese movimiento, mientras ando notaré un fuerza que me empuja en dirección contraria al giro, desviándome. Ésa es la fuerza de Coriolis! Esta fuerza es muy pequeña, de hecho, según Wikipedia, en el ejemplo anterior será 46 veces menor que el peso de una persona. Tampoco quiero entrar en fórmulas, pero simplemente que sepáis que dicha fuerza será mayor cuanto más rápido gire el tiovivo, más rápido nos desplacemos y más pesemos. Os dejo una animación y un vídeo donde se ve la fuerza de Coriolis en acción:
Entendido esto, vayamos a algo un poquito más grande. Imaginemos ahora que el tiovivo es La Tierra, por lo que, mientras lógicamente gira, nosotros y las cosas que nos rodean día a día, sufriremos la fuerza de Coriolis. El quid de la cuestión está en que, aunque parezca increíble, la velocidad de rotación de la Tierra es mucho menor que la de un tiovivo. Pensad que mientras un tiovivo da varias vueltas por minuto, la Tierra tarda 24h en dar tan sólo una! Si hacemos números, o mejor, aprovechamos los de Wikipedia, esto supone una fuerza 100.000 veces menor que el peso de una persona. Pero no queda ahí la cosa, sino que por otro lado, el agua en un desagüe, se mueve más lento que nuestro caminar. Y para terminar nosotros pesamos bastante más que un chorrito de agua. Por ese motivo, la fuerza debido a Coriolis que sufre el agua en el desagüe de tu lavabo es completamente despreciable.
Si el giro del agua fuera provocado por la fuerza de Coriolis, ésta debería ser de tal magnitud, que seríamos incapaces de movernos en línea recta cuando caminamos. Imaginaros cuando fuéramos más rápido! (en coche, por ejemplo).
Entonces, ¿de qué depende el giro en un sentido o en otro? Depende principalmente del sentido que le demos al agua inicialmente y de las acanaladuras y roscas que tienen las tuberías. Para demostrarlo, sólo tenéis que hacer la prueba en vuestros lavabos y bañeras. Es muy probable que mientras en el lavabo del baño vaya en un sentido, en el fregadero de la cocina vaya en el contrario. Como ejemplo, os enlazo dos vídeos de los típicos "experimentos" que se suelen hacer para engañar a los turistas cerca del Ecuador. Si os fijáis, los sentidos de giro están cambiado en un vídeo y en otro!!
Para terminar, aclarar que no estoy diciendo que la fuerza de Coriolis no exista, ni mucho menos! Simplemente estoy diciendo que el agua de los desagües no gira siempre en el mismo sentido, y que Coriolis jamás será el culpable. ¿Y dónde se puede percibir el efecto de dicha fuerza? Pues por ejemplo en grandes masas de aire y agua, como huracanes, corrientes marinas... En esos casos, Coriolis deja de ser despreciable y se puede percibir su efecto.
Pues eso es todo. No dudéis en enviar vuestras curiosidades y preguntas a los.porques@gmail.com.
Nos juntamos para escribir esta entrada Wis (física), Carlos (biología y geología), Sophie (medicina) y Héctor (psicología) para hacer una breve crítica de la terapia con piedras.
¿Curan las piedras? Eso es lo que creen algunas personas al menos, que hay piedras que son capaces de curar. De hecho hay toda una disciplina que se encarga de estudiar cómo las piedras son capaces supuestamente de curar depresiones, problemas médicos o simples recaídas en el estado de ánimo. Esta disciplina recibe el nombre de Cristaloterapia. Para conocer un poco mejor lo que es podemos ver un vídeo aquí…
En el vídeo se dicen unas cuantas cosas interesantes a analizar. Está bien para saber qué es esto de la cristaloterapia, si alguien no lo conocía todavía. Me llama mucho la atención lo que aparece al principio del todo en el vídeo. Se dice que va a intervenir una terapeuta psicocorporal, que es licenciada en física cuántica. Ahí es nada. Vamos a comentar brevemente esto de la cristaloterapia, si funciona, y si tiene sentido a la luz de la ciencia. Comencemos pues hablando de física…
¿Es verdad que nuestros cuerpos están rodeados de energía y que los minerales podrían influir en ella? Desde el punto de vista físico no tiene mucho sentido… Es cierto que todo en el universo es energía, al fin y al cabo la célebre ecuación de Einstein E=mc^2 relaciona la masa con ésta. Sin embargo es muy diferente decir esto a decir que los cristales son estupendos “transmisores, receptores y amplificadores de energía”. Si esto fuera posible, estaríamos ante unas baterías energéticas impresionantes, y yo hasta me atrevería a decir que todos los problemas energéticos mundiales se acabarían. Desgraciadamente la realidad es otra. Las vibraciones a las que hace alusión el vídeo se producen en todos los materiales que existen. Cualquier cosa que tenga una temperatura mayor que el cero absoluto (-273,15ºC) va a tener asociada una vibración que tiene que ver con su temperatura. Más temperatura, más energía, mayor frecuencia de vibración. En el caso de los cristales, que no son más que los sólidos con una red de átomos ordenada, existe una pseudopartícula encargada de transmitir la energía de estas vibraciones, que recibe el nombre de fonón. El fonón puede ser visto como un análogo al fotón, que en vez de transmitir energía electromagnética, simplemente transmite energía mecánica por el sólido y además lo caracteriza otorgándole una serie de propiedades, como las conductividades térmicas y eléctricas. Esta energía se transmite mediante vibraciones de la red cristalina que tienen frecuencias en el rango sonoro, de ahí el nombre de fonón.
Una propiedad de los fonones es que cuando pasan de un cristal (donde los átomos están ordenados) a un amorfo (sólido cuyos átomos no están ordenados) se difunden más rápidamente y por tanto su energía se dispersa por el sólido. Esto es justamente lo que ocurre cuando ponemos en contacto el cristal con nuestro cuerpo, de modo que si realmente fuera cierto que pudiéramos obtener algún tipo de energía del cristal, ésta se perdería rápidamente, lo que implica no poder “focalizarla” en una zona concreta del cuerpo, como dicen en el vídeo. Y es que el único intercambio de energía ocurre debido a la mayor conductividad térmica del cristal, y el resultado es que le cedemos energía térmica, de ahí que al tacto resulten fríos. No existen ningún intercambio más conocido, y mucho menos alguno que implique una curación. Ahora bien, si los cristaloterapeutas consideran que el intercambio térmico como una extracción de “energía negativa” felicidades para ellos, pero no tiene absolutamente ningún sentido físico. Volviendo al vídeo, se comentan muchos términos curiosos como “desequilibrios energéticos o eléctricos” o “bloqueos energéticos” cuyos significados desconozco. No tengo ni idea de qué sucede si tienes un bloqueo energético, ya que no sé cómo la energía se puede “bloquear”. Y es que la energía no es una partícula, una onda, o algo tangible o intangible, es simplemente una magnitud física que se le asocia a un sistema para hacer ver que puede realizar un trabajo. No tiene sentido hablar de que la energía se bloquea. Lo que sí podría tener un sentido físico es si sufrieras un desequilibrio eléctrico, pues tendrías una carga neta y por tanto irías dando chispazos a la gente (no los típicos calambres debido a la electricidad estática), de una forma parecida al personaje Blanka del popular juego Street Fighter, tal y como podemos ver en la imagen.
En fin, que en el vídeo, por mucho que ponga que interviene una “licenciada en física cuántica”, quien realmente interviene es una persona por lo visto sin conocimiento alguno, que si alguna vez supo algo de física lo olvidó todo junto con el principio de conservación de la energía. Es súper curioso cómo habla de “canalizar la energía” hacia el cuerpo sin decir de dónde viene esa energía. Es de suponer que del cristal no, o sería una fuente energética infinita. Existen muchos más argumentos en contra de tan disparatada terapia como el por qué solo sirven los cristales tipo piedras preciosas como el cuarzo, cuando una viga de hierro o una espada son cristales igualmente. Y por cierto, aunque llamamos cristal al vidrio de las ventanas, realmente no lo es, es un sólido amorfo. En definitiva, que físicamente no existe ningún mecanismo que nos explique la curación de un ser humano mediante la colocación de cristales sobre su cuerpo, y mucho menos con la curación a distancia, lo cual es una idea todavía más disparatada y que casi necesita un artículo aparte.
Desde el punto de vista biológico tampoco…
Ya hemos visto que desde el punto de vista de la física es imposible la curación de una persona por la transmisión de energía desde los cristales, pero es que desde el punto de vista biológico tampoco le podemos encontrar explicación. Sabemos que la energía pasa de unos compartimentos celulares a otros, mediante un montón de reacciones que se engloban en lo que llamamos el metabolismo. Así por ejemplo, el ATP (Adenosín trifosfato) es una molécula que se conoce como la ‘moneda energética de la célula’ y para sintetizarla de forma rentable hacen falta complejas estructuras celulares como las mitocondrias y la intervención de muchas otras moléculas complejas. Dicho ATP se utilizará para llevar la energía a donde la célula la requiera, por ejemplo para mover estructuras como los flagelos o para que tengan lugar ciertas reacciones químicas. Ahora bien ¿qué estructuras, orgánulos o moléculas en continua reestructuración tienen las rocas y minerales para hacer estos intercambios de energía y que lleguen a los seres vivos produciendo curaciones y sanaciones…? Pues la respuesta es bien clara: NADA. El buscar explicaciones biológicas a los supuestos efectos de los cristales es tan absurdo que me cuesta pensar que haya gente que se tome esto en serio. Veamos algunos ejemplos (Aquí mismo podéis leer un montón barbaridades como las que comentaré ahora mismo): Leo en algunas webs cristaloterápicas que por ejemplo los cristales de ágata sirven para curar picaduras de insectos… ¡pero qué mecanismo usan estos cristales para ello! Como mucho notaremos alivio al ponernos una superficie lisa y fresquita sobre la picadura, pero más alivio sentiremos si nos ponemos un paquete de menestra congelada… La amatista dicen que cura los trastornos de la menopausia… ¿qué guardan estos cristales en su interior? ¿células endocrinas? Los desajustes de la menopausia se pueden reajustar usando tratamientos hormonales por lo que parece que poco pueden hacer estas piedras… La esmeralda dicen que cura los sentimientos de envidia… ¡claro! La envidia que sientes cuando se la ves a tu vecina y tú no tienes una… La perla cuentan por ahí que cura el pesimismo, los sentimientos egoístas y ¡el escepticismo! ¡Toma ya! Como si el escepticismo fuera una enfermedad maligna que hay que erradicar… la caradura que pueden llegar a tener esta gente es impresionante. Y así podríamos seguir con multitud de ejemplos a cada cual más delirante y menos coherente.
¿Y desde un punto de vista psicológico? ¿Tiene sentido este tipo de terapia?
La respuesta es que no. De hecho, para que nos hagamos una idea, las mismas personas que creen en el poder de las piedras muchas veces no tienen problema en creer también en la astrología o la numerología. Podemos encontrarnos con que algunas piedras están asociadas con determinados signos astrales o con un número en concreto. Y la astrología por ejemplo, está demostrado que no funciona, luego no tiene ningún sentido decir que a los aries les va mejor una determinada piedra u otra. Desde un punto de vista psicológico se dice que las piedras tienen propiedades beneficiosas. De hecho en los manuales sobre la utilidad de las piedras podemos encontrarnos con que hay piedras por ejemplo para la depresión, para mejorar la memoria, estabilizar las emociones, predisponer a una persona hacia el amor, para conseguir que veas tus propios defectos y el camino para corregirlos, para recuperar la confianza en uno mismo…y así un largo etcétera. Parece como si las piedras pudieran ayudarnos a hacer todo tipo de psicoterapia. ¿Es esto cierto? ¿Realmente nos pueden ayudar las piedras en todas estas cuestiones? Por supuesto que no. Desde el punto de vista de la teoría psicológica no tiene ningún sentido hablar de psicoterapia con minerales. Si así fuera todo psicólogo tendría en su consulta un puñado de minerales para resolver los problemas de sus pacientes. Pero lo cierto es que simplemente no sirven para nada en realidad. Como mucho podrán producir efecto placebo, y habría que verlo. Desde un punto de vista psicológico, hablar de curar con minerales no tiene absolutamente ningún sentido. Hasta donde se conocen hoy día los diferentes trastornos psicológicos, en ningún caso se sospecha que la causa de los mismos pudiera estar en “desequilibrios energéticos”, y los remedios eficaces para tratarlos no tienen nada que ver con los cristales. Si por ejemplo queremos resolver problemas de ansiedad o depresión (dos de los problemas más frecuentes) podemos mejor acudir a intervenciones de eficacia demostrada. De hecho acabo de recibir hace poco noticia de un meta-análisis sobre la eficacia del tratamiento psicológico breve para depresión y ansiedad en atención primaria, y resulta que la terapia breve muestra su eficacia para resolver estos dos problemas. Aunque no tan eficaz como la terapia más larga, por lo visto solamente con la incorporación de una intervención de pocas sesiones se mejoran los problemas de ansiedad y depresión.
¿Y desde un punto de vista médico?
No hay ninguna evidencia científica acerca del poder curativo de las piedras. Se les atribuyen muchas propiedades no demostrables e incluso es posible observar cómo en distintos sitios se les achacan propiedades distintas y muy generales. Como mucho podrían tener utilidad como placebo.
¿Por qué puede parecer que los minerales curan?
Cuando alguien recurre a un remedio así es cuando está ya “desesperado” por la falta o aparente falta de curación por medio de la “Medicina oficial”. Eso lo saben muy bien los charlatanes, que se aprovechan del ciclo natural de la enfermedad. ¿Y cuál es ese ciclo y cuáles son sus fases? Cuando uno va a enfermar, siente unos pródromos o síntomas inespecíficos que avisan que la enfermedad va a ocurrir. A continuación padece la enfermedad propiamente dicha, con todos sus síntomas y signos. Esa enfermedad evoluciona hasta un punto máximo o álgido llamado acme, donde se manifiesta en toda su intensidad. A partir de ahí pueden ocurrir diversas cosas: que la enfermedad evolucione bien y cure sin más, que evolucione mal y cure con secuelas o que ocurra la muerte del enfermo. En Medicina se intenta acortar el periodo de enfermedad y que la curación sea exitosa, sin muerte ni secuelas. Dicho esto es sencillo comprender dónde atacan los charlatanes: te dicen “yo curaré lo que los médicos oficiales no pueden”…pero no te dicen que, simplemente, te están dando algo para crearte la ilusión de curación mientras la enfermedad remite por sí misma.
¿Y esto se lo cree la gente?
Sí, lo cierto es que hay gente que cree que las piedras realmente pueden curarnos. Esto es algo que puede tener consecuencias negativas. Por ejemplo, en los jóvenes escolares todos estos temas esotéricos y misteriosos calan muy hondo, así cuando en las clases de educación secundaria se tratan temas geológicos centrados en minerales y rocas, hay un momento en el que se describen aspectos básicos y propiedades de un montón de tipos de minerales y rocas. A veces es a nivel teórico, usando libro de texto, guías e Internet y otras veces es a nivel práctico, en el laboratorio o en el aula, con ejemplares reales de rocas y minerales. Lo normal es que cuando se están describiendo, los mismos alumnos intervienen para resaltar las propiedades más características de cada ejemplar y cuando están hablando es normal que cuenten historias sobre minerales o rocas que ellos tienen, o han visto, o han oído por ahí… y aquí es donde sale a relucir su vena cristaloterápica, y, por ejemplo, cuando se habla del cuarzo, casi siempre hay alguno que salta diciendo que en casa tienen un gran cristal de cuarzo, que su madre o su padre compró en tal sitio, porque es bueno para las energías y los chakras…(¡¿?!) Es algo bastante habitual, por lo que en las clases se aprovechan estos momentos para introducir un poco de escepticismo y aclarar un poco estas ideas erróneas del alumnado. También es muy frecuente que muchos jóvenes, sobre todo chicas… tengan pulseritas, collares y sobre todo pendientes y anillos, de ámbar (o imitación del ámbar), o de cualquier otro fragmento de mineral translucido y de colorines, como la fluorita o el cuarzo, que piensan que les da suerte, o que cuidan como oro en paño porque llevan impregnada la energía vital de sus novios o novias, e incluso que les proporcionan energía para el estudio y les curan los estados de ansiedad, dolores de cabeza, estrés…
Resumiendo…
Que la cristaloterapia no tiene ningún sentido desde el punto de vista de la física, de la biología, de la psicología o la medicina. Que las piedras no sirven para curar vamos. Hay gente que puede llegar a creerse realmente que las piedras curan y esto puede traducirse a veces en consecuencias negativas para el usuario si se abandona por ejemplo un buen tratamiento en favor de las piedras, o si nunca se llega a buscar uno pensando que los cristales resolverán el problema.
Es una costumbre bastante habitual, sobretodo entre los jóvenes, el dejar el portátil conectado a la corriente aún estado apagado, el cargador del móvil enchufado a la luz sin estar cargándolo, el dejar la televisión en stand by (apagada pero con la lucecita roja), y muchas cosas de este estilo. Y hacemos esto porque no sabemos que realmente cuando dejamos las cosas conectadas a la corriente éstas consumen energía, pese a no estar funcionando. La explicación es muy sencilla.
La inmensa mayoría de los aparatos electrónicos (por no decir prácticamente todos) necesitan un transformador para funcionar. El transformador no es más que un aparato que convierte la corriente eléctrica que obtenemos de los enchufen a una tensión (o voltaje) que el aparato en cuestión necesita para funcionar. Dando algunos números para que se entienda mejor. El cargador del ordenador con el que estoy escribiendo esta entrada recoge del enchufe la tensión que tenemos todos en nuestras casa en España que son alrededor de 230 Voltios (en algunas partes del mundo como en América Latina esta tensión es diferente) y los reduce únicamente 18,5 Voltios. Pero esto no es todo. Del enchufe sale corriente alterna (tanto de la tensión como la intensidad de corriente van variando como onda sinusoidal) y el transformador la convierte en corriente continua (la tensión y la intensidad son constantes), que es lo que necesitan la mayoría de los aparatos electrónicos para funcionar.
Volviendo al tema. Ya hemos visto que todos los aparatos tienen un transformador (está dentro de la pieza grande y rectangular de la imagen de la izquierda) y hemos visto que convierte la corriente eléctrica de alterna a continua, y además reduce la tensión. También podría aumentarla, pero generalmente eso no es necesario porque los aparatos electrónicos que usamos en casa como los móvil o portátiles no requieren demasiado voltaje para funcionar. El caso es que los transformadores realizan esta operación de reducción aún cuando no existe ningún aparato conectado y esto implica un consumo de energía. Fijaos en el dibujo a continuación.
Aunque parece un dibujo extraño es muy fácil de entender. Se trata del esquema básico de un transformador. No es exactamente igual que los transformadores que tenemos en casa, pero la base física es la misma y para entenderlo nos sirve bien. La parte del principio, que es la parte conectada al enchufe, se llama circuito primario; mientras que la parte que se encuentra abierta, que es la que conectas al aparato eléctrico en cuestión, se llama circuito secundario. Así pues, en el primario tenemos la intensidad ip y la tensión vp, mientras que en el secundario tenemos la intensidad is y la tensión vs. Entre ambos tenemos un imán que es el que induce las corrientes, de forma que hay una relación entre los voltajes vp y vs, al igual que entre las intensidades ip e is.
A pesar de que el circuito secundario esté abierto se puede comprobar cómo sigue habiendo una intensidad de corriente is debida a que el transformador tiene una resistencia interna y aparecen corrientes inducidas. Esto implica que necesariamente hay una intensidad ip, o lo que es lo mismo: estamos haciendo circular corriente del enchufe hacia el transformador. Es decir estamos consumiendo energía, electricidad.
De forma que, por ejemplo, si dejo mi cargador del portátil conectado a la corriente, aún sin que éste esté conectado, gastaré energía, que aunque poca, sumada durante largas horas y muchos días puede ascender a una cantidad importante. De hecho, y según Wikipedia, se estima que alrededor de un 15% del consumo de una vivienda es debido a aparatos eléctricos que se encuentran en stand by o simplemente enchufados sin ser utilizados. Podéis leer también esta página donde dan algunos datos más.
Una forma rápida y sencilla de comprobar si lo que tenéis conectado a la luz está consumiendo energía es tocar su transformador. Si está caliente es que estás derrochando energía de forma innecesaria así que, si no lo estás utilizando, desenchúfalo.
En el caso de la televisión, el DVD y demás aparatos que podemos dejar en stand by, aparte del tema del consumo debido al transformador, se suma un pequeño consumo debido a que el aparato debe mantener activo el sensor que recoge la señal del mando para que esté preparado y se encienda cuando pulsamos el botón de encendido. Si apagamos la televisión directamente en el botón que tienen, y no con el mando, nos ahorraremos este consumo extra.
Espero haberos convencido de que hay que tener en cuenta que la electricidad se gasta por el mero hecho de tener conectado algo, aún sin que lo estemos usando. Y es muy fácil ahorrar dinero simplemente teniendo cuidado de no dejar los enchufes ocupados, apagando completamente la televisión y no dejarla en stand by, o usando ladrones que tengan interruptor para desconectar de una única vez muchos dispositivos. La teoría ya la sabes, la práctica queda en tus manos.
En el núcleo hay fundamentalmente dos tipos de partículas: elprotóny elneutrón.
El átomo más sencillo, como sabréis, es el dehidrógeno, pero hay tres variedades (isótopos): protio, deuterio y tritio. Los tres tienen un electrón y un protón, pero el deuterio tiene además un neutrón y el tritio, dos.
Al núcleo de deuterio se le llama deuterón, y consiste como ya hemos dicho, en la feliz parejita: un protón y un neutrón.
Lo curioso del asunto, es que puede considerarse queel protón y el neutrón son en realidad dos estados de una misma partícula: el nucléon.
De hecho en determinadas condiciones,una puede convertirse en la otramediante lo que se llamadesintegración beta.
Y ahora lo más divertido,cuando estas dos partículas forman un deuterón,su relación es tan íntimaqueconformanlo que se llama un “estado embrollado” (entangled state). Podríamos decir que en ese estado,sabemos que hay dos partículas, y sabemos que una es un protón y otra un neutrón,pero no sabemos cuál es cuál.
Esta indeterminación no es porque no lo sepamos, sino quesu estado no se “concreta” hasta que no lo medimos.
De esta forma, si cogemos una partícula, medimos y resulta que era un neutrón, pues es el otro será un protón y viceversa. Pero hasta que no les preguntamos… no se deciden.
¿Queremos una fusión tan íntima en nuestras vidas…?
La materia, que parece continua, no lo es. Nuestro cuerpo está hecho de átomos.
Esos átomos están separados entre sí, aunque químicamente estén enlazadosy algunos electrones orbiten ambos núcleos.
La mayor parte de la masa del átomo está concentrada en el núcleo, con un “diámetro” unas diez mil veces menor que el del átomo. Así que tenemos un pegotín de masa, con un enjambre de electrones dando vueltas alrededor, en suma, un montón de espacio vacío.
Y ese es el paronama… un montón de partículas moviéndose o vibrando en un inmenso vacío que “lo llena” todo. Sin nada que agarrar, sin fronteras, sin continuidades…
De esta forma, si calculas qué porcentaje del volumen que llamas “tú” está efectivamente “lleno de masa”, te darás cuenta de que estás vacío, compañero.
Eres una ilusión de solidez formada por partículas en movimiento y la percepción de tus sentidos, interpenetrada por un vacío omnipresente.
Aprovechando que ha empezado el mundial, vamos a dar una entrada acorde al mismo, recordando uno de los goles más impresionantes que ha habido en la historia del fútbol. No sé si seréis aficcionados al fútbol, pero seguro que habréis visto muchas veces cómo, en una falta, la pelota en vez de ir recta, hace una curva muy pronunciada saltándose la barrera. Esto coloquialmente se conoce como darle con efecto o con rosca. Pero, ¿por qué ocurre esto? y ¿cómo lo hacen los futbolistas?
Los futbolistas, a la hora de dar a la pelota, en vez de pegarla en el centro, la dan ligeramente por un lado. De esta manera consiguen que la bola gire sobre sí misma mientras viaja por el aire. ¿Y eso qué tiene de particular?
Lo que se consigue así es que haya una lado de la pelota en el que el aire gire más rápido que en el otro. Esto es debido a que en un lado, el giro del balón mueve el aire en sentido contrario a la corriente principal, frenándola. Mientras que en el otro, el giro del balón acelera el aire. ¡Probad y veréis cómo funciona!
Seguramente, llegados a este punto, alguno ya intuirá el final de la película. Si recordáis la entrada ¿Por qué vuelan los aviones?; debido al principio de Bernoulli, esta diferencia de velocidades se traduce en un gradiente de presiones, que produce una fuerza que desvía el balón, haciendo que éste describa una curva. Todo esto se conoce como Efecto Magnus.
Como curiosidad final, contaros que el Efecto Magnus también está presente en otros juegos como el golf, donde la pelota esta vez, crea una fuerza ascendente que eleva más aún la pelota del suelo (como hace la sustentación con los aviones...).
Para terminar, animaros a dejar vuestras preguntas en los comentarios o enviarlas a los.porques@gmail.com.
Nota: Artículo publicado previamente en Los Porqués.
Una noche, estábamos cenando en mi casa y mi amigo Víctor empezó a hacer sonar una copa de agua, mojando el borde y deslizando su dedo. En esto, comenzó a vibrar ligeramente y le pedí que parara porque la iba a romper. Él me preguntó por qué, a lo cual respondí: "Porque entra en resonancia". En esta entrada voy a explicar qué es la resonancia, por qué ocurre y cómo se puede evitar.
Seguro que muchos habréis visto alguna vez cómo una soprano rompe una copa de cristal sin más que cantar, o cómo la lavadora de tu casa "echa a andar" cuando llega al ciclo de centrifugado. La verdad es que la resonancia está en múltiples facetas de nuestra vida, y los ingenieros, conocedores del gran problema que supone, pasan bastantes horas ideando como evitarla. Pero... ¿qué es la resonancia?
Todas las cosas tienen una frecuencia (o varias), llamada frecuencia propia, natural o característica. Si se hace vibrar cualquier objeto a su frecuencia propia, la vibración se hace tan tan grande que llegaría a romperse. Se dice que ha entrado en resonancia. Esto es lo que ocurre con las copas. Las copas se rompen no tanto porque la soprano cante muy fuerte, sino porque es capaz de cantar a la frecuencia propia de la copa. Al cantar, el sonido que emite son ondas que poseen una frecuencia (cuanto más agudo, más alta). Al llegar el sonido a la copa, transmite esa frecuencia haciendo vibrar la copa. En el siguiente vídeo, se rompe una copa emitendo sonido con un ordenador y mostrando la freceuncia y amplitud de vibración en un osciloscopio.
Algo parecido ocurre con las lavadoras. Las actuales, ya han corregido ese problema, pero las antiguas, al llegar el centrifugado, el régimen de giro del tambor pasaba por la frecuencia propia, llegando a moverse. La solución casera era poner más peso encima. ¿Por qué? No se paraban porque pesaran más y les costara más moverse, sino porque al variar su masa se variaba la frecuencia propia sacándola del estado de resonancia.
Otro ejemplo típico que se pone siempre es la catástrofe del puente colgante de Tacoma Narrows, en el que el viento hizo que entrara en un modo de vibración que lo llevó a romperse. Sin embargo, a pesar de lo que se piensa, este puente no se rompió por entrar en resonancia, sino por algo conocido como flameo.
Para terminar un par de anécdotas:
- ¿Sabías que las tropas Nazis, antes de cruzar un punte, tocaban "rompan filas"? Era justamente para evitar que la frecuencia del paso de los soldados coincidiera con la frecuencia propia del puente y se derrumbara.
- Cuando quieres lanzar un satélite, Ariane o la NASA te piden específicamente que tu satélite no vibre a unas determinadas frecuencias. Esto es porque esas frecuencias se corresponden con las frecuencias propias del cohete, y tu satélite podría romperlo!!
Como habéis visto, la resonancia es un problema estructural bastante grave y más común de lo que a priori pudiéramos pensar.
PARA QUIEN QUIERA PROFUNDIZAR:
Todo estructura o aparato, posee una frecuencia (o varias), llamada frecuencia propia o característica (omega_0), que depende de su masa, su estructura, rigidez y distribución. Si se excitase dicha estructura a la citada frecuencia, la amplitud de la vibración crecería, debido a que absorbe la mayor energía posible, llegando a provocar el fallo estructural. Abajo dejo la gráfica correspondiente a un sistema de un grado de libertad excitado sin amortiguamiento (en condiciones ideales). Como se puede observar, cuando la frecuencia de excitación (omega) es igual a la frecuencia propia (omega_0), la respuesta se dispara a través de una asíntota. No he puesto la fórmula por no complicarlo más, pero lo que ocurre es que se anularía el denominador. El flameo es un fenémeno aerolástico en el cual una estructura absorbe energía del fluido circundante, pudiendo llegar a ser incapaz de disiparla, ocasionando el fallo estructural. Podríamos decir que es una resonancia en la que el fluido es quien transmite las vibraciones a la estructura.
A pesar de que el término más correcto es sobrefusión, lo cierto es que es el término más común y por el que más gente conoce este fenómeno es superenfriamiento. Consiste básicamente en enfriar un líquido por debajo de su temperatura de fusión sin que éste llegue a solidificarse. Quizá esto os choque un poco a primera vista, pero para que os vayáis haciendo a la idea de este fenómeno os dejo el siguiente vídeo grabado por nuestro compañero Héctor tras haber dejado una cerveza durante tres horas en el congelador.
Curioso, ¿verdad? Pues lo cierto es que la explicación física no es excesivamente difícil, al menos de forma intuitiva. En esta entrada vamos a tratar de comprender por qué sucede algo así.
Antes de empezar debemos de tener presente un concepto importante que es responsable, en gran medida, del proceso: la nucleación. La nucleación consiste en pequeñas zonas del sólido, el líquido o el gas que se esté tratando, donde se tiene una fase termodinámica diferente. En otras palabras. Si tenemos un líquido, la nucleación puede consistir en pequeñas burbujas de aire que están en otra fase termodinámica: en estado gaseoso. También se puede dar en sólidos o en gases. Por ejemplo, las burbujas de aire o de agua que se quedan atrapadas en el hielo; o las gotas de agua en el vapor, fenómeno que se da en la atmósfera y se conoce como núcleos de condensación en las nubes.
Ahora bien, ¿qué tiene que ver la nucleación con el fenómeno del superenfriamiento? La respuesta es que la nucleación interviene directamente en las posibilidades de producirse superenfriamiento. Los cambios de fase tienen lugar siempre a partir de las zonas donde hay nucleación, ya que son las zonas en las que el estado termodinámico es diferente al del resto de la muestra. Si eliminamos la nucleación el cambio de fase puede retrasarse y podemos hacer que el agua se enfríe muy por debajo de los 0ºC o que se caliente muy por encima. Un dato sorprendente que nos da la Wikipedia es que se ha llegado a conseguir agua sobreenfriada a ¡¡¡-42ºC!!! E incluso a -123ºC en caso de tener agua vítrea. Realmente impresionante, ¿no os parece?
Bien, pues ya sabemos que cuando no tenemos zonas donde hay nucleación podemos retrasar el cambio de fase, pero por qué en la cerveza de Héctor no hay suficientes zonas de nucleación como para evitar el superenfriamiento. La forma de eliminar la nucleación en el caso de los líquidos es introducirlos en un recipiente lo más liso y perfecto posible, es decir que no tenga pequeños rayones o imperfecciones donde puedan quedar atrapados burbujas que favorezcan la nucleación.
Y la última cuestión que nos falta por responder es saber por qué al darle un golpe a la cerveza ésta se cogela de golpe. La respuesta es sencilla. Cuando hacemos que la cerveza sobrepase su temperatura de fusión hacemos que entre en un estado metaestable, lo cual quiere decir que está en un estado que puede parecer estable (líquido superenfriado), pero que a la más mínima perturbación éste va a decaer a un estado completamente estable (sólido). La perturbación, como bien os estaréis imaginando, en este caso es el golpe. Así pues, ya tenemos la explicación del fenómeno.
Resulta sorprendente saber que este fenómeno se da de forma espontánea también en la naturaleza. Nuestra compañera Shora del blog MedTempus escribió hace un tiempo sobre la lluvia engelante que produce el superenfriamiento en el agua de lluvia lo que produce que ésta se convierta en hielo nada más que toca el suelo, los árboles o cualquier objeto con las terribles consecuencias que puede tener, tal y como podéis ver en la imágen superior o en los vídeos que publicó Shora.
Toda la explicación se puede aplicar al fenómeno de supercalentamiento del que ya hablamos hace tiempo. En este caso, en lugar de tener un líquido que se convierte a sólido de forma espontánea, tenemos un líquido que pasa a estado gaseoso al perturbarlo. Este fenómeno es más peligroso y no os animamos a tratar de hacerlo, pero sí os animamos a intentar lograr un superenfriamiento y ver la cara que ponen vuestros amigos. Esperamos vuestras experiencias con este fenómeno.
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