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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Me gustan las cagarrutas de oveja

Ahí va la confesión…

Cuando estoy en un pueblo pequeño, paso cerca de una granja o en el campo y, de repente, huele a cagarrutas de oveja… éste que os escribe… se sonríe.

La razón es muy sencilla. Por las calles del pueblo de mi madre, hace unos años, pasaban los rebaños. Los niños corríamos a escondernos en las casas y mirábamos pasar las ovejas desde la ventana. Después salíamos a la calle y veíamos todo sembrado de aceitunillas…y tenía gracia.

Así que aquí funciona la memoria asociativa. Ese olor (no demasiado agradable) está asociado a un recuerdo agradable, y eso transforma el efecto que el olor produce sobre mi estado de ánimo.

Este es el fundamento de muchas maneras de memorizar y reglas mnemotécnicas, el mismo condicionamiento… o los chuchos de Paulov.

Sabiendo que así funciona nuestro coco, usémoslo para nuestro beneficio. Rodeémonos nosotros y a nuestros estudiantes de condiciones agradables y quizá lleguen a sonreir con lo que nosotros amamos.

No puedo terminar sin decir que el olor a vaca me recuerda a Cantabria…

Creo que tengo que salir más…

sábado, 10 de abril de 2010

Piensa, piensa, piensa en mí...

Artículo ya publicado en psicoteca.

Piensa, piensa. Piensa en lo primero que te venga a la cabeza, pero no me lo digas. Ummm, ummm, ummm. ¿Alguna vez habéis jugado a algo parecido? Escribiendo esto me siento como “El Mentalista”, jejeje. Voy a empezar esta entrada con un juego divertido, uno que podéis hacer aquí durante la lectura de esta entrada, y que os servirá además para tiraros el rollo con algún ligue simulando ser como Patrick Jane. Si lo queréis probar por vosotros mismos, id en busca de bolígrafo y papel. Luego, después de leer la entrada por completo, será demasiado tarde para probar.


Bien, una vez conseguidos los materiales necesarios empezamos pues. Piensa en lo primero que te venga a la cabeza amigo lector. Si te digo que pienses en el primer modelo de coche que te venga a la cabeza, imagina que piensas en un Ford. Pues lo piensas y lo anotas en un papel, ¿ok? Bueno esto era sólo de prueba, pero por curiosidad, ¿en qué modelo de coche pensaste? Puedes dejarlo en comentarios…


Ahora va la buena. ¿Preparado?


Piensa en la primera herramienta que te venga a la cabeza. ¿Lo tienes?¿Ya está? Pues anótalo en el papel. Luego volveremos sobre este juego.


Ahora hablemos de ti
Sí, hablemos de esos duros días de verano, cuando eras estudiante. O si eres estudiante, hablemos de esos días ya acabando el curso académico. Llegan los exámenes y es hora de estudiar. Los días soleados son tentadores, pero toca hacer un último esfuerzo estudiando, para poder pasar el curso y poder así disfrutar del verano más tranquilo. Pero pensemos un momento en las cosas que hacemos al estudiar, cómo intentamos que se nos vayan quedando los conceptos. Repetimos una y otra vez las cosas, las leemos, las escribimos, las estructuramos de forma más simple. ¿Y todo para qué? Para el día del examen conseguir que aparezca esa información de nuestra memoria. Que leamos la pregunta y seamos capaces de recordar aquella información que nos conseguirá un buen verano.


Volvamos al juego
Volviendo al juego de antes, ahora adivinaré la herramienta en la que pensaste, y que solamente tú conoces. La misma que tienes anotada en un papel. Piensa que tú estás ahí en tu casa y yo en la mía escribiendo esta entrada. Pero mejor todavía, yo estoy aquí ahora escribiendo esta entrada tiempo antes de que tú hagas este juego ni siquiera. ¿No sería estupendo que adivinase la herramienta que pensaste? Sería algo así como un milagro casi. Además te he propuesto que pensaras en una herramienta cualquiera, sin ninguna limitación. Pudiste pensar en muchas. ¿Cómo podría adivinar algo así?


Bien, voy a intentarlo. Por favor, concéntrate. Piensa en la herramienta que pensaste. Cierra los ojos un momento y piensa en ella. Imagínala. ¿Lo has hecho? Bien, la herramienta en la que pensaste es…un “martillo”. ¿He acertado? O espera, veo que hay algunas personas que se han desviado del camino y no han pensado en un martillo, sino en una “llave inglesa”. Por favor, si he acertado y he adivinado aquello que pensaste, si has pensado en un martillo o en una lave inglesa, háznoslo saber al resto.


¿Qué ha pasado aquí?
Bueno, si eres de las personas que han pensado en un martillo o en una llave inglesa, supongo que sentirás curiosidad por saber qué diantres ha pasado. ¿Cómo explica la psicología algo así? Supongo que las pequeñas líneas sobre los momentos de estudio en el verano, pueden darte alguna pista.


De todas formas, tanto si os ha salido como si no es así, este juego se lo podéis hacer vosotros a terceras personas y descubrir cómo funciona. Yo lo he hecho en sitios llenos de gente donde les pedía a los asistentes que hubieran pensado en una de esas dos herramientas que se levantaran, y es muy espectacular ver a un montón de personas levantándose al mismo tiempo, con cara de preguntarse qué diantres sucede allí.


Más pistas sobre las razones por las que un gran número de personas piensan en estas dos herramientas, las podemos encontrar en nuestro teléfono móvil. Sí en el teléfono. ¿Cómo es el menú de tu teléfono? ¿Aparece una llave inglesa en el apartado de configuración, o en alguna otra parte del menú?


Si recordamos el ejemplo del estudiante veraniego, vemos que una de las cosas que hace este estudiante es repetir aquello que quiere que se le quede, de tal forma que conseguida cierta memorización, le será relativamente sencillo recuperar dichos recuerdos.


Seguramente aquí ocurre algo similar. Tanto el martillo como la llave inglesa han aparecido de forma frecuente en nuestra vida, por ejemplo en la tecnología. La memoria sigue una serie de reglas, una de ellas es que normalmente existe mayor aprendizaje a mayor número de repeticiones. Claro que no siempre es así, hay otros aspectos también a tener en cuenta.


Es algo que todos conocemos de nuestra memoria. Sin embargo no sospechamos hasta dónde puede influirnos el entorno debido a esta peculiaridad de la misma (y a otras). Reflexionemos un momento por ejemplo sobre nuestra libertad. ¿Es nuestro propio pensamiento un límite de la misma? ¿Somos libres al querer hacer algo, o es el entorno realmente el que nos lleva a que se nos ocurriera aquello que pensábamos que nosotros habíamos elegido? De hecho el uso que hacemos del cerebro al planificar el futuro y recordar el pasado es muy parecido.


Los publicistas siempre atentos
Aquellos que se dedican a la publicidad y el marketing se encuentran siempre dispuestos a aprender y utilizar la psicología para aumentar el beneficio de la empresa. Y muchas personas que se dedican a este campo, conocen muchos aspectos sobre nuestra conducta y nuestra forma de pensar. Los conocen, los estudian y los usan.


No penséis que esto no se estudia en las escuelas de marketing o de publicidad, porque sí que se hace. Hay un concepto que sonará a algunos, conocido como “notoriedad”. Si os pregunto el nombre de una marca que fabrique refrescos de cola, sé cual os viene a la mente en estos momentos…


Algunas veces recordar es muy importante
En algunos casos puede ser muy importante el recuerdo. Por ejemplo, si mi servicio se presta por vía telefónica y consiste en ofrecer información sobre teléfonos que la gente no conoce, de mi número al menos se tendrán que acordar. Porque sino, en el tiempo que buscan mi número, pueden buscar directamente el que no conocen y puede que lo encuentren, con lo cual no necesitarán mis servicios. La mejor forma de que las personas soliciten un servicio de este tipo es que tengan nuestro número accesible en cualquier momento, y la mejor forma de conseguirlo es guardarlo en la propia cabeza del consumidor. Por eso algunos anuncios se diseñan con el propósito de que se recuerden algunos aspectos del contenido. Estoy seguro de que sois capaces de completar este número…118--…

Sólo ayudo a las chicas guapas
¿Dónde está el fotón?

viernes, 10 de abril de 2009

Slumdog Millionaire: memoria de ocho oscar

Entrada ya publicada en psicoteca.

Slumdog Millionaire, es una película de Bollywood, que ha recibido 8 oscar de la academia y 4 Globos de Oro. Y no es para menos, la verdad es que la película está muy bien. Y no sólo han sido esos 8 oscar y esos 4 Globos de Oro, ha recibido otros muchos premios.





Pero Héctor, diréis, ¿es que ahora esto es un blog de cine? No, pero la película nos va a venir como anillo al dedo para hablar de un concepto conocido en psicología de la memoria como: “recuerdo flash” o “recuerdo destello”.
Empecemos recordando un poco el argumento de la película. Los que no la hayáis visto esperad a verla, que sino igual os cuento alguna cosa interesante y luego no disfrutáis igual del film.

Jamal Malik, es un joven que decide presentarse a la versión india del concurso “¿Quién quiere ser millonario?”, y lo cierto es que lo hace muy bien. Acierta todas las preguntas ganando con ello un pastizal. Sin embargo, la policía sospecha que puede tratarse de un fraude. ¿Cómo un simple camarero que sirve té puede acertarlas todas, cuando otros muchos no han podido? La policía lo interroga y gracias a este interrogatorio Jamal nos descubre cómo ha sido posible tal proeza. Y es que ha tenido la gran fortuna, de que todas las preguntas que le hicieron en el programa, guardaban relación con un suceso importante de la vida del joven.

Y aquí es cuando volvemos al concepto de “recuerdo flash” o “recuerdo destello”. ¿Qué es eso?
Un recuerdo flash es un recuerdo del que nos acordamos mucho mejor que del resto, un recuerdo que cuando lo memorizamos fue para nosotros importante e impactante emocionalmente, y que gracias a eso lo recordamos de forma mucho más intensa de lo que lo haríamos normalmente.
Y es que no es algo nuevo el hecho de que memoricemos mejor aquellos hechos que nos impactan. Si lo pensamos bien la memoria tiene marcada claramente la huella de la evolución, ya que aquello que nos causa un gran impacto emocional, en un mundo lleno de peligros, es recomendable recordarlo sin necesidad de más de una exposición (aprenderlo de una vez vamos), no vaya a ser que no existan más ocasiones para aprender. Sobre este tema podemos ver un vídeo interesante en el que se comenta esto mismo, y que nos habla de las diferentes estructuras cerebrales implicadas en las emociones y la memoria, y en el que se ve claramente el valor que dicha forma de funcionamiento de la memoria tiene para la supervivencia.

Así es como Jamal consigue acertar todas las preguntas, simplemente formaban parte de su vida. Todos somos igual que Jamal Malik, aunque las preguntas apropiadas para cada uno de nosotros son diferentes. Y es que todos nos hacemos una historia de nuestra vida, y esa historia que nos contamos a nosotros mismos puede que esté formada por “esos momentos estrella” que nos dejaron huella.
Puede que no recordemos aquel viaje en el metro en el que no pasó nada. Si nos piden que contemos algo de nuestra vida no contaremos aquella vez que salimos del portal como cada día, seguramente contaremos aquellas cosas que significaron algo. Aquellas cosas que nos causaron emoción y que significaron algo. De eso está hecha la historia de nuestra vida, de “esos momentos estrella”. Y puede que en base a esa historia nos digamos a nosotros mismos quiénes somos, cómo somos…

Todos conocemos la costumbre que tienen los ancianos de “contar historias”. Historias que seguramente para ellos están llenas de emoción, y que a los demás pueden no decirnos mucho.

Si os pregunto si recordáis el primer beso, el primer amor…la mayoría seguro que tendréis detalles en vuestra memoria sobre sucesos tan importantes en vuestra vida, al igual que Jamal Malik. Aunque incluso dichos recuerdos que parecen tan claros, no lo son en realidad, pero eso es otra historia.

Por otra parte, hay algunos sucesos que provocan “recuerdos flash” en un gran número de personas. Son sucesos muy impactantes para toda una sociedad. Si os pregunto…¿recordáis cómo os enterasteis del atentado del 11-S? ¿Qué es lo que hicisteis antes o después, o mientras os dieron la noticia? Seguramente sí. Preguntad y veréis que efectivamente la gente se acuerda de ese momento.
Aquellos que tienen más edad y son de nuestro país (España), seguramente recordarán otro día muy señalado de hace 28 años. Preguntad a los que lo vivieron si recuerdan el 23-F, el día que una democracia joven estuvo a punto de convertirse en una nueva dictadura en nuestro país. Si les preguntáis, seguramente os podrán dar muchos detalles de aquel momento. Podríamos decir que estos acontecimientos provocan algo así como “recuerdos flash de multitudes”.

El efecto del famoso
Me invento el nombre “efecto del famoso” en tono divertido, y le pongo nombre a lo que hemos comentado a lo largo de todo el texto, pero viéndolo en situaciones de la vida cotidiana. ¿Recordáis aquella vez que visteis a un famoso? Seguramente sí. Sin embargo ellos es muy posible que no os recuerden ni aunque os pongáis delante e intentéis obligarles a hacer memoria. La explicación está en lo ya comentado.

El efecto “te quiero…digo…te recuerdo”
Una variante del efecto del famoso es el típico de alguien que recuerda a otro alguien del sexo opuesto, y que no es recordado. Si ni siquiera se acuerda de mí mal vamos, piensa uno (o una). Que se acuerden no nos dice nada, pero bueno, algo es algo.

El efecto del mago
Este efecto no lo habréis vivido desde ambas partes si no habéis hecho nunca trucos de magia. Pero una cosa que suele ocurrirles a los ilusionistas cuando hacen un buen juego a alguien que nunca ha visto magia, es que provoca en ellos una gran sorpresa. Yo recuerdo muy bien cómo estando en el patio del colegio donde hice bachillerato, un profesor hizo un juego que me dejó a cuadros. Seguramente el profesor no lo recuerde, pero yo sí. ¿Recordáis algún buen truco de magia que os dejó pasmados?
Más tarde, me aficioné al ilusionismo y durante una temporada me dediqué a hacer juegos de magia. Una de las cosas que me llamaba la atención es que un juego que puedes hacer 28 veces, es evidente que no recordarás las 28, sin embargo muchas de las personas a las que les haces el juego, sí que guardan dicho recuerdo. Solamente fue uno para ellos y además les dejó asombrados. Así que a veces te encuentras con alguien y te comenta…¿recuerdas aquel truco que nos hiciste?...aquel que era buenísimo, sí hombre…Y el pobre mago que no quiere quedar mal, intenta disimular como puede…pero muchas veces no se acuerda de nada.

Imagen: Cartel de la película sacado de aquí.

La Braquistócrona
Los secretos de un palo de escoba

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Buen truco

¿Existirá la telepatía? ¿Podemos adivinar cosas? O aún más sorprendente. ¿Puede nuestro ordenador adivinar nuestro pensamiento? ¿Es nuestro ordenador o alguien usando nuestro ordenador?

Para ver si estas cosas pueden ser ciertas os propongo un pequeño experimento. O debería decir tal vez un juego de magia. Sólo seguid las instrucciones del powerpoint que os enlazo y dejaros llevar por la ilusión. Podéis encontrarlo aquí.

¿Qué tal os ha ido? ¿Cómo habrá podido pasar algo así? Si no te sale tampoco desesperes.

Las ciudades
El truco que habéis probado lo podemos tener en cuenta a la hora de planificar cómo debe de ser una ciudad. Hace poco, estuve de viaje y estando por el casco antiguo creía saber donde estaba (en qué calle me encontraba). Sin embargo, una amiga nuestra que vive allí me sacó pronto de mi error. Y es que había 3 calles iguales que estaban unas cerca de las otras. Qué fácil confundirse así, ¿no?

Hace poco comentaba con una amiga algo parecido. Ella decía que “en estos sitios en que es todo igual siempre se acababa perdiendo”. Pero ¿qué tiene que ver el perderse en una ciudad con el truco que acabamos de probar?

Efecto Von Restorff
Pues tienen en común el efecto Von Restorff. El efecto Von Restorff afirma que “los elementos no similares o incongruentes de un conjunto se recuerdan mejor que los elementos similares”.
¿Vemos por dónde van los tiros? No eran poderes sobrenaturales lo que hemos usado para adivinar la carta del comienzo como todos ya sabéis. Lo que pasó es que aparecieron varias cartas muy similares, lo cual dificulta su memorización gracias a este efecto. Luego se te dice que tu carta ya no está, pero lo que realmente se ha hecho es “cambiar todas las cartas”. Normal que ya no esté.

Lo mismo ocurre en una ciudad. Si todas las calles son iguales o bastante parecidas nos será más difícil orientarnos, que si tenemos puntos claros de referencia. Por eso la psicología ambiental recomienda poner en las ciudades estatuas o símbolos distintivos que permitan una mejor orientación de las personas.

El truco se produce en parte también porque prestamos atención a aquello que es importante para nosotros, y no al resto, con lo que solamente prestamos atención a la carta elegida y no a las demás cartas. Con lo cual, acabamos muchos sin darnos cuenta de que nos han cambiado el resto de cartas.

Esto es todo por hoy. Desearos a tod@s unas felices fiestas y de paso un próspero año 2008.

Saludos

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