Mostrando entradas con la etiqueta ciencia y cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciencia y cine. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de mayo de 2009

Lost: guiños a la ciencia en “Perdidos”

Lo primero de todo aviso, de que si alguien no quiere enterarse de detalles sobre la serie, que no siga leyendo. Dicho esto, manos a la obra.

Volvemos de nuevo con la serie “Perdidos”, esta vez para hablar sobre algunos guiños que aparecen en la serie sobre ciencia. Sí, y es que parece que algún guionista ha querido poner algunos nombres de científicos o personas relacionadas con la ciencia, a los personajes de esta serie. Sino el mismo nombre, uno muy parecido.


Empecemos pues con los más evidentes. El primero en salir a la palestra es John Locke, uno de los protagonistas principales de la serie. ¿Qué secreto esconde este intrépido cazador de jabalíes? Pues que no es el único que se llama así. Tenemos también a este otro John Locke, considerado como el padre del empirismo.

Pero John no es el único que guarda un secreto. Hay una larga lista. Seguimos con el militar escocés llamado Desmond Hume, cuyo nombre completo es Desmond David Hume, que “curiosamente” coincide también con este otro David Hume, también escocés, que es una figura importante dentro del escepticismo y el naturalismo. David Hume fue muy influido por las ideas de John Locke entre otros. Son muy interesantes sus ideas sobre cómo establecemos relaciones causales las personas.

Curiosamente en la serie también es influido por John Locke. Hace poco podíamos leer aquí algo sobre el tema de la tecla. Y es que era Desmond quien estuvo apretando la tecla durante 3 años. John Locke le suplantó, y cuando decidieron poner a prueba si lo de la tecla valía realmente para algo, eran ellos dos curiosamente quienes decidieron “hacer la prueba” en la serie.

Además, están en una isla donde manda un tan Jacob, cosa llamativa teniendo en cuenta que Hume vivió durante la Rebelión Jacobita. ¿Tendrá esto algo que ver?

Cuando John Locke muere, no sé cual será la razón, pero le llaman por el nombre de Jeremy Bentham en lugar de por el suyo propio. Lo usan como una especie de alias. Se puede consultar en su perfil de lostpedia. Resulta que hay otro Jeremy Bentham que vivió en la vida real, y fue el padre del utilitarismo.

La hermosa chica llamada Kate Austen detrás de la que andaban Jack y Sawyer, se parece bastante a Jane Austen. Esta vez no tiene nada que ver con la ciencia, pero comentar que figura entre los autores clásicos de la novela inglesa. Y seguramente el nombre de Juliet también esté puesto a posta para hacer referencia a Shakespeare, ya que precisamente esa es la otra chica detrás de la que van Sawyer y Jack.

Seguimos con George Minkowski, un tipo cuya conciencia podía viajar en el tiempo, al cual conocieron en una camilla atado como si fuera un loco. Cada dos por tres entraba en estado de trance y se volvía al pasado. Iba y venía, por culpa de un accidente.
Bien, aquí no sé a cuál de los dos habrán querido hacer referencia, puede que a los dos. Por un lado tenemos a Eugène Minkowski, el psiquiatra. Lo cual tiene sentido porque al que viajaba en el tiempo lo tenían por loco. Y por otro tenemos al más conocido Hermann Minkowski, matemático alemán, pero especializado por lo visto en física matemática. Podemos consultar este enlace sobre el Espacio de Minkowski, para entender la relación con el personaje de la serie.

En las últimas dos temporadas aparece un físico llamado Daniel Faraday, que está todo el rato dando vueltas al tema de viajar en el tiempo. Otra de las cosas que hace es buscar una solución para un incidente electromagnético que ocurre en la isla. Su nombre se parece a el de Michael Faraday, físico y químico británico que estudió el electromagnetismo. Entre sus aportaciones destaca su famosa jaula de Faraday por lo conocida que es. Hay incluso una ley con su nombre.

La madre de dicho físico se llama en la serie Eloise Hawking, que como todos sabéis hace referencia a Stephen Hawking.

La francesa que se encuentran en la isla, Danielle Rousseau, se apellida como el francés también Jean-Jacques Rousseau. Es una figura importante de la ilustración francesa.

Benjamin Linus, el que todos llaman Ben Linus de forma habitual, tiene un nombre parecido a Linus Benedict Torvalds, el creador de Linux.

Me pregunto si el nombre de James Ford estará puesto también por Henry Ford viendo la cantidad de nombres que hay puestos.

Seguimos con Stanhope Goodwin, que se parece al biólogo y matemático Brian Goodwin. Es uno de los fundadores de la biología teórica, una rama de la biología matemática.

Michael Dawson, por John Wyndham Dawson, botánico neozelandés autoridad científica en el estudio de los vegetales.

El coreano Jin-Soo Kwon, por el coreano Kwon Sang-woo, que en este caso tampoco es científico sino actor.

Con Hurley la cosa se complica, ya que nos encontramos con unas cuantas posibilidades. He seleccionado al astronauta Douglas G. Hurley y a la conocida mujer de ciencias Rosalind Hurley como posibles candidatos.

Con Jack Shephard ocurre algo similar. Hay varios candidatos, ninguno claro. Lo he asociado a Sam Shepard, un conocido actor relacionado con la aviación, y que quería ser veterinario.

Y echándole imaginación he relacionado también a Charlotte Lewis con C. S. Lewis, autor de “Crónicas de Narnia”. Era amigo de J.R.R. Tolkien.

Para terminar, el árabe que era exmiembro de la guardia republicana, llamado Sayid Jarrah, tiene un nombre muy parecido a este otro árabe llamado Ziad Jarrah. Curiosamente el de la vida real era un estudiante de ingeniería aeroespacial, y fue el piloto del vuelo 93 que fue secuestrado el 11 de septiembre. El avión no llegó a su objetivo. Los de perdidos…¿cómo llegaron a la isla?

Este tampoco tiene que ver demasiado con la ciencia, pero es bastante llamativo….

Fuentes
Wikipedia
Lostpedia
Fuente imagen: wikipedia

Quemaduras solares: cómo evitar pasar del blanco nuclear al rojo salmonete?
Darwin VS Diseño inteligente

viernes, 22 de mayo de 2009

Perdidos: el Cisne

Vale, nos situamos en la segunda temporada de la serie perdidos. Los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic encuentran un búnker al principio de esta temporada. Es la estación llamada “el Cisne”. Consiguen abrir lo que para ellos comenzó siendo una escotilla, y consiguen acceder al interior donde Kate, John Locke y Jack Shephard se encuentran con un hombre (Desmond Hume) que llevaba allí tres años pulsando una tecla. Sí, una tecla que debía pulsar para salvar el mundo decía él.


La tarea consistía en lo siguiente. Cada 108 minutos, Hume debía escribir los números malditos (4, 8, 15, 16, 23, 42) en un ordenador y pulsar el intro. Había un contador que empezaba una cuenta atrás en la pared, desde 108 hasta 0, y en los últimos minutos (y no antes, porque no lo permitía el ordenador), Hume debía introducir los números en el ordenador y pulsar el intro, para así conseguir que el contador volviese a ponerse otra vez en 108. Esta tarea debía realizarse siempre antes de que el contador llegara a 0, o podría ocurrir un “incidente”. El caso es que ni el propio Desmond sabía muy bien si ocurriría algo realmente o no si no se pulsaba la tecla, pero es lo que le había explicado su compañero y predecesor. Así que estuvo allí 3 años pulsando la dichosa tecla convencido de que su tarea era de utilidad, para evitar un nuevo “incidente”. John Locke ocupó su lugar cuando Hume escapó pensando que el ordenador se había averiado, el día que llegaron los supervivientes de la playa, y sin querer lo dispararon. Y así, al igual que Hume, continuó pulsando la tecla.
Más tarde John dejaría de hacerlo, cuando descubren la Perla, otra estación de la iniciativa DHARMA, que servía entre otras cosas para estudiar el comportamiento de las personas que se encontraban en el Cisne. Fue en ese momento cuando John empezó a dudar de la tarea que estaban haciendo.
Antes ya lo hizo Jack, advirtiendo de que dicha tarea podría ser simplemente una prueba psicológica, una prueba para ver si los habitantes del Cisne pulsaban la tecla y hasta cuándo. Un estudio psicológico pensado por alguien. John no quiso creerle y se tiró un tiempo pulsando la tecla, pero al encontrar la Perla y darse cuenta de que dicha estación parecía pensada para estudiar el comportamiento de los habitantes del Cisne, empezó a dudar de si lo que había estado haciendo había servido realmente para algo.

Aprendizaje de escape y evitación
Volvemos la mirada a los procesos de aprendizaje de la psicología básica. Un fenómeno que ocurre en el laboratorio es el llamado aprendizaje por evitación.
A una rata se la mete en una jaula, donde el suelo está electrificado. La jaula tiene dos compartimentos, el izquierdo y el derecho.
Aparece una señal, que puede ser un ruido, una luz, o ambas. Poco después de la señal, el suelo administra una descarga eléctrica a la rata, la cual escapa al otro compartimento. Si la rata se encuentra en el compartimento derecho por ejemplo, solamente aparece la descarga en dicho compartimento. En el otro no. Así que la rata puede escapar de la descarga cuando esta aparece marchándose al compartimento de al lado. Podemos ver un vídeo donde se ve bastante claro…



La cuestión es que la rata acaba aprendiendo que a la señal le sigue el calambrazo y que puede anticipar el calambrazo mediante la señal. Así que al final la rata acaba aprendiendo que cuando aparece la señal eso es que viene el calambrazo, y escapa “antes” de que la descarga aparezca. Así no recibe ninguna descarga. En ese momento pasa de ser conducta de escape, a ser evitación lo que la rata hace, gracias a lo que ha aprendido. Es lo que se conoce como aprendizaje de evitación. Una de las cosas más características de la conducta de evitación, es que se mantiene aunque el calambrazo desaparezca. Simplemente el animal no se entera de que no aparece más, porque no se queda a comprobarlo. Así que la conducta se ve mantenida finalmente por la ausencia de calambrazo ante la señal, así que se ve mantenida por nada, dicho de otra forma. Por lo tanto en muchas ocasiones es difícil que el animal deje de poner en práctica dicha conducta.
Podemos imaginarnos fácilmente cómo este tipo de comportamiento favorece la supervivencia…

Luego viene un paso más y aparecemos nosotros los humanos, que podemos seguir instrucciones dadas por nuestros pares; es decir, amigos, padres, maestros…Los humanos evitamos gran cantidad de cosas para evitarnos daños. A veces aprendemos de la experiencia, otras veces gracias a instrucciones que otros nos dan. No metemos los dedos en el enchufe para comprobar que efectivamente es peligroso. Alguien nos lo dijo y le hacemos caso para mantenernos con vida. Y es necesario hacerlo así.
Pero, ¿y si lo que nos cuentan no es cierto? ¿Qué haremos entonces? ¿Haremos lo que sea con tal de evitar nuestra muerte o nuestra desgracia aunque no estemos seguros?
Y es que a veces nos encontramos con personas que llevan consigo patas de conejo para evitar tener mala suerte. Hace poco conocí a un profesor que bebía agua embotellada porque tenía la sensación de que la del grifo le sentó mal en cierta ocasión. Y ahora bebe siempre de botella para evitarse problemas similares. Hay quien reza a los santos para evitar que dios les traiga desgracia…Y es que una conducta aprendida, que puede no ser útil realmente, puede llegar mantenerse sin estar reforzada por nada, si se trata de una tarea de evitación.

Volviendo a la isla
Volviendo con nuestros amigos de la Isla, finalmente deciden probar si realmente ocurría algo si dejaban de pulsar la tecla. Y efectivamente, sí que ocurría, se equivocaron al dejar de pulsarla. Pero, ¿cómo saberlo antes de hacer la prueba en este caso?
De cualquier forma, cuando en la segunda temporada se habla sobre todo este tema de estudiar a aquellos que pulsan las teclas del Cisne, no he podido evitar acordarme una y otra vez de la psicología básica.

Fuente Imagen

No saber ciencia es peligroso
¿Sabes cómo encontrar los planetas en el cielo?

jueves, 16 de abril de 2009

La jungla 2: rastro llameante


Hace unas semanas pusieron en la tele (por enésima vez) la película La Jungla 2, segunda parte de la conocida saga de La Jungla de Cristal (lamentable traducción heredada de la primera película, y que pierde totalmente su significado en las demás). Se podrían mencionar varias cosas sobre la peli en este blog, pero de momento me quedaré con la secuencia del final, donde nuestro héroe hace reventar el avión en el que huyen los malos.

Recordemos la secuencia: John McClane lucha contra el malo malísimo, sobre el ala de un avión que circula por la pista. En la refriega, abre la tapa del depósito de combustible del ala, y cae empujado por el villano. Parece que los malos van a escapar, pero entonces McClane se da cuenta de que el avión está dejando un reguero de combustible, y lo prende con su mechero mientras dice su mítica frase: Yipi-kai-yei, hijo de p*** (sí, ya sé que no se escribe exactamente así). Vemos que el fuego avanza por el reguero, hasta alcanzar el motor del avión, que ¡ya estaba en el aire! y explota de forma espectacular.

¿Por dónde empezar? Bueno, cuando una sustancia arde con llama, lo que ocurre en realidad es que se está produciendo la combustión de gases emanados por la sustancia en cuestión. En algunos casos, como en la quema de madera, los gases son producidos por la combustión de la sustancia, que se realiza sin llama (sí, hay combustiones sin llama, y un ejemplo cotidiano son los cigarrillos). Sin embargo, en el caso de combustibles líquidos como el alcohol, la gasolina o el queroseno, los gases son la propia sustancia en estado gaseoso, es decir, el propio vapor del combustible. Los líquidos pueden evaporarse a temperaturas por debajo de su punto de ebullición, es decir, no es necesario que hiervan; sin embargo, cuanto mayor sea la temperatura, mayor será la evaporación. En el caso de líquidos inflamables, se define el llamado punto de inflamabilidad, que es la mínima temperatura a partir de la cual, el vapor forma una mezcla inflamable con el aire. Es decir, por debajo de esa temperatura, el líquido no arde.

¿Por qué cuento todo esto? Bueno, el combustible utilizado en aviones a reacción es queroseno, que tiene su punto de inflamabilidad por encima de los 38º C (el punto exacto depende de la mezcla, ya que no se usa queroseno puro). Como recordaréis, la película transcurre durante una tormenta de nieve, por lo que podemos tener la certeza de que la temperatura ambiente estaba bastante por debajo de esos 38º C (posíblemente, incluso bajo cero). En esas condiciones, era imposible prender el rastro de queroseno.

Mucho cuidado, que eso no quiere decir que podamos acercar tranquilamente una llama a un charco de queroseno. Una combustión produce calor, por lo que el combustible que esté en contacto con la llama, aumentará progresivamente su temperatura, hasta llegar al punto de inflamabilidad. Pero al menos, deberá transcurrir un tiempo para ello. Como curiosidad, mencionaré que el punto de inflamabilidad de la gasolina es inferior a los -40º C (nuevamente, el punto exacto depende de la mezcla exacta). Así que desde el punto de vista de una ignición accidental, la gasolina es más peligrosa (aunque luego, una vez iniciada la llama, el queroseno es más peligroso).

Vayamos ahora con el reguero en sí. El avión pierde combustible mientras circula por la pista, y aunque al principio se mueve despacio (cuando pelean los personajes sobre el ala), al final alcanza la velocidad de despegue. Como he mencionado antes, la acción transcurre durante una tormenta, con viento y nieve. Además, el chorro se inicia cerca de uno de los motores, que al ser un motor a reacción, expulsa gases a gran velocidad. Con todos estos factores, parece muy improbable (por no decir imposible), que se formara un reguero continuado en el suelo, de varios dedos de ancho. Más bien, el combustible se tendría que haber dispersado como con un aspersor, cayendo en forma de pequeñas gotas, separadas entre sí. En estas condiciones, aun suponiendo que el combustible ardiese, la llama no podría propagarse como vemos en la película.

Finalmente, tenemos la propagación de la llama, que alcanza al avión cuando acaba de separarse del suelo. Eso implica, obviamente, que la velocidad de propagación de la llama es superior a la del avión. En la peli, el avión se trata del conocidísimo Boeing 747 (en toda peli que se precie, si aparece un avión de pasajeros, debe de ser un 747). Este aparato, según Aerospaceweb.org, tiene una velocidad de despegue de 290 km/h. Desafortunadamente, no he encontrado cifras sobre la velocidad de propagación de llama en el queroseno, pero fijáos que tendría que ser superior a esos 290 km/h. Además, en unas condiciones totalmente adversas, como son las que hemos comentado (alta dispersión, y baja temperatura ambiental).

Image Hosted by ImageShack.us

Este artículo fue escrito en
Malaciencia por el autor de dicho blog, y se encuentra bajo una licencia de Creative Commons 2.5.

La jungla de cristal: lo que John McClane no nos contó
Construyendo un cañón de Gauss

viernes, 10 de abril de 2009

Slumdog Millionaire: memoria de ocho oscar

Entrada ya publicada en psicoteca.

Slumdog Millionaire, es una película de Bollywood, que ha recibido 8 oscar de la academia y 4 Globos de Oro. Y no es para menos, la verdad es que la película está muy bien. Y no sólo han sido esos 8 oscar y esos 4 Globos de Oro, ha recibido otros muchos premios.





Pero Héctor, diréis, ¿es que ahora esto es un blog de cine? No, pero la película nos va a venir como anillo al dedo para hablar de un concepto conocido en psicología de la memoria como: “recuerdo flash” o “recuerdo destello”.
Empecemos recordando un poco el argumento de la película. Los que no la hayáis visto esperad a verla, que sino igual os cuento alguna cosa interesante y luego no disfrutáis igual del film.

Jamal Malik, es un joven que decide presentarse a la versión india del concurso “¿Quién quiere ser millonario?”, y lo cierto es que lo hace muy bien. Acierta todas las preguntas ganando con ello un pastizal. Sin embargo, la policía sospecha que puede tratarse de un fraude. ¿Cómo un simple camarero que sirve té puede acertarlas todas, cuando otros muchos no han podido? La policía lo interroga y gracias a este interrogatorio Jamal nos descubre cómo ha sido posible tal proeza. Y es que ha tenido la gran fortuna, de que todas las preguntas que le hicieron en el programa, guardaban relación con un suceso importante de la vida del joven.

Y aquí es cuando volvemos al concepto de “recuerdo flash” o “recuerdo destello”. ¿Qué es eso?
Un recuerdo flash es un recuerdo del que nos acordamos mucho mejor que del resto, un recuerdo que cuando lo memorizamos fue para nosotros importante e impactante emocionalmente, y que gracias a eso lo recordamos de forma mucho más intensa de lo que lo haríamos normalmente.
Y es que no es algo nuevo el hecho de que memoricemos mejor aquellos hechos que nos impactan. Si lo pensamos bien la memoria tiene marcada claramente la huella de la evolución, ya que aquello que nos causa un gran impacto emocional, en un mundo lleno de peligros, es recomendable recordarlo sin necesidad de más de una exposición (aprenderlo de una vez vamos), no vaya a ser que no existan más ocasiones para aprender. Sobre este tema podemos ver un vídeo interesante en el que se comenta esto mismo, y que nos habla de las diferentes estructuras cerebrales implicadas en las emociones y la memoria, y en el que se ve claramente el valor que dicha forma de funcionamiento de la memoria tiene para la supervivencia.

Así es como Jamal consigue acertar todas las preguntas, simplemente formaban parte de su vida. Todos somos igual que Jamal Malik, aunque las preguntas apropiadas para cada uno de nosotros son diferentes. Y es que todos nos hacemos una historia de nuestra vida, y esa historia que nos contamos a nosotros mismos puede que esté formada por “esos momentos estrella” que nos dejaron huella.
Puede que no recordemos aquel viaje en el metro en el que no pasó nada. Si nos piden que contemos algo de nuestra vida no contaremos aquella vez que salimos del portal como cada día, seguramente contaremos aquellas cosas que significaron algo. Aquellas cosas que nos causaron emoción y que significaron algo. De eso está hecha la historia de nuestra vida, de “esos momentos estrella”. Y puede que en base a esa historia nos digamos a nosotros mismos quiénes somos, cómo somos…

Todos conocemos la costumbre que tienen los ancianos de “contar historias”. Historias que seguramente para ellos están llenas de emoción, y que a los demás pueden no decirnos mucho.

Si os pregunto si recordáis el primer beso, el primer amor…la mayoría seguro que tendréis detalles en vuestra memoria sobre sucesos tan importantes en vuestra vida, al igual que Jamal Malik. Aunque incluso dichos recuerdos que parecen tan claros, no lo son en realidad, pero eso es otra historia.

Por otra parte, hay algunos sucesos que provocan “recuerdos flash” en un gran número de personas. Son sucesos muy impactantes para toda una sociedad. Si os pregunto…¿recordáis cómo os enterasteis del atentado del 11-S? ¿Qué es lo que hicisteis antes o después, o mientras os dieron la noticia? Seguramente sí. Preguntad y veréis que efectivamente la gente se acuerda de ese momento.
Aquellos que tienen más edad y son de nuestro país (España), seguramente recordarán otro día muy señalado de hace 28 años. Preguntad a los que lo vivieron si recuerdan el 23-F, el día que una democracia joven estuvo a punto de convertirse en una nueva dictadura en nuestro país. Si les preguntáis, seguramente os podrán dar muchos detalles de aquel momento. Podríamos decir que estos acontecimientos provocan algo así como “recuerdos flash de multitudes”.

El efecto del famoso
Me invento el nombre “efecto del famoso” en tono divertido, y le pongo nombre a lo que hemos comentado a lo largo de todo el texto, pero viéndolo en situaciones de la vida cotidiana. ¿Recordáis aquella vez que visteis a un famoso? Seguramente sí. Sin embargo ellos es muy posible que no os recuerden ni aunque os pongáis delante e intentéis obligarles a hacer memoria. La explicación está en lo ya comentado.

El efecto “te quiero…digo…te recuerdo”
Una variante del efecto del famoso es el típico de alguien que recuerda a otro alguien del sexo opuesto, y que no es recordado. Si ni siquiera se acuerda de mí mal vamos, piensa uno (o una). Que se acuerden no nos dice nada, pero bueno, algo es algo.

El efecto del mago
Este efecto no lo habréis vivido desde ambas partes si no habéis hecho nunca trucos de magia. Pero una cosa que suele ocurrirles a los ilusionistas cuando hacen un buen juego a alguien que nunca ha visto magia, es que provoca en ellos una gran sorpresa. Yo recuerdo muy bien cómo estando en el patio del colegio donde hice bachillerato, un profesor hizo un juego que me dejó a cuadros. Seguramente el profesor no lo recuerde, pero yo sí. ¿Recordáis algún buen truco de magia que os dejó pasmados?
Más tarde, me aficioné al ilusionismo y durante una temporada me dediqué a hacer juegos de magia. Una de las cosas que me llamaba la atención es que un juego que puedes hacer 28 veces, es evidente que no recordarás las 28, sin embargo muchas de las personas a las que les haces el juego, sí que guardan dicho recuerdo. Solamente fue uno para ellos y además les dejó asombrados. Así que a veces te encuentras con alguien y te comenta…¿recuerdas aquel truco que nos hiciste?...aquel que era buenísimo, sí hombre…Y el pobre mago que no quiere quedar mal, intenta disimular como puede…pero muchas veces no se acuerda de nada.

Imagen: Cartel de la película sacado de aquí.

La Braquistócrona
Los secretos de un palo de escoba

domingo, 5 de octubre de 2008

La jungla de cristal: lo que John McClane no nos contó


Las personas a veces se caen. Un accidente se puede producir en numerosas ocasiones en forma de caída. A veces esa caída ocurre desde una cierta altura, a otro plano que se encuentra a una altura menor. Es lo que se llama caída a distinto nivel en prevención de riesgos, conocida en Medicina Forense como precipitación, ya que el plano de caída es notoriamente inferior al de sustentación.

Las caídas a distinto nivel son una fuente importante de siniestralidad en actividades que se realizan en altura, sin la protección adecuada. Los daños que se producen en una caída superior a dos metros pueden ser considerablemente graves, e incluso con algo menos de altura las lesiones pueden ser también importantes. La fuerza con la que podemos llegar a golpearnos contra el suelo al caer desde una altura de metro y medio es ya considerable.

Y es que una caída desde esta altura ya supone un impacto de cerca de 1.200 Julios, que aunque no es un golpe mortal sí que puede suponer el sufrir algún esguince o rotura de algún hueso. Como este número puede que no os diga mucho, se puede hacer una sencilla comparación con la velocidad de un balón de fútbol. Y es que si golpeamos un balón con la misma energía de la caída (1.200 Julios), éste saldría disparado a una velocidad de casi 270 km/h!!! En el caso de empujar a una persona de 80 kg con la misma energía, ésta saldría disparada a unos nada despreciables 20 km/h. Para realizar los cálculos no tenéis más que acudir a la ecuaciones de la energía cinética y la energía potencial.

En las películas de acción se ven cosas así de forma frecuente. Es decir, protagonistas que caen desde cierta altura. Pero, a ellos nunca les pasa nada, ¿no? Aunque nuestros locos héroes del cine tienen ayuda, y es que no sólo tienen una suerte increíble, sino que sorprendentemente parecen ser en muchas ocasiones inmunes a los efectos negativos derivados de las leyes de la Física.



Ilustración por cortesía del blog "Lienzo electrónico"

Un buen ejemplo es John McClane, el protagonista de “La jungla de cristal”. Pongámonos en situación. John McClane acaba de avisar a la policía de lo que pasa en el edificio, pero los malos le descubren y le disparan. Le persiguen hasta el hueco del aire acondicionado donde John se mete para poder escapar. Pero la huida no es tan sencilla y a John le toca saltar y caer unos tres metros en caída libre para poder acceder a otro conducto de aire, y tiene que parar la caída con los dedos de la mano.

Si pensamos la fuerza que este hombretón ha tenido que parar con sus dedos para evitar caer hasta el fondo, puede que empecemos a sospechar que nuestro protagonista no respeta las leyes de la física. No sólo hemos de tener en cuenta la fuerza que se ejerce sobre los dedos, sino la absorción del impacto y cómo éste se “propaga” a lo largo de manos, antebrazos, brazo y hombro, de modo que resulta raro que ningún hueso, ligamento o articulación se resienta.

Esta vez, la caída es desde un poco más alto, y la energía del impacto aumenta casi en la mitad, es decir, pasa a casi 1.550 Julios. Esto sigue sin ser necesariamente mortal, pero los daños siguen siendo importantes, y ¡mucho más si toda esta energía es únicamente absorbida por los dedos de las manos! Al caer con las palmas de las manos extendidas (es la reacción más natural), nuestro amigo se provoca una fractura de Colles, cuya imagen en “hueso” la podéis ver aquí y la explicación de esta fractura aquí. Explicándolo en cristiano para alguien que no sea sanitario, la mano se dobla en exceso y se rompe, yéndose hacia atrás y hacia fuera. Si examinamos la anatomía de la mano, podemos comprobar que en su mayoría está compuesta de huesecillos pequeños y tendones en un equilibrio perfecto para poder realizar tareas que requieran fuerza y precisión, pero no apta para aguantar un impacto brutal. Solo hay que pensar que el centro de masas de un cuerpo humano está cercano al estómago, por lo que el torque creado es demasiado grande como para ser soportado incluso por McClane. En el mundo real, ¿se hubiera acabado aquí la película?

La respuesta es que sí, porque frenar en seco desde 22,5 km/h en una décima de segundo y únicamente con los dedos de la mano, es completamente imposible. Si volvemos a hacer la comparación para ver lo que le ocurriría al balón de fútbol, esta vez obtenemos que la pelota saldría disparada a más de 375 km/h!!! Como podéis comprobar la energía del impacto es elevadísima, lo que supondría a McClane un par de importantes roturas y el no poder escapar de sus enemigos.

Pero eso no es todo. Al final de la película, cuando John McClane intenta echar a todo el mundo de la azotea que está a punto de explotar, en vez de bajar por la escalera decide hacerlo mediante una caída vertical, ya que no le queda tiempo. Para ello utiliza un BIE (una manguera de incendios). Eso quiere decir que se ata a la manguera de incendios y se tira por la azotea, vamos. La saca y se la ata a la cintura, y acto seguido se tira. Cae unos 10 metros.

Nuestro protagonista lo hubiera pasado peor en el mundo real. Una de las medidas que se pueden llevar a la práctica para prevenir caídas a distinto nivel es el uso de un arnés de seguridad. No se usan cinturones, ya que precisamente en una caída la columna podría sufrir graves daños. Además, la longitud de la cuerda con la que las personas están sujetas a un punto fijo no debe ser muy grande. Y por supuesto que no debe llegar a 10 metros, ya que el golpe que se puede llevar uno puede ser considerable. Puede que sirva mejor para ilustrarlo un pequeño texto que habla sobre un accidente real, precisamente de una persona que llevaba un cinturón de seguridad y que cayó 10 metros…

“…el paciente presentaba politraumatismo, con traumatismo craneal y facial producidos por el impacto de la pared del edificio…”

La cita está sacada de aquí. Un traumatismo según el RAE es una “lesión de los órganos o los tejidos por acciones mecánicas externas”. Además normalmente suele ir asociado el término, al riesgo de muerte por el daño causado.
Podemos intentar calcular con qué fuerza tiró la cuerda de la columna de John McClane, y también con qué fuerza se golpeó contra la pared.

Para esto último vamos a utilizar algo más de física. Para empezar podemos calcular cuál es la deceleración que debe sufrir McClane cuando el soporte de la manguera, tras ser arrancado de la pared por el peso de nuestro protagonista, queda inexplicablemente parado en el borde del rascacielos, salvando a McClane de convertirse en una gran tortilla en mitad de la acera.

Jugando un poco con las ecuaciones de dinámica y cinemática se puede calcular que si la distancia que recorre McClane en la frenada es de medio metro (quizá sea incluso menos), la fuerza que sufre en la parada es equivalente al soportar el peso de 1600 kg. Esto es debido a la repentina frenada desde los 50 km/h (en la película se ve que va muuucho más lento) al reposo en una distancia tan pequeña. Estos son valores aproximados para los cálculos con los valores elegidos, pero daros cuenta por ejemplo que si escogemos un valor para la distancia de frenado más pequeño (lo cual parece lo más acertado), la fuerza crecerá todavía más.

Sin embargo la frenada en sí no es la mayor preocupación de nuestro protagonista, sino que este honor debe recaer en una maltrecha columna vertebral. El hecho de atarse la manguera a la cintura hace que cuando se produce la frenada nuestra columna vertebral, y en especial las vértebras lumbares, sufran una gran compresión. El valor de la fuerza máxima que aguantan estas vértebras antes de romperse no lo he encontrado, pero sí que he encontrado el que aguantan los discos lumbares, que es de 1500 kg. Sin embargo, este valor es para un peso por compresión en la dirección vertical, mientras que en nuestro caso la compresión es en la horizontal lo que hace que las vértebras sean más débiles. Si recordáis, el valor que nos salía en los cálculos anteriores del peso que tenía que soportar McClane al frenar casi en seco era de 1600 kg, una cantidad superior a lo que aguantan los discos lumbares. Así pues, ya hemos asegurado que nuestro héroe va a sufrir graves lesiones en la espalda. Ahora bien, ¿qué lesiones pueden ser? Lo comprenderemos mejor si miramos este vídeo del Youtube, en el minuto 2



Vamos a por lo más básico: el impacto. Desde fuera hacia dentro, sabemos que va a sufrir diversas contusiones, con formación de hematomas e incluso llegando a la ruptura de fibras musculares. Al observar el golpe , dándose con la parte superior de la espalda, sabemos que es difícil que los ligamentos que ayudan a sostener las vértebras entre sí y ayudan a limitar los movimientos permanezcan íntegros. En la vida real, no sólo podrían romperse o como mínimo distenderse, sino que los discos intervertebrales podrían herniarse o romperse, así como las apófisis espinosas de las vértebras, añadiendo a todo esto unas bonitas fracturas incompletas o completas de los cuerpos vertebrales tanto por el choque como por la compresión al sufrir la frenada y chocarse contra el edificio. Y no sólo las vértebras se podrían ver afectadas, sino las costillas, con roturas y desinserciones musculares, y los huesos que forman parte de la denominada cintura escapular. Todo esto puede parecer muy exagerado, pero recordemos que las escenas de acción de las películas están bastante suavizadas y que no hablamos de que ocurra todo con total seguridad, sino que podría darse.

¿Y sólo se haría daño por el impacto? Pues no. Hay que tener en cuenta que se tira desde la azotea con una manguera amarrada a la cintura y que sufre una buena frenada, con la consiguiente compresión. A las lesiones anteriores habría que añadir luxaciones vertebrales en los casos más leves y fracturas por compresión, como hemos indicado anteriormente, tanto en las vértebras como en las costillas. Todo esto por no hablar de los órganos internos, que obviamente también sufren los efectos de un buen golpetazo y de la rotura de huesos si se llega a producir, pudiendo llegar a la perforación de los mismos.

En resumen: no nos parece en absoluto creíble que McClane se tire así desde la azotea y salga vivito y coleando, con apenas un par de rasguños.

Artículo escrito por Wis, Sophie, y Héctor.

¿Cómo nos movemos en ausencia de gravedad?
¿Dónde está el fotón?

domingo, 15 de junio de 2008

Ciencia VS cine: comunicación no verbal y detección de mentiras

En muchas ocasiones hemos podido leer que mediante la comunicación no verbal podemos aprender a discriminar si alguien miente o no. Incluso hemos podido encontrarnos algún manual de autoayuda, en cuya tapa hemos podido leer que en el libro se nos enseñará tal habilidad. Uno de los aspectos que más ha sido comentado es el de los movimientos oculares en relación a la veracidad de nuestro testimonio. Los partidarios de la PNL por ejemplo, mantienen que mediante aspectos del lenguaje no verbal como el movimiento de los ojos, podemos descubrir si alguien miente o no.
En la película “El negociador”, cuyo protagonista es el conocido actor Samuel L. Jackson, hay un cacho en el que el policía interroga a uno de los “malos” usando estas claves para saber si realmente dice la verdad o si por el contrario está mintiendo.


Fuente de la imagen aquí: carátula de la película "El Negociador"

Podemos ver este trozo de la película aquí.



Como podemos apreciar, hasta en el cine se consiguen detectar mentiras a través del lenguaje corporal. Pero, ¿ocurre esto también en el mundo real?
La respuesta es un NO rotundo. Al menos a día de hoy intentar descubrir mentiras mediante los gestos que otros hacen, es casi como intentar descubrirlo mediante el azar. Hay un artículo muy interesante en Infocop que podemos leer sobre el tema aquí. Es un artículo que está muy bien, y con abundantes referencias. El mismo artículo podemos encontrarlo publicado también en papeles del psicólogo. Y si nos os lo queréis leer entero, podéis encontrar las ideas principales en este otro artículo del mismo autor (Jaume Masip), publicado en Infocop.
Una vez más el cine y la ciencia no están de acuerdo. Y es que las películas son sólo eso, películas. Y siempre es divertido buscar puntos de desencuentro entre el mundo real y el de ficción.
El problema puede estar en que hay mucha gente que se cree que en el mundo real se pueden detectar mentiras mediante los gestos ajenos.
Que estos temas aparezcan en las películas está muy bien, que haya gente que actúe en el mundo real como si estas cosas fueran ciertas ya no está tan bien.

El artículo ha sido editado para añadir un par de enlaces.


Una reacción química impresionante
¿Es posible que un asteroide destruya la tierra?

sábado, 3 de mayo de 2008

Símbolos y riesgos en el cine

Una de las formas de actuar en prevención de riesgos es informar mediante símbolos o señalizar mediante los mismos. Si quiero que alguien no le pase nada ante la presencia de un peligro podemos señalizarlo para que las personas sepan que dicho peligro existe. Esta no es la única medida que se toma, pero siempre suele venir bien.
Hay muchos símbolos en el mundo de la prevención, pero seguramente hay algunos más conocidos que otros. Y es que en muchas ocasiones en el cine, nuestros héroes tienen que correr graves peligros para que nosotros nos lo pasemos "pirata" comiendo sin parar de un paquete de palomitas. Y algunos temas son lo bastante atractivos como para formar parte del entramado de un número considerable de películas. Nada como ver a los protagonistas...¡salvándonos a todos del peligro!
He pensado que algunos de los símbolos más socorridos en el cine, podrían ser un buen tema para comentar en un post. He rescatado del mundo del celuloide 3 símbolos que han aparecido en varias ocasiones en nuestras pantallas.

Tóxico

Imagen sacada de Wikipedia.
Este símbolo seguramente lo hemos visto muchas veces. Me viene a la cabeza la típica serie de dibujos animados, donde se sacaban la típica botella de debajo de la manga que lucía un bonita calavera. Este símbolo, si va en una botella con líquido, significa que el producto que contiene es tóxico. Es decir, que dicho producto es una sustancia química que en poca cantidad puede ocasionar daños graves para nuestra salud. En los dibujos solía aparecer en forma de botella...Y sí, este símbolo se usa realmente, no solamente en los dibujos. Así que si veis una calavera ¡cuidado! Y sobre todo cuidado porque un producto tóxico puede no ser solamente tóxico al beberlo (como mucha gente suele pensar), sino también al olerlo (por inhalación), o al contacto con la piel (algunos productos pueden atravesar la piel). Así que cuidado con la calavera.

Radiaciones ionizantes

Imagen sacada de Wikipedia.
Otra señal típica es la de radiaciones ionizantes. Muchas han sido las películas que nos han asustado con superbombas nucleares o que han comentado de una u otra forma algo relacionado con este tipo de riesgo. El símbolo es más que conocido por todos.
Aunque para ser un poco más agradable, podemos decir que este símbolo no sólo aparece en películas fatalistas, sino también en divertidas series de dibujos como en ésta.
Esperemos que los técnicos de seguridad de las centrales no sean como Homer :)
Esta señal simboliza el riesgo de radiaciones ionizantes, que son aquellas que tienen "energía suficiente para ionizar la materia, extrayendo los electrones de sus estados ligados al átomo" según la Wikipedia. Que no son buenas, vamos ;) Una señal como esta nos la podemos encontrar en los ambulatorios y hospitales en la sección de rayos.

Riesgos biológicos

Imagen sacada de Wikipedia.
El tercer símbolo elegido es el de riesgos biológicos, que ha aparecido en la portada de una conocida película. Los riesgos biológicos son los riesgos de perjuicio para nuestra salud derivado de la presencia de agentes biológicos. Por agentes biológicos se entiende: "bacterias, hongos, virus, protozoos, rickettsias, clamidias, endoparásitos humanos, productos de recombinación, cultivos celulares humanos o de animales y los agentes biológicos potencialmente infecciosos que estas células puedan contener, priones y otros agentes infecciosos" según Wikipedia.
Una cosa que caracteriza a los riesgos biológicos y que los diferencia de los químicos o los físicos (tóxicos y radiaciones ionizantes), es que el daño es relativamente independiente de la cantidad de exposición en comparación con los otros. La razón es que los agentes biológicos usan nuestro organismo y se reproducen.
Y estas han sido las tres señales elegidas. No será la primera ver ni la última que nos encontremos con ellas...

¿Cómo aprenden los animales a hacer cosas complejas?
Los secretos de un palo de escoba