jueves 30 de junio de 2011

Efecto forer en medicina

Estoy seguro que muchos de los lectores de este blog ya conocerán lo que es el efecto forer. De hecho nos permite explicar que existan personas que creen que la astrología u otras disciplinas aciertan bien nuestra forma de ser. Para quien no sepa lo que es, puede echar un vistazo a la wikipedia.

Dicho de forma sencilla viene a ser, que afirmaciones generales que se cumplen en cierta medida en la mayoría de la gente, las asumimos como propias cuando pensamos que son dichas sobre nuestra propia persona después de un análisis. Es decir, que alguien nos dice algo que vale para cualquiera y pensamos que nos describe muy bien a nosotros.

Como ejemplo una de las frases de la Wikipedia. Si nos dicen después de hacernos un análisis de nuestra forma de ser…

“Tienes la necesidad de que otras personas te aprecien y admiren, y sin embargo eres crítico contigo mismo.”

Podemos pensar que han acertado de pleno y que el que nos ha visto ha hecho un buen análisis de nosotros, pero realmente nos ha dicho algo que vale para casi cualquiera. Y es que la mayoría de la gente se identifica con esta frase. Así es como creemos que nos han hecho una buena evaluación cuando solamente nos han dicho generalidades. Esa es una de las razones por las que la gente puede tener la ilusión de que la astrología funciona. Pueden decirnos que como somos del signo “x” somos de una determinada forma de ser, y podemos llegar a creer que lo que allí pone es acertado. Sin embargo si leemos otro signo astral veremos que también vale lo que allí pone para nosotros. Para nosotros y para casi cualquiera.

El efecto forer es bastante conocido, lo que igual no conoce tanta gente y de ahí que escriba esta entrada, es que el efecto puede producirse en cierto grado con muchas afirmaciones relativas a nuestra salud. Así hay afirmaciones generales sobre nuestro estado de salud que son asumibles por un buen número de gente. Como ejemplo la frase siguiente…

"Tu dieta, aunque sea adecuada, mejoraría si aumentaras la cantidad de fruta y verduras frescas"

Y es que en un estudio hicieron creer a un grupo de estudiantes que les iban a dar los resultados de un análisis médico hecho a partir de un cabello. Les hicieron creer que era posible extraer una serie de datos sobre su salud mediante el pelo, y que una compañía especializada haría el análisis. Evidentemente les entregaron un papel lleno de frases como la anteriormente mencionada. Les pidieron que puntuaran entre 1 y 7 la precisión de las afirmaciones del análisis. Un tercio de las afirmaciones consiguieron una aceptación del 60 % o superior.

Esto nos permite entender mejor no solamente cómo funciona la astrología y otras pseudopsicologías similares, sino que nos hace darnos cuenta de que el efecto forer puede funcionar también en lo que a medicinas alternativas se refiere.

Fuente:
Furnham, A. (1994). The Barnum Effect in Medicine. Complementary Therapies in Medicine, 2, 1-4.

Algunas cosas interesantes en la red
Sobredosis homeopática

lunes 27 de junio de 2011

¿Funciona eso de repetir frases positivas sobre uno mismo?

Entrada ya publicada en psicoteca.
¿Alguna vez ha caído en vuestras manos algún libro de autoayuda? Si es así, si de hecho habéis leído más de uno, seguro que os sonará aquello del pensamiento positivo, y eso de que hay que repetirse a uno mismo frases del tipo, “soy el mejor” o “soy la leche”.

Pero, ¿funcionan este tipo de frases? No es la primera vez que leo que estas frases no solamente podrían no ser eficaces, sino al contrario. Y es precisamente en aquellos con una baja autoestima en quienes podrían no solamente no funcionar sino ser perjudiciales.

Podría ser que aquellos que se repiten las frases a sí mismos no lleguen a creerlas, o que el hecho de repetir las frases genere en ellos sentimientos contradictorios, pero lo cierto es que este tipo de frases por sí solas podrían hacer más mal que bien en personas que precisamente tienen baja autoestima.

Posiblemente para que se produzca un cambio en las ideas de las personas sobre sí mismas, haga falta algo más que repetir una frase una y otra vez. Podemos leer un artículo que nos habla sobre el tema aquí.

Estos pensamientos positivos pueden ayudar seguramente siempre que se acompañen de otras técnicas de reestructuración cognitiva y conductual, pero por sí solos pueden llegar a ser peores por lo visto que no hacer nada.

¿Somos vacío?
Javier en la radio

jueves 16 de junio de 2011

La experiencia clínica no vale un pimiento

Entrada publicada en psicoteca y que hace referencia principalmente al mundo de la psicología.
Es natural que se indignen ante tan desafortunado titular, pero dejen que me explique y hagan ejercicio de reflexión todos los que se sienten ofendidos, pues la intención del titular no es ofender sino causar la reflexión. Impactar en el lector. Así que de entrada les pido disculpas si se sienten ofendidos, pueden dejar de leer cuando gusten. Y es que si no les gusta el titular, esperen a leer el texto completo…

Hay un montón de gente que adivina el futuro, otros curan cosas raras con remedios que se parecen más a la magia que a la ciencia. Tenemos por ejemplo psicólogos que tratan cualquier problema psicológico con píldoras de azúcar. Sí, hablo de homeopatía cómo no. Pero quien dice homeopatía dice otras muchas cosas. El mundo está lleno de clínicos pseudocientíficos, muchos de ellos convencidos de que sus intervenciones funcionan.

Y es que la visión de un clínico es sesgada, empezando por la muestra de pacientes. ¿O no son personas con problemas? No es raro que un tal Freud propusiera una teoría llena de errores. Su objeto de estudio no era el ser humano, sino la gente que tenía problemas. De una muestra tan sesgada no se puede extraer una teoría sobre el comportamiento y pretender que sea aplicable a toda la humanidad.

La experiencia puede llevar a distorsionar la realidad hasta límites insospechados y llevarnos a estar convencidos de cosas imposibles de creer. Por tanto, ¡cuidado con la experiencia clínica!
Por otra parte en un libro que hace no mucho recomendé por aquí, el de “50 grandes mitos de la psicología popular”, en la página 323 aparece un mito muy interesante de leer, donde se aportan datos que nos hacen pensar que el juicio de un clínico con experiencia no vale demasiado, siendo igual de eficaces o incluso mejores los procedimientos mecánicos, como por ejemplo una ecuación estadística o una tabla actuarial (tablas con valores estadísticos predictivos, como las que usan en los seguros). Hay más de 130 estudios por lo visto, y con buenos diseños que muestran que el juicio de un experto es igual o peor que los procedimientos mecánicos de toma de decisiones sobre un paciente.

Y no solamente en la clínica, los resultados son aplicables al mundo laboral, escolar o militar. ¿Creíste que eras un entrevistador genial y enseguida calabas a la gente?, pues la entrevista suele ser una herramienta con propiedades psicométricas bastante pobres amigo mío, con un test de inteligencia que puedes pasar en 10 minutos conseguirías mucho más poder predictivo. ¿Sorprendido? Seguramente no te guste lo que lees, pero o yo he leído la información equivocada o así son las cosas.

Y lo peor o lo mejor según se mire es que en muchos sitios no se trabaja bien. La parte mala es que no es justo para el candidato, la parte buena que si eres un buen psicólogo casi no tienes competencia laboral. Claro que…¿quién distingue al buen psicólogo del malo si no son los de selección? Si te necesitan seguramente no sepan distinguirte del grafólogo que aplica su disciplina para seleccionar dependientas en el supermercado “X”. Por cierto, también pasa lo mismo con los diagnósticos médicos, parece ser (y otras muchas cuestiones, el poder de os datos estadísticos supongo). Y es que los métodos mecánicos se sirven de la “experiencia de la investigación”, que puede estar basada en 1000 casos, 10.000, o los que sean, y cuyas condiciones han sido más controladas. La decisión clínica se basa en la experiencia de un solo profesional, que suele estar sesgada. Además mientras que las predicciones mecánicas son completamente coherentes, las clínicas no lo son. Los diferentes clínicos expertos no se ponen de acuerdo.

Los clínicos dicen que cada persona es un mundo y las generalidades difícilmente son aplicables dadas las peculiaridades de cada uno. Podría ser, pero hay evidencias de que los clínicos tienden a ver demasiadas peculiaridades. No somos tan diferentes unos de otros en muchos aspectos y cuando hay patrones que se repiten en una mayoría jugamos con las probabilidades a favor si nos servimos de los datos. Así de simple.

Pero y si tenemos los datos, ¿ayudará el juicio clínico a mejorar la predicción? ¿Alguna vez os ha venido un psicólogo veterano y os ha dicho que el resultado no hay que tomarlo aislado sino que la decisión es a criterio clínico con toda la información disponible? Se podría pensar que tiene razón, y que nuestro compañero más experimentado tiene “las claves del universo” gracias a su experiencia y su buen hacer, pero la pega es que el juicio clínico puede perfectamente entrar en contradicción con el mecánico y entonces, ¿a cuál hacer caso?

Por si esto no fuera suficiente, la eficacia de un terapeuta no aumenta con su experiencia en la clínica. La relación entre años de práctica y la eficacia es muy pequeña o inexistente.
Por otra parte, como hacían ver expertos en selección de personal, la información no importante puede distorsionar nuestro juicio. Y es que desde el mundo laboral hay autores que nos hacen reflexionar en la misma dirección que en la clínica.

Si tengo una prueba grafológica, el test de las manchas, una entrevista personal, y las notas del candidato en la universidad (y la foto en el CV, que no se nos olvide, fuente inagotable de sesgos injustificados), un buen técnico en selección se da cuenta de que el dato que tiene poder predictivo son sus calificaciones. Alguien con una media de MH probablemente rendirá mejor que alguien con una media de 5 y que ha tardado 8 años en acabar la carrera. La pega que puede tener la calificación es que las diferentes instituciones pueden tener diferente grado de exigencia y pueden existir dificultades de comparación, pero desde luego que la nota es mucho más predictiva que las otras juntas. Cuánto dinero se ahorrarían muchas empresas si supieran un poco de selección de personal o contratasen a alguien competente, ¿verdad?

Volviendo a lo de antes, en este proceso parece que tenemos una cantidad de información formidable para tomar una estupenda decisión, pero realmente solamente tenemos un dato: la nota. Y tomar la decisión con ese dato será mucho mejor que tomarla con el resto, porque lo demás lo único que va a hacer es desinformarnos. La entrevista dependiendo de cómo fuese podría aportar algo. El resto difícilmente. De hecho es lo que cuenta para las becas de doctorado, la nota y una entrevista.

En fin, hasta aquí mi reflexión. Puedo estar equivocado en lo que digo, pero las críticas nos pueden servir para pensar. A quien no le valga que la deje. Al que le sirva para mejorar que no me haga caso a mí, que se documente y si ha servido este texto para alguien, objetivo cumplido. La conclusión, ¡cuidado con fiarnos de los expertos! Yo me fiaría más de los datos empíricos y de una buena teoría. Son los datos y una buena teoría de fondo los que diferencian al chamán del médico.

Fuente: “50 grandes mitos de la psicología popular: las ideas falsas más comunes sobre la conducta humana” ISBN 978-84-92616-53-4.

Funcionamiento de las linternas sin pilas
Donde yo colapso otros musican

martes 14 de junio de 2011

Ilusiones perceptivas: aplicaciones prácticas

Entrada ya publicada en Psicoteca.
Hoy dándole vueltas al coco, me he puesto a pensar en aplicaciones prácticas que pueden tener las ilusiones por sí mismas, además del interés que puedan tener para comprender el modo en que percibimos la realidad.

Así que he reunido algunos ejemplos. Uno es la magia, el ilusionismo. En parte nos podemos ayudar de ilusiones para conseguir crear un juego de magia.

Otra cosa que me ha venido a la mente es la arquitectura. Y es que para que un edificio nos de sensación de rectitud en sus columnas, puede ser de interés tener en cuenta ciertos efectos ópticos. Así nos lo contaban en esta entrada.

Otro ejemplo es el cine en 3d, donde todo lo que vemos es una ilusión de nuestro cerebro. O por ejemplo el sonido estéreo, no deja de valerse de nuestra capacidad para crear sensación de 3D a partir de dos fuentes de sonido diferentes.

Otra aplicación que se me ocurre es la de conseguir que nos echen más cantidad en la copa cuanto estamos en el bar, ya que si pedimos que nos echen el trago en vaso bajo y ancho, nos lo acabarán llenando más. Y todo gracias a la ilusión horizontal-vertical que conseguirá que la cantidad parezca menor. Incluso los camareros experimentados se confunden.

Y no hablemos por ejemplo del maquillaje de las mujeres, que puede mejorar su imagen en buena medida…aunque en este caso también con la ayuda de la informática...



¿Y los carteristas? Ellos saben muy bien cómo engañar nuestro sentido del tacto o justificar sus movimientos para no levantar sospechas, igual que un mago. Pero esta vez con el fin de levantarnos la cartera. Hay un ilusionista que en su espectáculo simula ser un carterista, y es capaz de quitarle a alguien una corbata bien anudada al cuello sin que se entere.

¿Y a vosotros? ¿Se os ocurren más ejemplos? Si es así escribid en comentarios lo que os venga a la cabeza, seguro que nos resulta interesante al resto. A ver qué ideas aparecen…

Negar la verdad también mata
Experimento. Pompas de jabón sobre CO2

lunes 6 de junio de 2011

Biología animada (V). Aves con dientes

Una tendencia muy común de muchos ilustradores y animadores, para humanizar a algunos personajes animados, es la de poner dientes a las aves y otros animales que carecen de ellos en la vida real.
Muchas de estas aves de los dibujos animados tienen dientes para representar expresiones faciales más humanas, como por ejemplo: una gran sonrisa con dientes, o poner los dientes muy apretados para indicar rabia... Esto no solo ocurre con las aves, sino con otros animales sin dientes, como las tortugas, aunque los primeros aparecen muchas más veces que las segundas.
En muchos dibujos animados, estos personajes avianos no es que tengan dientes en todo momento, sino que en muchos casos aparecen en momentos puntuales, cuando el personaje habla, gesticula o se le enfoca a la cara, como si fuera un recurso estilístico para reforzar las expresiones o estados comentados anteriormente.
Veamos unos cuantos ejemplos en los dibujos animados:

Angry teethed birds. Fuente

Hay personajes avianos de videojuegos, anime y manga como Falco Lombardi (un halcón de Star Fox) o Piplup (un pingüino Pokemon) que muestran de vez en cuando sus dientes cuando están enfadados, o como Birdramon (un ave bestial de Digimon) que tiene dientes todo el tiempo. En los cómics también encontramos algunos pajarillos dentados como Woodstock (el extraño canario de Snoopy). Pero es en los dibujos animados clásicos donde encontramos más ejemplos: el pato Donald, Daisy y todos sus familiares, el pato Lucas, su versión más joven, Plucky, y su versión superheroica, Pato Peligro (de los Loonatics); Iago, (el loro de Aladdin) y Zazú (el toco de El rey león); el Conde DuckulaHoward el pato y Lobo the duckDuckman, las gallinas de Chicken run, Vlad de Horton, las palomas de Animaniacs, Abby de Chicken little, Pollo de Vaca y Pollo... y muchos otros ejemplos más que seguro que me dejo en el tintero.

(Click para ampliar)
De Izquierda a derecha y de arriba a abajo: Donald, Plucky, Iago,
Pato Peligro, Abby, Vaca y Pollo,
Birdramon, gallinas de Chicken Run, Woodstock, Duckula,
Duckman, palomas de Animaniacs, Lobo the duck, Howard,
Vlad y Zazú.
Fuentes (123456789101112131415 y 16)

Pero entonces podemos hacernos la siguiente pregunta:

¿Tienen dientes las aves?

Las aves actuales no tienen dientes, por eso cuentan con un pico, que es una estructura compuesta por el maxilar superior y el maxilar inferior o mandíbula, que están característicamente recubiertas por un estuche córneo llamado ranfoteca. 

Pero sorprendentemente, también en el mundo real hubo aves con dientes, se trata de las antiguamente conocidas como Odontornithes, un término obsoleto que recoge a varias aves fósiles con la curiosa característica de poseer dientes en sus picos. Ejemplos de ellas serían los pertenecientes a los géneros Hesperornis e Ichthyornis. La presencia de dientes en estas aves primitivas son una pista más que nos indica que, como grupo, son los descendientes de reptiles con dientes.

Cráneo de Ichtyornis. Fuente

Cráneo de Hesperornis. Fuente

Las aves que pertenecían al género Pelagornis, unas criaturas de un tamaño enorme, tenían unas estructuras protuberantes a modo de "falsos dientes" en el borde del pico, pero dichas excrecencias carecían de canales de Volkmann y no partían de los huesos maxilar y mandibular, por lo tanto no podemos considerar que fueran dientes.

Pelagornis chinensis. Fuente

Curiosamente, si volvemos a leer el anterior listado de personajes, observaremos que la mayoría de ellos son patos y nos llama la atención que las anátidas reales poseen un pico muy característico, cuyos bordes superiores e inferiores tienen forma de sierra. El borde aserrado del pico de los patos les sirve para tamizar el alimento que encuentran en el fango. Pero estas muescas no son dientes, aunque mucha gente puede pensar que lo son al verlos.

Pico "dentado" de un ganso. Fuente
En resumen y para concluir, espero que este pequeño artículo haya servido para recordar que las aves reales no tienen dientes, por mucho que los personajes de animación se empeñen en mostrarlos en sus series. Por supuesto que soy consciente de que se trata solo de personajes de ficción o dibujos animados, pero nunca esta de más hacer estas pequeñas aclaraciones, como ya hiciera con los caparazones de las tortugas en ¡Tortugas fuera!.

-----------
Fuente: Tvtropes.

¿Crees que los remedios herbales son completamente inocuos?
Aprende zoología con Bob Esponja